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jueves, 10 de junio de 2021

Adaptarse... creativamente o Creatividad adaptativa

Habitación Ramiro II de Santo Estevo

No, no soy tan alto.

La puerta tiene ese tamaño de menos de 1,60.

Cada vez que veo esta foto recuerdo el comienzo del poema que recité en el primer espectáculo poético en el que participé como declamador-actor hace chiquicientos años.

De Manuel Altolaguirre: 'Era mi dolor tan alto, que la puerta de la casa de donde salí llorando me llegaba a la cintura.'


Pero no leéis este vuestro blog para que yo os cuente batallitas sino para sentiros provocados en la reflexión.

Y la foto me pide que recuerde que la creatividad debe ser adaptativa o debe ayudar a adaptarnos.

Es decir, o las ideas que generemos se adaptan a la situación que nos provoca el foco creativo, o nos ayuda a adaptar el propio foco.

No seremos nosotros los que tomemos la decisión si solo nos piden ideas creativas, pero quien tenga que tomar esa decisión tiene que tener esa doble posibilidad.


Ante la situación que aparece en la foto, caben varias opciones.

1.- No hacer por salir. Quedarnos en la habitación y no avanzar. Hay veces que nos topamos con un impedimento y, al no ver una aparente u obvia solución, simplemente desistimos. La creatividad, normalmente hace por seguir aportando ideas sin desistir. Si una idea no convence se insiste hasta ofrecer alguna que pueda resultar. O más de alguna. El 'no me canso' es una seña de identidad de la creatividad. Claro que puede que las ideas que generemos ayuden a ver la situación de otra manera y optemos por soluciones 2, 3 o 4.

2.- Intentar salir de pie, sin flexibilizar nuestra postura, sin éxito. Si algo destaca en el pensamiento creativo es su flexibilidad. Intentar salir de pie puede provocar dos desastres. Y este primero sería que nos dañemos la cabeza al golpearnos en el quicio. La creatividad no debería buscar el daño de nadie, menos de nuestra propia integridad para buscar la solución al foco creativo. A veces, eso sí, si nos golpeamos una o varias veces, nos hacemos conscientes de la necesidad de indagar en soluciones 3 o 4.

3.- Intentar salir de pie y lograrlo, rompiendo estructuras. Si tuviéramos una testuz tan poderosa como para atravesar un quicio de piedra de más de 1000 años, provocaríamos la rotura en la estructura, algo que, a priori, es básicamente dañino para la consecución del foco creativo. Este no es un objetivo prioritario de la creatividad. Sin embargo en este caso, a veces la creatividad sirve precisamente para esto, para romper estructuras. Si las ideas que se generan pasan mayoritariamente por romper la estructura, a lo mejor ha llegado el momento de modificar las puertas porque la talla media de los hombres del siglo XXI no es la de los habitantes del medievo.

4.- Agacharse para salir. Adaptarse. Esta es la conclusión a la que suele aspirar la creatividad. A conseguir soluciones que se adapten a la situación o a conseguir que las acciones se adapten al objetivo que no es otro que salir de la habitación. O... no!!! Tampoco debemos caer en el vicio conocido en el teatro como 'anticipación'. Este consiste en decir tu réplica incluso antes de haber podido reaccionar a la situación o la frase que la antecede. Por eso la creatividad genera ideas para dar opciones, pero y además, no debe 'anticipar' cuál es o debe ser la solución ideal. 


Pues queda dicho para la reflexión. Puedes ser de los que generan ideas para quedarte en la habitación, de los que lo intentas dándote golpes en la cabeza hasta lesionarte, de los que tienes un ariete por cerviz y arrasas con quicios de piedra milenaria, o de los que te agachas lo justo para salir.

O, quién sabe, a lo mejor eres de los que convences a los demás para que entren en tu habitación y así no tener que salir de tu zona de confort.


No digo que algo sea mejor o peor, pero es bueno saber qué actitud es la nuestra y que consecuencias conlleva.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

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jueves, 3 de junio de 2021

wanderlust


WANDERLUST.

Hace ya tiempo que tropecé con este vocablo alemán del que me hice admirador por identificación.

Según la propia traducción que aparece en la imagen, 'es un fuerte deseo o impulso por deambular o viajar y explorar el mundo'.

La traducción directa al castellano es 'pasión por viajar'.

Y literalmente, está formada por dos palabras alemanas 'wander' que es caminar sin rumbo, deambular, y 'lust', lujuria.


En resumen, sentir placer viajando... O no... solo eso.

¿Por qué traigo a este vuestro blog esta palabra?


Porque su significado va mucho más allá, sobre todo cuando lo relacionamos con la creatividad y el conocimiento.

'Wanderlust' es la pasión por conocer, descubrir, aprender... lugares y, por extensión, cualquier aspecto inexplorado de tu vida, tu espacio o tu conocimiento.


A quienes nos apasiona la creatividad, somos 'wanderluster'.

A quienes nos entusiasma aprender, somos 'wanderluster'.

A quienes nos place conocer personas, lugares y contenidos nuevos, somos 'wanderluster'.


Quizás por eso no todo el mundo llega a ser creativo, o le cuesta socializar, o le basta con lo malo conocido...

Porque no todo el mundo tiene esta tendencia a apasionarse por lo nuevo y por el cambio.


Hay algún dicho popular que afirma que ciertos 'ismos' se curan viajando.

Y yo creo poder afirmar que muchas dificultades en que cada cual se encuentra en su vida personal, social o profesional, se facilitarían o suavizarían con un poco de 'wanderlust'.


¿Te animas?

Apasionémonos por viajar, por conocer, por buscar, por crear... la felicidad vendrá de la mano.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

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martes, 6 de abril de 2021

La diversión es importante.

No será ni la primera ni la última vez que escucho o leo algo parecido a esto:

Hay que ofrecer un contenido más serio.

Y en ese momento, mis neuronas saltarinas lingüísticas, a las que les gusta jugar con las palabras, se sorprenden al no saber qué significa 'serio'.

Porque nuestras conexiones naturales de pensamiento directo, suelen asociar 'serio' con 'sesudo', 'correcto', 'interesante', 'con valor', 'IMPORTANTE'.


El error es considerar unívocamente equivalentes 'serio' e 'importante', como si lo serio pudiera no ser nunca nimio, o lo importante no pudiera ser divertido.

Y aplicando un falso silogismo, si lo divertido es lo contrario de serio, y lo serio es importante, lo divertido solo puede ser lo contrario de importante.

Por ende, si queremos que algo divertido parezca importante, hay que 'disfrazarlo' de serio.


Qué fácil es jugar con la lógica y el razonamiento simplista para llevar a conclusiones unilaterales y, muchas veces, aparentemente ciertas pero ficticias.


Rotundamente no. 

Si lo serio es sesudo, lo divergente lo es más porque exige a nuestro cerebro un esfuerzo extra. 

Si lo serio es 'correcto', lo divertido añade a su corrección la obligación de que sea recibido con la misma diversión con la que se emite. 

Si lo serio es 'interesante', lo divertido te descubre asociaciones o elementos que no habías descubierto antes, lo que lo hace más interesante. 

Si lo serio tiene 'valor', lo divertido lo multiplica al aportar, además del conocimiento y la sabiduría equivalente a lo serio, un añadido de endorfinas en forma de risa o bienestar.

En definitiva, si lo serio es 'IMPORTANTE', lo divertido es tanto o más importante y, además, nos aporta salud y felicidad.


Por supuesto que mis neuronas saltarinas del lenguaje se han aprovechado de esta falsa dicotomía para exacerbar la negatividad de la palabra serio.


En el fondo y en la superficie, a donde yo quiero llegar e invitaros a que lleguéis, es que 'serio' y 'divertido', son antónimos, solo por una de sus acepciones o criterios. Pero y además, lo divertido es muy serio y hay que tomarlo con la importancia que merece.


Y entonces doy un nuevo giro y digo... Por eso, no aplaudo lo lúdico por lúdico como forma de comunicar, educar o experimentar. Lo divertido, lo divergente, lo ocurrente, lo lúdico, son cosas muy serias y hay que dedicarle la atención, la sistemática y la preparación necesarias para que no parezcan propuestas poco importantes por poco preparadas o reflexionadas.


La diversión es importante, ergo seamos serios con la diversión.

Solo de esta manera podremos hacer sentir a los demás que si utilizamos un nombre original o creativo, si planteamos unos objetivos lúdicos o experienciales en alguna actividad, si escribimos un texto cómico, si utilizamos el humor como herramienta de relación con nuestro equipo..., no es porque simplemente nos parezca divertido, sino precisamente, porque tienen la seriedad, preparación e importancia que requieren.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

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jueves, 3 de diciembre de 2020

Rutina creativa · Un aparente oxímoron

El fuego helado, el hielo abrasador, el silencio ensordecedor o la sociedad unipersonal, son ejemplos típicos de oxímoron.

Aquellas frases que relacionan conceptos irrelacionables, o que hacen coincidir dos términos que no deberían coexistir.


Retomo ahora el título de esta entrada y pregunto: ¿La rutina creativa es un oxímoron?

Es decir, ¿no parece incompatible un acto rutinario con el concepto y el intento de ser creativos?


Mi respuesta automática y categórica, no exenta de estudio previo durante años es ¡NO!


La idea peyorativa que tenemos del concepto de rutina, como algo que hastía y se repite como el día de la marmota, comparado con el intento de equiparar lo creativo con lo más nuevo, ilusionante y divertido del mundo, puede hacernos caer en la torpeza de pensar que, efectivamente, creatividad y rutina no pueden ir nunca de la mano.


Sin embargo, no solo por un motivo sino por lo menos por dos, me atrevo a asegurar que no solo no es un oxímoron, sino que mejor nos iría a todos si, de vez en cuando, uniéramos estas dos realidades.

Y claro, primero determinaremos que un acto rutinario o una rutina, es un hábito repetitivo por la práctica o una secuencia de instrucciones que se repiten invariablemente.


Ya he comentado en este nuestro blog que cuando el cerebro utiliza sus sinapsis básicas para realizar acciones rutinarias como conducir, planchar, o andar por un camino habitual, libera una gran parte de la capacidad del cerebro para pensar creativamente en soluciones, ideas, creaciones.

Este sería pues una primer motivo. La rutina o, mejor dicho, los actos rutinarios, facilitan el pensamiento creativo.

Sin embargo, esto no deja de ser una liberación involuntaria de la creatividad y, por lo tanto, no podemos hablar estrictamente de una rutina creativa, sino una rutina que provoca el pensamiento creativo.


Un segundo y evidente motivo, sobre todo si sigues este blog o has participado en alguna formación en la que yo estuviera presente, es que el mantra más repetido en este entorno es que la creatividad es entrenable.

Si es entrenable, como todo entrenamiento, necesita repetir ejercicios y secuencias para fortalecer las habilidades y capacidades.

En el propio deporte, cuando hablamos de entrenar, decimos que tenemos que realizar 'rutinas'. Sí, secuencias o conjuntos de ejercicios que desarrollan una determinada destreza corporal.

Pues bien, hay rutinas que desarrollan la destreza mental y, en muchos casos, la destreza creativa.

Sin embargo, siendo estrictos, tampoco estamos hablando de rutinas creativas, sino de rutinas que entrenan la creatividad.


Por eso hablaba yo hace unos párrafos de, al menos dos motivos, para no considerarlo un oxímoron. Porque podemos considerar una tercera cuestión que sería, siendo precisos, la auténtica rutina creativa, porque utiliza el pensamiento creativo para definir la propia rutina de otra forma. 

Recordad que es una secuencia 'invariable'... ¿Y si la variamos aunque solo sea un poquito?

Se trataría de elegir cualquier rutina que, por el hecho de ser repetitiva y recurrente puede convertirse en aburrida, y convertirla en un acto creativo per se.

Es decir. Tomemos cualquier rutina con cualquier objetivo. El más sencillo. Mantenernos limpios, por ejemplo, duchándonos diariamente. 

Sí, ya habrá habido más de uno que haya dicho... si canto en la ducha ya estoy convirtiendo en creativa la rutina de la ducha. Pues sí. Y no solo eso. Imaginad que cada día decidís probar la temperatura del agua con una parte distinta del cuerpo, o comenzar a echaros jabón por un punto distinto. 

Y tantas otras variables que podemos modificar para obligar a nuestro cerebro a que cierta rutina sea cada día distinta.

Por un lado, no deja de ser una rutina que nos es útil para el objetivo marcado pero y además, nos obliga a entrenar nuestro pensamiento creativo.


En resumen. Existe la rutina creativa y yo diría más. Es muy interesante generarse rutinas creativas.

Como escribir este blog.

No deja de ser rutinario y por supuesto, en ningún caso, pretendo que la palabra rutina se asocie peyorativamente a repetición insulsa y aburrida.

Todo lo contrario, tener la rutina creativa de escribir este blog me está poniendo 'cachas' creativamente... O... NO!!!

Vosotros diréis.


Seguiré con la rutina de recordaros que yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios... sean rutinarios o no!


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jueves, 26 de noviembre de 2020

¡¡¡Que no se me olvide!!! · Memoria y creatividad

Andaba yo preparando una sesión de creatividad dentro del Seminario de Entrenamiento Creativo y Expresivo, y se me cruzó una idea: '¡Nunca me acuerdo de hablar de la memoria!'

Vale, es un juego de palabras. Pero y además, es la pura realidad.

Tan enfrascados estamos en pensar que la creatividad trata de buscar soluciones, ideas nuevas, asociaciones inexploradas..., que se nos olvida que las ideas que genera el pensamiento creativo, normalmente, las situamos en nuestro intelecto en comparación con el resto de ideas que tenemos almacenadas. 

Ergo, memoria.


Esa denostada aptitud de la que presumíamos algunos al aprendernos todas las capitales del mundo con sus ríos y afluentes, o jugando al Natur Memory, ese juego de mesa consistente en levantar dos fichas de entre las cien colocadas boca abajo en el tablero, para hacer parejas memorizando el lugar donde antes otro había levantado su igual.


La memoria. Desterrada casi de los sistemas educativos, porque se la asocia con modelos de enseñanza aparentemente superados.


¡Qué equivocados estamos! ¡Y cuánta gente pensaría lo mismo si analizara que la memoria es un elemento esencial para el desarrollo de la creatividad!

Si tenemos en cuenta que la creatividad es la aptitud más valorada por las empresas en la era post-covid, estaremos de acuerdo en que todo lo que mejore el pensamiento creativo tendrá la misma valoración positiva.

Y si la creatividad es el esfuerzo constante por hacer que nuestro cerebro piense de otra manera, y consiste en generar cuantas más ideas mejor para poder elegir entre ellas la que nos sea útil para un para qué, tendremos que partir de un gran almacén de ideas que resulta que se consigue llenar a base de memoria.


Y creo que puedo aportar una idea de la mala fama de la memoria. 

Creo que no se es consciente de los distintos tipos de memoria que existen, y eso nos hace identificar cualquier tipo de ejercicio memorístico con la memoria semántica.

Sí. Ese tipo de memoria (existen multitud de taxonomías de memorias pero me ceñiré a la más consensuada), consiste en recordar las cosas por su nombre. Por su significado o su significante.

De hecho, cuando algún estudio científico concluye que tal animal o vegetal tiene memoria, nos resulta chocante porque pensamos directamente en la memoria semántica, y no nos acabamos de imaginar a una lechuga memorizando la lista de los reyes godos.


Hay más memorias, algunas no son objeto de esta reflexión, pero os voy a recordar otras..

Paso de puntillas por la memoria a corto y largo plazo, que se diferencian en el tiempo transcurrido entre la grabación y la recuperación de la grabación, así como en la intensidad y capacidad de perdurar de cada una.


Me voy a detener en otros tres tipos de memoria: la eidética, la episódica y la sensorial.


La primera es la llamada memoria fotográfica, cuyo nombre más erudito ha popularizado Sheldom Cooper, si es que este personaje de la serie Big Bang Theory es popular (no se nota que soy fan).

Esta memoria identifica a unos sujetos capaces de acordarse del detalle al máximo, fotográficamente. Toda esa información no es solo pura curiosidad. Esa memoria ayuda a potenciar la capacidad de pensamiento y creativa, ya que los detalles son lo que muchas veces hace diferenciar a una idea de una gran idea.


La segunda, la memoria episódica, tiene que ver con el lugar, la situación, el momento y la compañía del hecho a recordar.

Me gusta decir que los viajes los recuerdas por lo que comiste, con quién, dónde y cuándo. Sí, la memoria nos sitúa y nos hace revivir momentos que se han grabado a fuego en nuestras neuronas, y no por sus nombres o por su imagen, sino porque suponen un episodio de nuestra vida en si mismos.

La creatividad se nutre de estos momentos para plantear otros iguales, distintos, parecidos o disparatadamente absurdos, en relación a los ya experimentados.


Finalmente, cerraré este corto paseo por la memoria sensorial o sensitiva, aptitud que se suele entrenar mucho en según qué corrientes artísticas y sobre todo escénicas, para intentar reproducir al personaje a encarnar.

Pero no nos equivoquemos. Es la misma memoria que entrenan duramente los chefs o los catadores o perfumistas. Necesitan un banco inmenso de memoria sensorial para poder ser lo más creativos posible en su trabajo.

Y esta si es uno de los tipos de memoria que hace que ciertos animales y plantas desarrollen esa capacidad. Reconocen colores, sonidos, tactos, para identificar a un amigo de un enemigo o de un alimento.


Pues quien lo iba a decir, pero sí, al igual que del pensamiento convergente, y no solo el divergente, la creatividad precisa de la memoria para poder desarrollarse. Es un caldo de cultivo donde reproducir y multiplicar las propuestas creativas.


Por tanto, si somos coherentes y pensamos que la creatividad es el arma cargada de futuro, recordemos que la creatividad no se entrena siendo creativo sin más, sino desarrollando cualidades y aptitudes que la provocan y la cultivan como, entre otras, la memoria.


Os recuerdo que yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios... y recuerdos!


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jueves, 19 de noviembre de 2020

La Paradoja de Schrödinger o ser y no ser creativo a la vez

 


El disparador de la entrada de hoy en este vuestro blog, podría no tener mucha relación con el resultado final.

Una de las participantes en el Seminario de entrenamiento creativo y expresivo, me hizo llegar un texto que tenía relación a su vez con una provocación desde mi blog. 'Hacer Nada'. O como ella apuntaba, 'Nadar!'.

En el texto, había un personaje invitado. Su gato. Y la cuestión final que se planteaba era si el gato era capaz de nadar o no. ¡Aunque como no se acerca al agua, nunca lo sabremos!


Bien, aunque no lo parezca, esto me llevó directamente a pensar en la Física Cuántica y en la Paradoja de Schrödinger.

Había dos similitudes. Una, el gato. La otra, la incertidumbre o, en lenguaje cuántico, la superposición de los dos posibles estados del gato: que supiera o que no supiera nadar .

Al igual que en el caso del gato de Schrödinger, si bien en el caso del físico austríaco con mucha más parafernalia y dispositivos, no podemos saber cuál es el estado real del gato y, por tanto, podemos proponer que sabe y no sabe nadar.


La Paradoja tiene múltiples interpretaciones. Sin embargo, para la mayoría de ellas, hay un elemento común que condiciona la interpretación: el observador, o los observadores.

En el momento en el que un observador interviene en el desarrollo de la paradoja, provoca que la superposición desaparezca y se convierta, en una sola realidad, en universos paralelos o en otro tipo de paradoja.

Eso sí, solo en algunas de estas interpretaciones, se considera al propio gato como observador de la realidad, que tiene una perspectiva propia y que sabe, por propia experiencia, si está muerto o no.


En el gato que nos ocupa, el gato 'nadador', su perspectiva y la nuestra es la misma. Porque en tanto en cuanto no intente meterse en el agua, ni nosotros ni él sabrá si sabe o no sabe nadar.


Hasta aquí este, 'amododeintroducción' al que os tengo acostumbrados, para afrontar dos cuestiones.

Al igual que no sabemos si el gato de Schrödinger está muerto o no, o si nuestro gato sabe o no nadar, ¿puede que no sepamos si somos creativos o no, hasta que no lo intentemos o seamos conscientes de que lo intentamos?

Para evitar la superposición cuántica de si algo es y no es creativo a la vez, ¿es el receptor de un acto creativo el que de-termina si el acto es creativo en sí mismo?


Si os soy sincero, no tengo una respuesta clara a ninguna de las dos preguntas, aunque tengo una respuesta clara para las dos.


Para la primera, yo siempre contestaría que no es necesario abrir la caja o echar el gato a la piscina para saber la respuesta. 

¡Todos somos creativos!, hayamos sido conscientes o no de haber intentado serlo. Si la prueba del agua la hubiéramos hecho con un caimán, todos habríamos concluido antes de echarlo al agua, que sí sabe nadar porque está en su naturaleza.

Por tanto, si consideramos que la naturaleza humana es 'per se' creativa, no hay superposición posible. No podemos no ser creativos.

Sí es cierto que, para generar un acto creativo, debemos hacerlo de forma consciente.


En cuanto a la segunda pregunta, y enredándola con la Teoría de la Recepción, la intervención del receptor de una acción creativa es determinante, no tanto para tildar de creativa o no a la acción, sino para teñirla de su propio punto de vista.

De ahí que sea tan importante para el pensamiento creativo trabajar ejercicios de perspectiva y de puntos de vista y opinión, porque cada opción puede tener tantas interpretaciones o utilidades como entornos, 'para qués', o receptores tenga.


Sí, sé que esta vez, no he dejado claro casi nada.

Es más creo haber conseguido, de forma premeditada, haber abierto una discusión para la que tengo y no tengo respuestas, en función de lo que queráis que os cuente, o las circunstancias me pidan.


Podemos ser creativos o no y, para terceros, lo que hagamos, podrá ser creativo o no. Pero y además, hay tantas opciones en el mundo creativo que, lo mejor, es no quedarse en dos opciones. La auténtica creatividad radica en tener cuantas más opciones posibles mejor, y que las circunstancias, la perspectiva, el receptor y tu estado de ánimo decidan cuál elegir en cada momento.

Así, el gato de Schrödinger puede que esté vivo, muerto, herido, dormido, en coma, ausente, levitando e incluso de vacaciones, ¡todo a la vez o nada de eso!


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jueves, 29 de octubre de 2020

Sinestesia


Andaba yo explicando estos días a mis alumnos de arte lo que era la sinestesia, con el fin de no solo saber qué es, sino cómo utilizarla de forma consciente para poder exponer, proponer ideas, puntos de vista, sensaciones... 

Porque la sinestesia tiene que ver con las sensaciones. Como esa infusión de colores que ilustra esta entrada de vuestro blog.

Y si no, veamos lo que dice el diccionario de la RAE.

1. f. Biol. Sensación secundaria o asociada que se produce en una parte del 
cuerpo consecuencia de un estímulo aplicado en otra parte de él.
2. f. Psicol. Imagen o sensación subjetivapropia de un sentidodeterminada por 
otrsensación que afecta a un sentido diferente.
3. f. Ret. Unión de dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes 
dominios sensoriales, como en soledad sonora o en verde chillón.

Hay quien afirma que hay personas sinestésicas y otras que no lo son. Es decir, que hay personas que son capaces de captar sensaciones de un sentido concreto, con impulsos de otros sentidos.

Personas que sienten la música como sabores u olores; personas que ven en cada grafismo, letra, número..., un color concreto; personas que son capaces de oír la comida o personas que, según los olores que aprecian, reaccionan con frío, calor, estremecimiento o dolor corporal.

Bien, y ahora pregunto... ¿Cuántos de los que estáis leyendo este blog os habéis sentido identificados con alguno de los ejemplos que he enumerado? Con uno..., o con varios.

Y me voy a atrever a apostar que casi todos habréis descubierto, si es que no lo sabíais ya, que tenéis reacciones sinestésicas.


Esta sería mi primera afirmación: Todo ser humano, por el hecho de ser humano, es creativo. Y todo ser humano, capaz de realizar asociaciones imprevisibles, puede desarrollar cualidades o predisposiciones sinestésicas.


¿Qué hace que se piense que solo un 1 % de la población -Muy interesante dixit-, tiene esta cualidad o 'malfunction'? 

Y utilizo 'mal funcionamiento' porque el planteamiento que apoya esta afirmación contempla el concepto de persona sinestésica como aquella que tiene los sentidos mezclados.

Esto está dando por hecho que esta 'cualidad' es negativa, porque la persona no es capaz de reaccionar con el 'sentido adecuado' ante el impulso recibido.

Esa predisposición a pensar que muy pocos tienen esa conflictiva mezcla de sentidos, podría estar detrás de la convicción de que solo una parte pequeña de la población es creativa.


Pero, ¿y si lo miráramos desde el punto de vista positivo? Es una clave del pensamiento creativo: observar las cosas desde otros puntos de vista.

¿Y si la capacidad de reaccionar con los sentidos 'equivocados', es realmente una cualidad que nos hace apreciar las cosas de forma más holística y completa y evita prejuicios y malentendidos?


Y dando un paso más, si partimos de la base de que la creatividad es entrenable... ¿no ocurrirá lo mismo con la capacidad de reaccionar de manera sinestésica?


Propongo un ejercicio muy sencillo.

Creo que lo comprenderán más fácilmente personas de infancia preconstitucional o alumnos de entornos del estilo educativo Montesori o similar.

¿De qué color es el número 3?

Si tu respuesta ha sido verde, estás entre la gran mayoría que, además, piensa que el 5 es amarillo o rojo y que el 0 es blanco.

¿Has utilizado regletas alguna vez como las de la foto? Puede que esto te haya condicionado. O simplemente es que, el 3, es verde para la mente humana sinestésica.

Bien es cierto que cada cual tiene una percepción personal de las cosas, y por eso es muy difícil que todos coincidamos en el color de un número. Pero el simple hecho de que hayas pensado que un cierto número lo tienes relacionado de forma casi automática con un color concreto, nos da pie a pensar que todos tenemos algo de sinestésicos.

¡Cuántos olores o sabores producen reacciones corporales que tienen más que ver con el tacto!

¡Y cuántas veces nos resulta más fácil definir un sonido o una voz con adjetivos más propios de la vista, el gusto o el tacto. Y además, la referencia es un lugar común: Voces dulces, oscuras, duras, ásperas.

O, en sentido opuesto, colores chillones, sabores estruendosos o telas que no dicen nada...


En fin, tras mi 'breve' introducción, me gustaría plantearos hasta qué punto entrenar la sinestesia es algo que viene bien al entrenamiento creativo o, quizás, es que existen ya entrenamientos creativos que nos predisponen a sentir sinestesias.


Uno de los 'jueguercicios' más conocidos en el mundo de la creatividad, popularizado en la eclosión de los manuales de pensamiento divergente por Edward de Bono en su libro Creatividad: 62 ejercicios para desarrollar la mente, pero que no deja de ser el desarrollo de un juego lingüistico del libro de Gianni Rodari Gramática de la fantasía, son lo que Rodari llamó los binomios fantásticos y lo que de Bono luego presentó como asociaciones de palabras aleatorias.

Consiste simplemente en elegir dos palabras al azar, y construir una frase, un poema, un cuento o todo un tratado asociando ambos términos.

No es que sea la base del pensamiento creativo, pero es una de las herramientas más implicadas y reconocibles en la creatividad: la asociación de ideas no realizada hasta el momento.

Asociar dos palabra para un cuento, o dos ideas para una solución, o dos...

De hecho, en mis formaciones de empresa, me gusta poner como ejercicio a personas que vienen de proyectos empresariales distintos y no necesariamente del mismo ámbito, y proponerles que busquen un producto que sea la intersección, la colaboración o la asociación de sus dos proyectos. Ahora se llama sinergia. Pero no deja de ser una provocación creativa.


Si en creatividad, por tanto, nos encanta unir dos piezas que aparentemente no encajan, con pegamentos que, aparentemente no pegan, para lograr ideas inexploradas, distintas o, cuando menos, divergentes, ¿no deberíamos utilizar la sinestesia, como método de entrenamiento mental, para que nuestro cerebro esté acostumbrado a buscar uniones entre universos inconexos?

O visto desde el otro extremo, ¿a un pensamiento creativo, no le resulta más fácil y comprensible la mímesis de sensaciones de propuestas sensoriales cruzadas?


Bueno. Lo dejo para reflexionar y para practicar.

Probad a buscar esos cruces de sensaciones y posiblemente cada día lo sentiréis de forma más natural y automática.

Y lo que es mejor. Si vuestra capacidad de sinestesia está entrenada, vuestra mente creativa estará más predispuesta a ver la posibilidad de unir ideas inconexas, soluciones a problemas, y nuevas vías de escalada en paredes aparentemente inexpugnables.


¿Lo probamos?

¿Me contáis vuestras experiencias?


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

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jueves, 10 de septiembre de 2020

Insight!!!

 

Hoy le pido prestada esta imagen a Mike Villanueva @mike4film, que a su vez la descargó de un post de Ian Bremmer @ianbremmer, derivada de la tendencia actual del DIKW, porque coincide con un mantra que escuché y grabé, hace ya mucho tiempo, de Augusto Guzmán https://www.facebook.com/stillnoise.estudios, que a su vez refleja el pensamiento de la filosofía clásica.


Hay tres niveles básicos de saber: la información, el conocimiento, y la sabiduría.


La información son las unidades de realidad que percibimos por todos nuestros medios a nuestro alcance, comenzando por nuestros sentidos.


El conocimiento es la estructuración de esta información, en módulos, conceptos, sistemas o estructuras que definen la realidad y su comportamiento, y que se fija a través del estudio, la pedagogía y la didáctica.


La sabiduría es el grado que se alcanza al ser capaces de descubrir relaciones, consecuencias y estructuras que sobrepasan el conocimiento y su forma de anclar una información con otra.


La información da materiales para hacer caminos, y puntos de salida y destino de esos caminos.

El conocimiento, utiliza esos materiales para comunicar esos puntos, seleccionando y fijando, con criterios propios, las sendas de esa información.
La sabiduría abre nuevas rutas e incluso es capaz de surgir en destinos a los que no parecía dirigirse, a través de caminos creados a partir de la conexión de caminos aparentemente inconexos.


Como veis, no es que esté ya todo inventado, sino que hay nuevas perspectivas del mundo que existe antes que nosotros, y cada uno recibimos esta información, este conocimiento, e intentamos estructurarlo y adecuarlo a nuestro entorno y nuestra contemporaneidad… pero esto será motivo de otro artículo más adelante.


Volviendo al caso que nos ocupa, en este siglo XXI, se añadió a este trinomio el concepto dato. De ahí DIKW: Data (Datos) Information (Información) Kmowledge (Conocimiento) Wisdom (Sabiduría).


Este añadido, lo ‘único’ que pretendía era poner de relieve que la información se compone de datos. Son los átomos que componen los materiales de la información. Y en este siglo del Big Data, ¡¡¡cómo no iban a tener protagonismo los datos!!!
De hecho, parece que actualmente es más valioso tener muchos datos, a tener conocimiento o sabiduría.


Es un error pensar que la sabiduría surge, espontáneamente de la acumulación de datos.


Finalmente, en este cuadro de Bremmer, se han incluido dos aspectos contemporáneos, surgidos, en gran medida, a partir de las redes sociales: Insight (visión) y Conspiracy Theory (Teoría de la conspiración).


Con esto último no me apetece utilizar ni tiempo ni espacio. Bastará que diga que estoy bastante alejado de conspiraciones. O ya jugaremos otro día a esto… Y… ya!!!


Me quedo, sin embargo, con el concepto Insight (visión).

De una manera esquemática, podría decirse que es la capacidad de ver posibles elementos dentro de la comunicación, y posibles conexiones entre esos elementos, que son los que dan pie a que, quien consigue diseñar esas conexiones y fundamentarlas, es quien logra el paso definitivo a la sabiduría.


Sí, hasta ahora, solo teníamos estadios que suponían un paso más hacia la sabiduría pero, y además, ¿qué mecanismos logran que una persona consiga dar ese paso?


Y por fin llegamos a donde queríamos llegar.


Precisamente eso es lo que ejercita el entrenamiento en creatividad.


El salto entre los datos y la información, lo provoca el análisis.

El salto entre la información y el conocimiento, lo da el criterio, la didáctica, la pedagogía, la enseñanza, el estudio, la toma de decisiones para elegir este dato y no el otro, esta información y no la otra…


La capacidad de generar energía y contenido suficiente como para dar un salto entre el conocimiento y la capacidad visionaria que abre las puertas a la sabiduría, es la creatividad.


No estoy diciendo que la creatividad genera sabiduría.


Lo que digo e insisto es que la creatividad es el mecanismo que hay que poner en marcha para que el conocimiento, con entrenamiento y trabajo de procesos creativos, llegue a lograr contenidos de sabiduría, que no es otra cosa que crear conocimiento nuevo a partir de las nuevas relaciones entre conocimientos ya desarrollados pero no conectados hasta entonces.

 

Una persona informada es la que tiene los datos y los organiza, sin una utilidad concreta.

Una persona con conocimiento es aquella que, una vez organizados los datos en información, es capaz de conectarlos para adquirir rudimentos, secuencias, estructuras, conclusiones, sistemas…de conocimiento.

Una persona sabia es la que es capaz de desarrollar, a partir del conocimiento, nuevas conexiones, relaciones y lotes de nuevos datos, información y conocimiento.


Y para eso, necesita, indefectiblemente, poner en marcha la máquina creativa que cada uno llevamos dentro.

 

Uno de los objetivos del próximo Seminario que convocaré en breve, es precisamente este: generar mecanismos para que nuestros conocimientos se conviertan en sabiduría, al ser capaces de asociar creativamente, lotes de datos, información y conocimiento de manera diferente, divertida, divergente.

 

¿Te atreves? ¿Te interesa? ¿Lo necesitas? ¿Quieres?

 

Dímelo por aquí o escribe a fbercebal@naque.es

 

Y recuerda que debes decirme para qué quieres mejorar en tu expresión y tu creatividad.

 

¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.


@fbercebal

@ñaqueeditora

@creatividad