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viernes, 27 de marzo de 2020

Feliz Día!!!



No podía dejar pasar un 27 de marzo sin hacer referencia al Día Mundial del Teatro y a su Mensaje, este año escrito por el dramaturgo pakistaní Shaid Mahmood Nadeem. http://elblogdenaque.blogspot.com/

Para celebrarlo, voy a hacer una reflexión que llevo haciendo años.

¿Soy un hombre de teatro?

Desde muy joven, con apenas 16, tras subir a los escenarios como actor cada año desde los 4, me ‘desvié’ por los caminos de la pedagogía.
Empecé y continué con asiduidad y empeño, un camino que me colocaba, a ojos de la ‘gente de teatro’ como un ‘pedagogo que hacía teatro’ y, a ojos de los educadores, profesores y enseñantes, como un ‘teatrero con tendencias pedagógicas’.

Años después se nos ocurrió montar una editorial para intentar empezar a llenar ese tremendo hueco que existía en la edición. Era como de magia. ¿Quieres bibliografía de pedagogía teatral o nuevos textos? ¡Nada por aquí! ¡Nada por allá! Entonces comencé a ser para algunos un editor focalizado en teatro, y para otros, un teatrero que jugaba a ser editor.

No me detuve aquí y me formé en gestión cultural. No en vano era lo que estaba haciendo desde muy joven. Y entonces me cruzaba con personas del ámbito teatral que huían de la gestión, la productividad, la tecnología o la producción. No parecía ser un hombre de teatro ‘ad hoc’.

Más adelante también me formé y profundicé en mis conocimientos de creatividad y pensamiento creativo aplicado. A estas alturas, la gente que me rodeaba o me conocía en ese momento no sabía si era un teatrero creativo gestor, un artista pedagogo creativo, un creativo que aplicaba técnicas teatrales en el ámbito empresarial…

Y ahí vi una penúltima vuelta de tuerca, ahondando en la forma de trabajar que siempre había desarrollado, en soledad o en equipo. Técnicas teatrales aplicadas. O más concretamente, Técnicas de Teatro de Creación aplicadas al ámbito artístico, empresarial, social y educativo. Lo que acabó convirtiéndose en mi tesis doctoral.

Tras este recorrido, ¿soy un hombre de teatro? ¿Soy un pedagogo? ¿Soy un creativo? ¿Soy un gestor empresarial? ¿Soy un dinamizador social?

Y entonces me he acordado de una entrega de premios a la que fui invitado hace ya unos cuantos años, del certamen de teatro de las escuelas de teatro privadas de Madrid.

En el estrado, los directores de todas las escuelas, Paloma Pedrero como dramaturga, y un servidor, como Pedagogo… en teoría…

Cuando, removidos por el reciente espíritu del 15-M, la mayor parte de los asistentes, alumnos de estas escuelas, empezaron a exigir circuitos, subvenciones, trabajo al finalizar las escuelas…, aguanté uno, dos o tres envites.
Pero al final respondí, y les dije.
‘Yo estoy aquí, precisamente por ser distinto. No por haber recibido lo que todos, ni haber buscado lo que todos, ni haber exigido lo que todos. Estoy aquí porque me he ido creando mi propia figura, formación y experiencia. Soy Fernando Bercebal y es muy difícil encontrar otro. No digo mejor, ni peor, sino con características, experiencias y mezcla de saberes, cuando menos, parecidos.

Les estaba hablando de eso que ahora está tan en boga: My personal branding.

Por eso hoy, cuando reflexiono, en el Día Mundial del Teatro, si soy un hombre de teatro, mi respuesta no puede ser más contundente.

Por supuesto que lo soy, igual que los millones de personas que, de una manera u otra se han acercado, han aprendido, han utilizado, han aplicado o, simplemente disfrutan, del arte de Talía.

Unos lo habrán recorrido por unos senderos, otros habremos andado otros trechos, pero nos habremos encontrado en más de un cruce y tendremos miles de oportunidades para volvernos a cruzar.

No, los hombres de teatro no solo son los actores o actrices, y eso que, en una ocasión, en un curso de creatividad para empresas, alguien me espetó, en forma de piropo, que esa forma de dar el curso solo era capaz de hacerlo un actor.

Los hombres y mujeres de teatro van desde un lector casual a un actor.
Desde un acomodador a una escritora. Desde un pedagogo que utiliza herramientas teatrales, a una directiva que aprecia las técnicas creativas para mejorar su empresa. Desde una coach que ha desarrollado técnicas expresivas hasta el impresor de ÑAQUE, Juanma.

Así que, por todos ellos y todas ellas. Por los que han sido, son y serán personas relacionadas de una u otra manera con el teatro, brindo, y deseo que podamos celebrarlo el resto de nuestras vidas y las vidas de los que nos sigan.

¡Gracias por seguir!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

sábado, 21 de marzo de 2020

Trabajar la creatividad





‘Mirad la foto. Haced solo eso. El resto, que surja, y me lo enviáis.’ #creatividad

La frase con la que cerraba la última entrega de mi blog tenía un poco de trampa.
‘Haced solo eso.’

Había escrito durante unos cuantos párrafos que para ser creativos no hay que esperar a que suceda, y no se me ocurre otra cosa que pediros que solo miréis la foto y que, el resto, surja.

Lo siento, pero no. No es esperar a que surja. Se trata de que yo os he planteado la foto como provocación, como disparador. A partir de ahí, las propuestas, historias, ideas, proyectos que puedan surgir, no van a caer por su propio peso, ni van a aparecer por arte de birli birloque.

A partir del disparador, hay que poner en marcha nuestras propias neuronas, nuestros engranajes y mecanismos y ponernos a trabajar en nuestra creatividad.

Y como ya he dicho más de una y dos veces en este vuestro blog, la creatividad no es otra cosa sino elegir la mejor de las respuestas entre todas las posibles.
Si solo sabemos pintar con acuarela, es inútil que nos planteen expresarnos de forma plástica con toda la creatividad del mundo. Porque no voy a ser capaz de responder con carboncillo, ni con cera, ni con óleo, ni con vectorización digital, ni con grafiti… En fin, que las posibilidades para ser creativos se nos reducen ostensiblemente.

Entonces, ¿qué podemos hacer ante un disparador para poner en marcha nuestra creatividad? Pues lo primero es intentar verlo desde distintas perspectivas y buscar todas las soluciones posibles que tengamos a nuestro alcance. A partir de ahí, podremos elegir la mejor solución de todas ‘nuestras’ posibles y será entonces cuando podamos decir que nuestra creatividad está en funcionamiento.

Solo como ejemplo, al mirar la foto, he desgranado algunos temas de los que podría hablar:

Contrastes. La foto muestra fuertes contrastes entre el cielo, las nubes y los árboles. Y podríamos hablar de que no siempre lo más contrastado es lo que mejor se aprecia. A veces, cuando algo contrasta mucho sólo se aprecia la silueta. Faltan los detalles. Como los detalles de los árboles que, sin duda, los tienen, pero debido al fuerte contraste nos resulta imposible apreciar. Dos posiciones radicalmente opuestas son difíciles de entender si no conseguimos apreciar matices que no contrasten tanto las posturas… -Y podría seguir-.

Piezas que encajan. El hueco azul que dejan las nubes se podría rellenar con la forma de los árboles. Esa ramificación puede encajar con lo deshilachado de las nubes. Y es que, aunque partamos de elementos a priori distintos, lejanos, inconexos, siempre podemos encajar las piezas para conseguir un todo grupal, estructural, casi íntimo. Los equipos de trabajo que cuentan con personas diversas, con formación dispar, con opiniones y experiencias con orígenes inconexos, son equipos que pueden encajar y que quizás harán más esfuerzo por hacerlo. Los equipos que, aparentemente están en la misma longitud de onda de principio a fin, no solo tienen el peligro de ser monótonos, sino que su estructura, ilusoriamente monolítica, puede hacer aguas por muchas partes en cualquier momento… -Y podría seguir-.

Puzles. Ya que hablamos de piezas, quien haya hecho puzles sabrá que las zonas más complicadas son las de color plano y uniforme. Si esta foto fuera un puzle, sería complicado el cielo y las nubes, aunque las ramas son todas tan impersonales, que tampoco resultaría nada fácil ensamblar sus piezas. Se necesita personalidad, colorido, piezas únicas y contrastes suficientes para facilitar armar un buen puzle. Como los equipos… -Y podría seguir-.

Tres elementos. La foto es completa y solo tiene 3 elementos. Árboles, nubes y cielo. Un plano se define por tres puntos. Ergo, el asiento más estable es el de 3 patas, por el mismo principio. El tercero en discordia genera crisis, o ayuda a desempatar, o a arrojar luz sobre una discusión bipolar. Un elemento es monótono. Dos, tienden al equilibrio o a la inacción. Tres provocan, dinamizan, hacen que cada elemento se considere el tercero, observando a los otros dos…. -Y podría seguir-.

El cuarto elemento. Cuando nos dicen que nos fijemos en algo y nos lo explican, cerramos la mente a elementos que no hayan sido expuestos en la explicación. Una de las claves de la creatividad está en buscar más allá de lo obvio, más allá de lo planteado, y buscar elementos que no se hayan tenido en cuenta o no se les haya dado la importancia adecuada. ¿Os habíais dado cuenta de que, en esta foto, hay un cuarto elemento discordante? Las nubes, el cielo y los árboles son orgánicos y geométricamente amorfos. Sin embargo, si os fijáis en la parte derecha inferior de la foto, hay dos elementos que surgen, tímidos, discretos, con un color que no los distingue del resto de elementos. Pero y además son geométricamente regulares. Rectos, angulares. Sí, como jugando al despiste, se han colado los aleros de dos edificios en una estampa nada artificial. Si no somos capaces de apreciar estos detalles diferenciadores, podríamos llegar a pensar que son parte del tronco del árbol. A veces no somos conscientes de todo lo que los demás aportan porque, sencillamente, lo asimilamos a lo que ya hay, sin percatarnos de su singularidad… -Y podría seguir-.

Bien. A esto me refería con lo de buscar todas las posibles opciones para elegir la mejor. En apenas una página, he expuesto cinco posibilidades para hablar de la creatividad, el trabajo en equipo, las ideas y el pensamiento creador. Y el disparador ha sido en todas el mismo. Una foto que un tal Fernando Bercebal colgó hace unos días en su blog.

Podría no haber tenido ninguna idea y abandonar, pensando que no soy creativo.
Podría haber parado en la primera y pensar que había tenido la mejor idea del mundo.
Podría, incluso, haber pensado en muchas más y haberlas desechado considerándolas tontunás.

¿Qué es lo que he hecho? Trabajar mi creatividad. No esperar a que surja. Pico y pala hasta conseguir suficientes ideas que me hicieran sentir satisfecho o, al menos, que me colocaran en el trampolín de salida… -Y podría seguir-.

¿Habéis hecho algo parecido? ¿Queréis intentarlo vosotros? ¿Queréis proponer una provocación en forma de imagen, frase, texto, sonido…?

Provocad.

¡¡¡Provocadme!!!

Necesito trabajar mi pensamiento creativo y contar con vosotros me resulta indispensable.

¡Gracias por seguir!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

lunes, 16 de marzo de 2020

Provocar la creatividad



No es la primera vez ni la última que escucharé o leeré a más de una persona afirmar que la creatividad surge del caos, del dolor, de la crisis (negativa)… Y desde el primer día que lo escuché, me posicioné en contra… Y sigo en esa tesitura.

Estaba cursando EGB (primaria para los más púberes), y compartía con un compañero el gusto por la escritura. Nos llegábamos a comparar con Quevedo y Góngora, no tanto por la calidad, sino por la competencia y los estilos de escrituras.

Dejaré a vuestra imaginación cuál de ambos era yo y cuál Rafa de la Cruz #rafadelacruz.

Surgió la figura de Edgar Alan Poe, y la supuesta necesidad del escritor de drogas y alcohol para conseguir el culmen de su capacidad escritora.

No sé si será porque nunca me gustó ni el alcohol (vino y cervezas moderadas) ni las drogas (ni el tabaco), pero por supuesto no podía asumir que, para escribir, para crear, estaba obligado a perder mi consciencia o mi felicidad.

¿Por qué hay que estar triste, decaído, frágil… para crear?

Desde aquellos años, he trabajado mucho, de forma consciente e inconsciente, en la mente, el pensamiento y el acto creativo y sigo sin moverme un ápice de mi posición.

La creatividad no tiene que venir provocada por crisis, situaciones o cuestiones ajenas a ti.
Puede haber disparadores para que tú pongas en marcha tu máquina creativa.
Pero y además, tu creatividad la tienes que provocar tú.

No es esperar a las musas. Es ir a buscarlas.
No es acudir a la inspiración. Es provocarla.
No es encontrar un motivo. Es buscar 100 y elegir el que más te motive.

De hecho, después de mucho hacer y leer, he comprobado que una de las situaciones más habituales que hace brotar pensamientos creativos es cuando tienes ‘ocupado’ el cerebro en realizar acciones cotidianas y repetitivas.

Cuántas soluciones e ideas te han venido a la cabeza cuando ibas conduciendo en tu ruta habitual, cuando estabas planchando o fregando platos a mano o incluso cuando te estás haciendo un café o un colacao y remueves inconscientemente la cucharilla a favor o en contra de las manecillas del reloj.

Realmente, lo que haces es liberar de las ataduras convergentes a tus neuronas, utilizas muy pocas para realizar esa acción, y el resto campa a sus anchas.

Os hago una propuesta.
Os quiero provocar.
He colocado, como siempre, una foto al comienzo de este post.
La foto puedo parecer tan sencilla como lo que es.
Copas de árboles brotando, nubes y cielo azul.

En mi próximo post, que puede que sea más pronto de lo habitual, escribiré a partir de esa foto.

Hoy la he colocado para provocar a mi creatividad… y a la vuestra.
Mirad la foto. Haced solo eso. El resto, que surja, y me lo enviáis.

¡Gracias por seguir!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

domingo, 1 de marzo de 2020

Nunca digas la última!!!



Supongo que muchos de vosotros habréis oído o dicho esta frase: Nunca digas la última!!!

O quizás mejor, habréis dicho u oído: La penúltima.

Cuando te tomas una caña con su tapita, o los que os tomáis copas, o la última partida a un cierto juego de cartas o…

En fin, que cuando uno afirma que es la última vez que sucede o va a hacer algo, está cerrando la oportunidad a que se vuelva a repetir.

En el pensamiento creativo, más de una vez lo he citado ya, Georges Laferrière repetía su concepto del N+1. Son las infinitas opciones que tienes para hacer algo. Cuando crees que has probado todo, que se te ha ocurrido todo, que has optado por todo, siempre existe un ‘+1’ que te vuelve a abrir la puerta para crear, crecer o creer en lo que haces.

La semana pasada colgué una foto en Instagram haciendo referencia a mi última clase con un grupo de alumnos en TAI y como dos alumnas me habían traído dos manzanas como rito de despedida a un profesor que daba su última clase.

Sin embargo, alguien (María Jesús Salsoso, coach de emociones) dijo con buen criterio como comentario… ‘Nunca digas la última!!! Siempre hay más!!!’ Y no podía estar más de acuerdo con su comentario.

El pensamiento creativo si algo tiene, es que tiene que mantener abiertas las puertas y ventanas de forma constante, aunque parezca que ya haya entrado y salido todo lo que tenía que atravesarlas.

La probabilidad de que un pensamiento nuevo se base en uno ya reiterado es la misma que la de que surja uno nuevo sin buscarlo.

Siempre ha resultado chocante, pero aunque parezca mentira, la probabilidad de que salga la misma combinación de la primitiva dos semanas seguidas, es igual que la de que salgan números totalmente distintos, porque todas las opciones vuelven a estar intactas.

Pues así debe funcionar el pensamiento creativo. Debe estar abierto a que la última vez no exista, la última clase no exista, la última caña no exista, porque ser creativo no significa ser constantemente distinto, sino aprovechar la mejor de las opciones, aunque esta sea repetir la ya conocida.

Fluir. Eso hay que hacer con la creatividad. Dejarla fluir. Si te cierras a pensar que algo que hacías hasta un cierto momento de tu vida no se va a repetir, cierras las puertas a que la probabilidad actúe con absoluta libertad.

Y la creatividad necesita libertad absoluta para crear, crecer y creer en lo que haces.

Realmente, terminaré diciendo que fue mi última clase con ese grupo… por ahora. Quien sabe si, en otro momento, en otro lugar o en otras circunstancias me volveré a cruzar con alguno de ellos o con todos, para seguir compartiendo fragmentos de vida aprendiendo mutuamente.

No cerréis ventanas y puertas. Fluid!!!

Yo llevo más de media vida abriendo puertas en el mundo de la creatividad y la expresión a muchos profesionales de la educación, el arte, la empresa y muchos otros ámbitos y sé que luego, se tiran por las ventanas que les da la gana.

Y eso, sin duda, me hace creer más aún en que la forma en que comunico es válida, porque no les hago cerrar un solo camino, sino que abro puertas para que las crucen… O no!!!

¡Gracias de nuevo a los alumnos de ese grupo, y a todos los alumnos con los que he compartido momentos de crecimiento en común! Quién sabe si nos volveremos a encontrar algún día.

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

domingo, 16 de febrero de 2020

Mirar desde el otro lado



En estos días en que cada cual pretende tener la verdad absoluta.
En estos días en que no existe la mentira sino la incapacidad de entender la explicación.
En estos días en que el pensamiento único está implantado y el que no piensa como yo no merece ni mi atención ni mi consideración…

Surge ADOLESCER.


ADOLESCER es un proyecto para obligarnos a mirar desde el otro lado.

Dramaturgos que quieren escribir para adolescentes.
Textos para ser montados e interpretados por adolescentes.
Con la ayuda de pedagogos.
Pedagogos que intentan que los textos no solo sean resultados sino herramientas.
Adolescentes que no quieren aburrirse con el arte de Talía.
Pedagogos y adolescentes que buscan objetivos comunes.
Dramaturgos que se unen a este proceso…

El objetivo es conseguir una colección de textos de distintos géneros dramáticos, escritos por dramaturgos contemporáneos con solvencia, para que puedan ser llevados a escena por grupos de adolescentes con la ayuda y apoyo de docentes y pedagogos.

A priori parecería muy fácil. Bastaría con utilizar lenguaje cercano, temas de interés, y personajes con perfiles accesibles para jóvenes del siglo XXII.
Sin embargo, para conseguir llegar lejos con este proyecto, nos obligamos a realizar un ejercicio que no siempre se hace y que hay personas, y más en estos días, a las que les resulta muy costoso hacerlo: Mirar desde el otro lado.


¿De verdad que los temas que los adultos pensamos que son los que más interesan a los adolescentes, lo son para ellos?
¿De verdad que las cuestiones que consideramos los adultos, necesarias e imprescindibles para su formación y su educación, ellos las consideran así?
¿De verdad que acertamos en el lenguaje al dirigirnos a ellos?

Nos reunimos en el Nuevo Teatro Fronterizo, 3 dramaturgos, 3 pedagogos, y 5 jóvenes, y los resultados no pudieron ser más sorprendentes e interesantes.

Se hizo muy corto.
Necesitamos seguir en la investigación.


No obstante, lo que ha quedado claro es que la mejor manera de entenderse, de trabajar, de avanzar hacia un objetivo, es mirar desde el otro lado, o mirar desde el lado del otro.

Y no voy a detenerme en temas sociales para los que habría mucho que decir, ya que mi blog se desarrolla en el ámbito de la creatividad, si bien en esa creatividad aplicada.
Pero y además está claro que migración, política, educación, religión, deporte, igualdad… mejorarían con el ‘simple’ acto de mirar desde el otro lado.


Quiero tan solo centrarme en la creatividad, en el Teatro de Creación Aplicado y, sencillamente, llamar la atención de lo que se viene a denominar reuniones creativas.

En estas reuniones de equipo, hay un tema central.
Puede ser el comienzo del proyecto con la búsqueda de un disparador con el que arrancar.
Puede ser la búsqueda de la esencia y estabilidad del proyecto en consonancia con la Idea Embrión que queramos defender.
Puede ser una reunión técnica para resolver un problema que ha surgido en el desarrollo de uno de los aspectos concretos del proyecto.

En cualquiera de los casos, la finalidad de las reuniones creativas es la de que todo el equipo conozca la necesidad, opinión y propuesta de los demás.
Es un ayudarnos mutuamente a mirar desde el otro lado.
Desde su otro lado.


Si como dramaturgos, jamás pensáramos qué opina el director de movimiento en un montaje, o como director de marketing, no tuviéramos en cuenta al responsable de desarrollo de producto, sería muy difícil completar el puzle creativo y conseguir un montaje o un lanzamiento de producto realmente efectivo, competitivo, creativo y todos los ivos del mundo.


Necesitamos mirar desde el otro lado. Y como es casi imposible saber de todo, lo mejor es contar con un gran equipo que aporte y se deje mirar desde su lado, a la vez que tiene curiosidad por mirar desde el nuestro.

Ese es el objetivo, aprender todos de todos y mejorar la labor común con la aportación informada de cada cual desde su perspectiva.


En el proyecto ADOLESCER…
Después de tres horas que se hicieron, a todos, muy cortas.
Después de tener la sensación de que quedaba mucho en el tintero.
Después de no saber si habíamos llegado a algún lado.

Después de esto, el joven que menos intervino, que menos habló, que parecía estar más a la escucha, se despidió diciendo: ‘Quiero agradecer que haya adultos que quieran escucharnos y nos escuchen. Es genial.’

Solo por estas palabras, creo que todos nos dimos cuenta de que merece la pena mirar desde el otro lado.


¡Gracias a todos los que estuvisteis! ¡Gracias a los que querríais haber estado y no pudisteis estar! Y, sobre todo, ¡gracias a aquellos que, día a día, miran y me enseñan a mirar desde el otro lado!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

martes, 4 de febrero de 2020

Celebración



25 años!!!
El tiempo pasa deprisa… o despacio.
Es cuestión de perspectiva.

Hace unos días les recordaba a personas próximas y no tanto, que hacía 25 años que presentábamos ÑAQUE Editora, y hubo respuestas muy variadas.
Desde el aparentemente manido pero sincero ‘parece que fue ayer’ a, la no menos repetida frase de ‘toda una vida’.

Y las dos personas tenían razón.
Depende de la perspectiva con que se mire, lo que ocurrió hace 25 años puede parecer muy cercano o muy lejano.

Hagamos un pequeño ejercicio de transformar nuestro sistema de 3 dimensiones, en un sencillo sistema de 4, sin llegar a teoría de cuerdas de 11 o más.

Cuando en mis clases planteo ‘jueguercicios’ de perspectiva, habitualmente jugamos con la tridimensionalidad del espacio.
Algo visto de cerca, nos arroja muchos más detalles que de lejos, aunque de lejos nos deja más campo a la imaginación y la creación.
Más aún, un objeto colocado en su posición habitual y observado desde una perspectiva frontal y de pie, pierde su integridad y su significado principal, cuando lo colocamos o nos colocamos respecto a él, adoptando una perspectiva inusual.

Un extintor visto desde abajo parece un frisbee, o cuando nos colocamos bajo una silla cubierta con un abrigo, sentimos la sensación de estar en una gruta.
Con todo, cada uno tenemos unas referencias mentales. Si no sabes lo que es un frisbee o incluso nos resulta ajeno el término gruta, es imposible que un objeto nos lo traiga a la memoria.

¿Qué ocurre si trasladamos este juego a la dimensión tiempo?
Algo nos puede parecer futuro o pasado, muy cercano o muy lejano.
Lo que juega es nuestra perspectiva.

Una persona que me planteó que parecía que fue ayer, había participado como actriz en la presentación de la editorial en la sede de las SGAE en Madrid. Para Carmen Carretero, casi no había pasado tiempo, no porque 25 años sean pocos, son más que la mitad de su vida. Sin embargo, sus referencias mentales son tan potentes de lo que ocurrió, el acto en sí y la aventura que supuso ir sentada en el mobiliario de un salón, en la caja de un camión de alquiler, volviendo de haber entrevistado a Paloma Pedrero o a mí mismo ante más de 100 personas, que es algo que permanece fresco ‘como si hubiera sido ayer’.

En el otro extremo, a quien me planteó que era ‘toda una vida’, no le faltaba razón. Rafa Torán se cruzó en la mía poco después de que ÑAQUE naciera. Esa ‘toda una vida’ coincide con el fragmento de tiempo que hemos compartido con contactos esporádicos pero intensos, salpicando 25 años con llamadas de atención, no tan grabadas como las de Carmen, pero sí presentes con entradas y salidas, con intersecciones, que han mantenido una especie de línea temporal discontinua.

25 años no son nada y son toda una vida.
Depende, es cuestión de perspectiva… temporal.

Y no defiendo para nada el relativismo, entendido como que se puede justificar cualquier postura e idea en función de la perspectiva.

Muy al contrario, defiendo la idea de que como las cosas, los hechos, las personas, la vida en general tiene infinitas perspectivas, nuestra capacidad de decir, hacer, expresar, sentir, percibir, será tanto más completa cuantas más posibles perspectivas seamos capaces de percibir.

Hoy quiero celebrar la semana del 25 aniversario de ÑAQUE, aunque también los 35 años de mi primer grupo de teatro, los 18 años y un mes de un ser maravilloso, los 2 años de una casa, los 21 meses de un encuentro excepcional o la primera semana de una nueva colaboración.

¡Hay tantas cosas que celebrar!
¡Con tanta gente!
¡Por tantos motivos!

Solo me queda por decir que, para celebrar cualquier hito en el tiempo, en esa dimensión que se estira y se encoge en función de lo intenso o múltiple que grabemos sus puntos de interés, necesitamos personas con quienes hacerlo, a quienes sonreír o abrazar, haciendo el ejercicio de recordar mirando hacia un lado de esta dimensión, y el de soñar mirando hacia el otro extremo, sin olvidarnos que la celebración es AHORA, y es ahora cuando hay que vivir.

¡Gracias a todos los que tenéis algo que celebrar y, muy especialmente a los que tenéis algo que celebrar conmigo!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

domingo, 19 de enero de 2020

Obligar a pensar de otra manera




El fin de semana pasado impartí lo que empieza a ser una tradición. Dentro del Posgrado de las Artes Escénicas y la Educación del Institut del Teatre, desarrollé el módulo de Dramaturgias y dinámicas teatrales en su sede en Vic.

Podría escribir no una, sino docenas de entradas de este blog explicando distintos detalles, anécdotas o contenidos de este módulo.

Sin embargo, quiero hablaros de algo que tal vez ya he podido entreverar en mi blog, y que fue una especie de mantra repetitivo en las 20 horas que estuve con este maravilloso grupo de alumnos del Posgrado.

No esperes respuestas creativas de propuestas convergentes.

No esperes una genialidad si tú no la provocas.

La única manera de conseguir que un grupo, una persona, un proyecto responda de forma creativa, es proponer de forma creativa.

Y para ello hay que obligar a que el cebero no visite lugares comunes ni situaciones o pensamientos obvios, sino obligar al cerebro a que piense ‘de otra manera’, esquivando una de las leyes de la no creatividad que es que el cerebro funciona bioquímicamente con la ley del mínimo esfuerzo (Carlos Luna dixit).

Pondré un ejemplo concreto de las 20 horas de Vic.

Había pedido a cada participante que trajera de casa un objeto extraño, un objeto con sonido impropio, y un objeto con una historia detrás.

Con el primero de los objetos, podríamos haber jugado, simplemente, a las adivinanzas. Que cada cual mostrara su objeto y que los demás adivinaran qué era realmente. Sin embargo, les propuse que escogieran un objeto que no fuera el suyo, e inventaran un uso y una explicación convincente. Es más, les propuse que lo integraran en un espacio con una utilidad concreta. Así obligamos al cerebro a pensar de otra manera y no ir, como suele ir el cerebro, a buscar la respuesta más rápida, inmediata y útil, sino obligarle a hacer giros con la posible historia del objeto y su uso. Su origen real quedó diluido. Nos importaban más las historias creadas a partir de, precisamente, ignorar su verdadero origen y uso.

Con el objeto sonoro, hicimos algo parecido. No se trató solo de adivinar con qué creíamos que estaban haciendo el sonido, sino, y de antemano, intentar sentir a qué nos recordaba. Qué podíamos recuperar de nuestra memoria sensitiva que pudiéramos identificar con lo que estábamos escuchando. Si esto lo sumábamos para contar historias, el grupo podría, como así hizo, generar dramaturgias sonoras que, si bien eran perfectamente identificables, se alejaban muy mucho de la propia significación del objeto y del uso habitual del objeto en la vida real. Obligamos al cerebro a pensar de otra manera.

El tercer objeto fue, quizás, el más sorprendente. Cada objeto lo había traído una persona y encerraba una historia real. Nuestro pensamiento aparentemente creativo, nos permitía poder contar una historia del objeto, que podríamos más tarde dramatizar o convertir en un micro espectáculo. No obstante, si nos hubiéramos reducido a ese ejercicio, cada cual habría utilizado su memoria unida al objeto y su historia real y, realmente, no habrían hecho otra cosa que recuperar lugares comunes y formas de explicar y contar ya reutilizadas en su vida y su forma de trabajar. Recontar. Nada más.

Pero y además, le dimos de nuevo una vuelta de tuerca al ejercicio y, tras cambios constantes de objetos, cada cual llegó a tener entre sus manos tres objetos con historia que no eran los suyos y de los que tuvo que preparar y pensar una posible historia unida a su experiencia. El cerebro está acostumbrado a asociar lo vivido con los objetos. ¿Pero unir la experiencia y lo vivido a objetos que nunca han estado allí?

El resultado final se expuso eligiendo objetos y pidiendo a ‘todos los dueños’ que salieran a contarnos su ‘auténtica historia’. Y la sorpresa fue que todas las historias fueron reales, auténticas, porque cada cual había obligado a su cerebro a conectar ese objeto, que nunca había intervenido en su vida, con experiencias reales, sensitivas, vividas y vívidas.

Consiguieron obligar a su cerebro a conectar sus neuronas en otro orden, de otra forma. Consiguieron obligar al cerebro a pensar de otra manera.

No quiero con la conclusión arrogarme un éxito mágico, porque este tipo de trabajos no es nada inusual, pero y además, quiero hacer hincapié que los resultados fueron interesantes en tanto en cuanto el cerebro de cada participante estuvo obligado a saltarse la ley del mínimo esfuerzo y obligado a realizar conexiones no habituales, distintas. Y esta obligación a pensar de otra manera, vino determinada por la forma de plantear el ejercicio, evitando los lugares comunes, las dinámicas ya utilizadas, las propuestas repetitivas, y las ideas convergentes.

Obligamos a pensar de otra manera, a base de hacer las propuestas de manera distinta.

No me canso de repetir, que ser creativo no es fácil porque obligar a nuestro cerebro a que piense de otra manera genera un gasto de energía mucho mayor, y ya sabéis que el cerebro es el órgano del cuerpo que más energía demanda.

Sin embargo, si no dejamos al azar, a los hados, a las musas o al ‘creativo’ del grupo la opción de que surja algo realmente sorprendente, y hacemos una propuesta que ponga la rampa de lanzamiento de tal manera que obliguemos al cerebro a pensar distinto, ahorraremos energía a cada cual, porque nosotros, como provocadores, ya les habremos dado un primer impulso.

Si queremos respuestas creativas, lo pondremos más fácil si hacemos propuestas creativas, provocadoras, divergentes.

Y este ha sido solo un ejemplo, al que seguirán muchos otros en este blog, que me encantará compartir con todos vosotros.

¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.