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viernes, 5 de noviembre de 2021

I Encuentro Nacional Online de Creatividad para Centros Educativos

 



Seguimos trabajando en Creatividad.

Y ahora, con el I Encuentro Nacional Online de Creatividad para Centros Educativos


¡Gracias por seguir ahí y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

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jueves, 10 de junio de 2021

Adaptarse... creativamente o Creatividad adaptativa

Habitación Ramiro II de Santo Estevo

No, no soy tan alto.

La puerta tiene ese tamaño de menos de 1,60.

Cada vez que veo esta foto recuerdo el comienzo del poema que recité en el primer espectáculo poético en el que participé como declamador-actor hace chiquicientos años.

De Manuel Altolaguirre: 'Era mi dolor tan alto, que la puerta de la casa de donde salí llorando me llegaba a la cintura.'


Pero no leéis este vuestro blog para que yo os cuente batallitas sino para sentiros provocados en la reflexión.

Y la foto me pide que recuerde que la creatividad debe ser adaptativa o debe ayudar a adaptarnos.

Es decir, o las ideas que generemos se adaptan a la situación que nos provoca el foco creativo, o nos ayuda a adaptar el propio foco.

No seremos nosotros los que tomemos la decisión si solo nos piden ideas creativas, pero quien tenga que tomar esa decisión tiene que tener esa doble posibilidad.


Ante la situación que aparece en la foto, caben varias opciones.

1.- No hacer por salir. Quedarnos en la habitación y no avanzar. Hay veces que nos topamos con un impedimento y, al no ver una aparente u obvia solución, simplemente desistimos. La creatividad, normalmente hace por seguir aportando ideas sin desistir. Si una idea no convence se insiste hasta ofrecer alguna que pueda resultar. O más de alguna. El 'no me canso' es una seña de identidad de la creatividad. Claro que puede que las ideas que generemos ayuden a ver la situación de otra manera y optemos por soluciones 2, 3 o 4.

2.- Intentar salir de pie, sin flexibilizar nuestra postura, sin éxito. Si algo destaca en el pensamiento creativo es su flexibilidad. Intentar salir de pie puede provocar dos desastres. Y este primero sería que nos dañemos la cabeza al golpearnos en el quicio. La creatividad no debería buscar el daño de nadie, menos de nuestra propia integridad para buscar la solución al foco creativo. A veces, eso sí, si nos golpeamos una o varias veces, nos hacemos conscientes de la necesidad de indagar en soluciones 3 o 4.

3.- Intentar salir de pie y lograrlo, rompiendo estructuras. Si tuviéramos una testuz tan poderosa como para atravesar un quicio de piedra de más de 1000 años, provocaríamos la rotura en la estructura, algo que, a priori, es básicamente dañino para la consecución del foco creativo. Este no es un objetivo prioritario de la creatividad. Sin embargo en este caso, a veces la creatividad sirve precisamente para esto, para romper estructuras. Si las ideas que se generan pasan mayoritariamente por romper la estructura, a lo mejor ha llegado el momento de modificar las puertas porque la talla media de los hombres del siglo XXI no es la de los habitantes del medievo.

4.- Agacharse para salir. Adaptarse. Esta es la conclusión a la que suele aspirar la creatividad. A conseguir soluciones que se adapten a la situación o a conseguir que las acciones se adapten al objetivo que no es otro que salir de la habitación. O... no!!! Tampoco debemos caer en el vicio conocido en el teatro como 'anticipación'. Este consiste en decir tu réplica incluso antes de haber podido reaccionar a la situación o la frase que la antecede. Por eso la creatividad genera ideas para dar opciones, pero y además, no debe 'anticipar' cuál es o debe ser la solución ideal. 


Pues queda dicho para la reflexión. Puedes ser de los que generan ideas para quedarte en la habitación, de los que lo intentas dándote golpes en la cabeza hasta lesionarte, de los que tienes un ariete por cerviz y arrasas con quicios de piedra milenaria, o de los que te agachas lo justo para salir.

O, quién sabe, a lo mejor eres de los que convences a los demás para que entren en tu habitación y así no tener que salir de tu zona de confort.


No digo que algo sea mejor o peor, pero es bueno saber qué actitud es la nuestra y que consecuencias conlleva.


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jueves, 3 de junio de 2021

wanderlust


WANDERLUST.

Hace ya tiempo que tropecé con este vocablo alemán del que me hice admirador por identificación.

Según la propia traducción que aparece en la imagen, 'es un fuerte deseo o impulso por deambular o viajar y explorar el mundo'.

La traducción directa al castellano es 'pasión por viajar'.

Y literalmente, está formada por dos palabras alemanas 'wander' que es caminar sin rumbo, deambular, y 'lust', lujuria.


En resumen, sentir placer viajando... O no... solo eso.

¿Por qué traigo a este vuestro blog esta palabra?


Porque su significado va mucho más allá, sobre todo cuando lo relacionamos con la creatividad y el conocimiento.

'Wanderlust' es la pasión por conocer, descubrir, aprender... lugares y, por extensión, cualquier aspecto inexplorado de tu vida, tu espacio o tu conocimiento.


A quienes nos apasiona la creatividad, somos 'wanderluster'.

A quienes nos entusiasma aprender, somos 'wanderluster'.

A quienes nos place conocer personas, lugares y contenidos nuevos, somos 'wanderluster'.


Quizás por eso no todo el mundo llega a ser creativo, o le cuesta socializar, o le basta con lo malo conocido...

Porque no todo el mundo tiene esta tendencia a apasionarse por lo nuevo y por el cambio.


Hay algún dicho popular que afirma que ciertos 'ismos' se curan viajando.

Y yo creo poder afirmar que muchas dificultades en que cada cual se encuentra en su vida personal, social o profesional, se facilitarían o suavizarían con un poco de 'wanderlust'.


¿Te animas?

Apasionémonos por viajar, por conocer, por buscar, por crear... la felicidad vendrá de la mano.


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viernes, 28 de mayo de 2021

El factor humano en la creatividad


Aparentemente no tendría por qué abordar este tema como una defensa en un ámbito donde parecería totalmente normal que se tenga en cuenta al ser humano.

La creatividad es una habilidad que define al propio ser humano, por lo tanto el factor humano es indivisible del propio concepto.


Sin embargo, dos experiencias breves pero intensas me han hecho aterrizar hoy en esta reflexión.


La primera es una campaña de la Fundación Reina Sofía con un Dalí revivido en defensa de la investigación en inteligencia natural, contra las enfermedades neurodegenerativas.

Sí, estamos tan centrados en la inteligencia artificial que la propia, la natural, la humana, la damos por supuesta, como al soldado el valor, y no hay mayor error en la defensa de una cualidad o habilidad humana, que darla por supuesta.

Si insistimos en la necesidad del entrenamiento es porque está comprobado que si se deja de practicar algo, por muy 'nuestro' que sea, se empeora su ejecución.

Así que debemos seguir entrenando e investigando nuestra inteligencia natural y, en ella, nuestra creatividad.


La segunda experiencia tiene que ver con nuestras percepciones. Nos estamos acostumbrando tanto a percibir las cosas a través de cámaras, móviles y otros soportes digitales, que nuestro propio ojo ya considera extraño lo que realmente es natural.

La pasada noche era luna llena, y se me ocurrió captar la foto que ilustra este post de la luna enganchada a una grúa entre las nubes.

Supongo que os habrá pasado a muchos de vosotros. La diferencia abismal que existe entre la maravillosa y esplendorosa luna que casi nos llena el horizonte visual cuando la miramos a simple vista, y el borrón amarillento y mínimo que aparece en la foto cuando la desvelamos.


Claro que se pueden hacer virguerías digitales para hacer que la luna sea o aparente ser aún más grande, pero la sensación, sin decir si es mejor o peor, es completamente distinta.

Como leer un libro en pantalla o en papel; comer alimentos naturales o artificiales que imitan el sabor; escuchar el canto de un pájaro o su digitalización; asistir a un concierto en directo o escuchar una grabación; o la diferencia entre cine y teatro.


Insisto en que todo tiene su lado positivo.

Lo que sucede, es que estas dos cuestiones me han hecho pensar en que estamos más cerca de olvidarnos de ser HUMANOS!!!

Y, por lo menos desde la creatividad, eso no lo podemos permitir!!!


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martes, 11 de mayo de 2021

¿Vale todo en creatvidad y expresión?


Hace ya unas décadas, afirmaba contundentemente que nada está bien ni mal. Lo único que está mal hecho es lo que no se hace. Lo importante es hacer.

Y décadas después, me sigo reafirmando en la idea, sobre todo en el cuestionamiento y en la generación de ideas. 

Ninguna pregunta es inútil. La única pregunta inútil es la que no se hace.


Esto significa que vale todo???

En absoluto.

¡Claro que lo importante es hacer y hacer preguntas y generar ideas!

Ya he dicho reiteradas veces que la creatividad consiste en generar ideas. No en generar ideas geniales... exclusivamente.

A veces son ideas buenas, otras desechables, otras son lugares comunes que sirven para situarnos, otras refuerzan ideas mejores...


Cuantas más ideas generemos más opciones tendremos.

Cuantas más preguntas nos hagamos, más respuestas recopilaremos.

Cuantas más cosas expresemos y hagamos, más posibilidades habrá de que nos expresemos mejor y hagamos mejores cosas.


Pero y además... No todo vale.

Porque generar mucho no significa que todo tenga la misma importancia o validez.

Entonces, ¿cómo sabemos lo que vale y lo que no?


Aquí es donde entra la sistematización de lo aparentemente insestimatizable.

Lo que vale, es aquello que nos acerca al objetivo.

Expresar algo válido es comunicar lo que queremos comunicar.

Una pregunta válida, es la que encuentra por respuesta algo que nos resulta útil o necesario.

Las ideas válidas son las que responden a nuestro para qué.


Así de sencillo y así de rápido.

No es lo mismo importante que válido.

Es importante expresarse, cuestionarse y generar ideas. Cuantas más mejor.

Lo válido será lo que, de entre todo eso, se ajuste a nuestro objetivo.


Puede que algún gesto no consiga conciliar, pero puede servir de conexión con quien deseamos hacerlo.

Puede que una pregunta no nos de la respuesta que queremos, pero es posible que genere una duda, una siguiente cuestión y, entonces, surge la respuesta necesaria.

Puede que una idea no sea la que busquemos, ni la mágica, ni la genial, ni siquiera la útil, la que nos sirva para innovar o hacer nuevas conexiones, pero es muy posible que se una a todas las demás de nuestro cajón de ideas que, algún día, harán brotar algo maravilloso.


Así que exprésate, cuestiónate, genera ideas.

Puede que no valgan, pero es importante y habrá sido bueno hacerlo.


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viernes, 26 de marzo de 2021

¿Te atreves a dejarte provocar?

Hoy voy a hacer una excepción.

Dos entradas en una semana!!! Qué locura!!!

Y el motivo es la Semana de retos creativos que voy a ofrecer a través de ASKool, nuestro gimnasio de pensamiento creativo.


Cuando alguien cree en lo que hace y está convencido de que es útil y positivo para todos, trata de compartirlo y de ofrecerlo.

Yo creo en el hecho de que el entrenamiento creativo mejora cualquier aspecto de nuestra vida personal y profesional. 

Desde hace muchos años, me gusta escribir; hablar y escuchar; ser docente y pedagogo; investigador y experimentador; cocinar y comer; viajar para conocer más y mejor a los otros; mirar al universo para darme cuenta de lo pequeño que soy y, al mismo tiempo, para considerar los enormes descubrimientos que nos quedan por desvelar; hacer deporte solo y con amigos; las artes en general; generar y gestionar equipos a mi alrededor; el humor, cuanto más espontáneo mejor; los puzles, los crucigramas y el ajedrez; cuidar plantas; cantar como si no hubiera un mañana; disfrutar con mi hija y mi pareja; en definitiva, vivir en un continuo afán por ser feliz y hacer felices a los que están cerca de mí.

Pues bien, soy defensor a ultranza de que para todo esto, algo que me ha ayudado a mejorar en cada una de estas facetas, ha sido mantener mi entrenamiento creativo casi a diario.

Soñar, imaginar, pensar, relacionar, cambiar de perspectiva, obligar a mi cerebro a pensar de otra manera. 

Y como persona optimistoide y generosa que soy, me hace mucha ilusión compartir un trocito de todo esto con vosotros.


En este vídeo te lo explico mejor

Os espero.


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martes, 23 de marzo de 2021

Pareja inseparable: Convergente y divergente.


Vale, sé que la imagen es ya antigua. He retrocedido en redes hasta 2017, lo que para un milenial viene a ser hace siglos, y sigo sin saber su origen, ni si está realmente impresa en alguna esquina o columna. Agradecería, por cierto, esa información.

En cualquier caso, ya sabéis que asocio ideas, imágenes y provocaciones, como quien bebe agua.

Y hoy se me han cruzado dos a cual más interesante.


Por un lado, preparando la Semana de Retos creativos a la que, de paso, os invito, (apúntate aquí), insisto en la idea de que tu pensamiento divergente no genera creatividad sin más. La creatividad surge del adecuado uso combinado de provocaciones convergentes y divergentes, para conseguir distanciarnos de los lugares comunes y hacer que nuestro cerebro piense de otra forma.


Por otro lado, he estado hablando en una clase con ilustradores y fotógrafos, la dificultad que tienen las profesiones artísticas para ser consideradas auténticas profesiones y, por qué no decirlo, para ser valoradas adecuadamente, es decir, dignamente.


Y de repente me aparece esta imagen en mi papelera del móvil según estaba generando espacio para poder grabar más videos.

Y como siempre, barriendo para casa. Es decir, pensando en creatividad y en creación. Y con mi primer disparador, veo en esa columna serigrafiada, la viva imagen de lo que es la creatividad para unos y otros.


La parte izquierda representa lo que suscribirían aquellos que piensan que la creatividad es un invento moderno que no sirve para mucho. Dedicarte a la creatividad, o a cualquier trabajo que la utilice como medio esencial de vida, es poco menos que inútil. El mensaje es demoledor y deprimente, si a los que nos dedicamos a esto nos pudieran deprimir fácilmente. 

Pero y además, la parte derecha sin la izquierda deja mensajes a veces entusiastas o impactantes y otras incoherentes e inconexos. Este lado, representa a aquellos que creen que la creatividad es un don sin necesidad de entrenamiento, y que basta con ponerse a ello de forma visceral para que todo fluya. A veces el resultado será brillante. Pero muchas otras, sin método o sistemática, los resultados, simplemente, no existen.


Por eso necesitamos de las dos caras, de los dos hemisferios (aunque ya está demostrado que no están tan desconectados), de las dos formas de vivir la creatividad, de los dos tipos de pensamiento y funcionamiento cerebral.

Lo brillante, y el esfuerzo.

El pensamiento directo y el diferido.

Lo visceral, y lo sistemático.

Trabajar y dejarse sorprender siempre.

Lo convergente y lo divergente...

O... No!!!


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martes, 16 de marzo de 2021

Repetir para mejorar.


Repito imagen y explico por qué:

Cuando uno se dedica a la docencia, sea del nivel y especialidad que sea, corre un riesgo real de apoltronarse o de dejarse llevar.

Había un dicho en el mundo de la pedagogía que decía que un maestro que empieza, enseña más de lo que sabe, alguien con algo de experiencia, enseña lo que sabe, y un auténtico maestro enseña siempre menos de lo que sabe.

Por supuesto, no es por el miedo a que los alumnos sepan más que tú, sino porque has de tener un amplio margen de maniobra a la hora de 'impartir' tu docencia.

Y pongo entre comillas 'impartir', porque es un verbo que no acaba de cuadrarme. Las clases magistrales deberían estar reservadas a conferencias o charlas, y no al diario ejercicio de la educación.


Me centro. Que empiezo hablando de una cosa y acabo en la otra punta.

La idea de que un docente, con margen de maniobra por sus amplios conocimientos, puede dar clases 'con la gorra', hace posible el riesgo con el que comenzaba esta entrada de vuestro blog. 

Si uno se acomoda, si uno no se arriesga y trata de mantenerse con margen suficiente como para que sus alumnos no le generen ningún problema, puede suceder que los alumnos de 10 cursos después, sigan viendo al mismo profesor con folios amarillos (y no precisamente por que fuera su color original, sino por la edad del papel), repitiendo constantemente los mismos lugares comunes.


Bien. Ante esta exposición, pareciera que repetir las cosas no es positivo.

Y ahora que vengo haciendo hincapié en la necesidad del entrenamiento, de la reiteración, de hacer una y otra vez jueguercicios similares para desarrollar habilidades creativas, ¿cómo podemos ahora denostar la repetición como un riesgo de 'deseducación?


Pues, como podréis comprender, es bien fácil.

Toda idea, todo invento humano, toda forma de ser, puede ser positiva o negativa en función de su objetivo o su desarrollo.


Ser jovial es intrínsecamente bueno, pero no cuadra en ciertos ambientes en los que la seriedad debe prevalecer. 

El transporte aéreo es el más seguro de todos, pero cuando sufre un desastre es precisamente eso, un desastre.


Pero y además, si repetir puede caer en desidia, desgana y folios amarillos, ¿cómo podemos verle el lado positivo?


Fácil. Hay que repetir para mejorar.

Los alumnos a los que se plantea una docencia, son siempre distintos, con lo que sus reacciones y sus propuestas y respuestas nunca van a ser las mismas.

Si en algún momento, lo que propones parece tener puntos débiles, no podrías comprobar si es algo puntual o general si no lo repitieras.

Si cada clase fuera totalmente distinta, no podrías valorar si los contenidos o habilidades que tratas de desarrollar se han implementado mejor o peor que la vez anterior, porque 

Si tu objetivo cuando repites tu docencia es aprovechar la experiencia y la casuística de lo ya realizado para perfilar, estilizar, mejorar o conseguís mejores o mayores objetivos... ¡Bienvenida la repetición!


Hoy martes he comenzado con el segundo grupo del Taller de Teatro de Creación dentro de las jornadas de Nuevas Dramaturgias de Marzo a Escena de la ESAD de Córdoba. 

Ni los alumnos son los mismos, ni las propuestas coincidentes, ni el ritmo, ni el proceso mimético.

Coincide la estructura, la sistemática, los objetivos, la temporalización.

Los alumnos de los distintos grupos no podrán comparar si el uno o el otro han sido más o menos eficaces o positivos.

Sin embargo yo, el que repite, aprovecho la experiencia del primer grupo para jugar más en el segundo, para arriesgar más en el segundo, para mejorar en el segundo.

Repetir para mejorar.


En menos de 15 días, desde ASKool, os vamos a proponer una serie de provocaciones a lo largo de Semana Santa, para entrenar nuestro pensamiento creativo.

La clave será conseguir, a base de repetir la esencia, que no los ejercicios, que la capacidad divergente de los participantes crezca.

Repetir para mejorar.


Espero que no sintáis que me repito mucho, pero y además, en todo caso, si me repito, espero haber mejorado a vuestros ojos.


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martes, 9 de marzo de 2021

La creatividad es indispensable pero... ¿Cómo lo logramos?

Desde hace ya tiempo y más con el nuevo paradigma de empleo, donde, a la vez que cada uno se especializa lo más posible, los puestos de trabajo son cada vez más multitarea, se pregona a los cuatro vientos que la creatividad es y va a ser la cualidad más demandada por las empresas.

Lo que sucede es que, como en muchas otras ocasiones, es mucho más fácil decirlo que implementarlo.


En primer lugar, ¿cómo hago yo para mostrar o demostrar que tengo mi capacidad creativa desarrollada o más desarrollada que la media?

Y paralelamente, ¿cómo saben distinguir los equipos de selección entre un candidato creativo y otro no tanto?

Rizando el rizo, ¿cómo puedo hacer que mi ya consolidado equipo se 'vuelva' más creativo?


Sí, es fácil decir que la creatividad es la cualidad más necesaria y demandada, lo que sucede es que ni siquiera hay un criterio claro de qué se entiende por creatividad.


Errores tan habituales como creer que ante una propuesta creativa existe una solución válida y otras erróneas. 

O que ser creativo es ser innovador.

O que existen áreas de la vida creativas y otras no. Arte sí, ingeniería no. Marketing sí, docencia no. Diseño sí, estudio no...


La creatividad es una característica humana y puede, quien sabe, que más pronto que tarde haya que implementarla en los CV como una de las habilidades exigidas, certificando hasta el nivel, como sucede con los idiomas, las aplicaciones informáticas o el carnet de conducir.


Y aquí es donde entramos los profesionales de la formación en el pensamiento creativo.

Siguiendo con el paralelismo, uno puede tener un alto nivel en distintas lenguas o en el uso de cierto programa de diseño o gestión informática. Sin embargo, no tiene por qué saber cómo hacer que otros lleguen a su mismo nivel. 

Es decir, uno puede ser muy creativo pero puede no saber cómo lograr que otros desarrollen más su capacidad creativa.


Por otro lado, no hace tanto que, en los CV, señalabas tu nivel de inglés como medio o alto y tu nivel informático en ciertos programas como nivel medio o alto de usuario o programador. Sin embargo, cada vez más se exige un certificado externo que determine tu nivel en este tipo de habilidades.


Demos una vuelta más de tuerca. Si una empresa quiere contar con un perfil que le ha encantado a pesar de que su nivel de inglés o del uso del pack Office sea muy bajo, puede que opte por contar con él o ella porque sabe y tiene herramientas o empresas o consultores externos que son capaces de desarrollar estas capacidades en su candidato.


Digamos ahora que una empresa está detrás de un perfil cuyas capacidades son muy potentes, pero que, posiblemente, necesite mejorar su pensamiento creativo para lograr los objetivos o llegar a las expectativas creativas.

¿A quién acudir?


Bien, no quiero estirar más la cuerda, ni voy a ser prolijo en la explicación porque puede ya parecer muy evidente.

Tal y como se presenta el futuro empresarial y laboral, se necesitan tres cuestiones relacionadas con la creatividad.

1.- Metodologías para analizar la capacidad creativa de una persona o un equipo.

2.- Sistemas y modelos de entrenamiento para mejorar el nivel creativo de personas y organizaciones.

3.- Profesionales que lideren u orienten en estos procesos de aprendizaje, entrenamiento, análisis y certificación en lo relativo al Pensamiento Creativo.


¿Os parece interesante? ¿Necesario? ¿Urgente?


Solo digo que desde Proyecto ÑAQUE y desde AKOOL, ya estamos en ello. ¿Nos sigues?


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martes, 2 de febrero de 2021

ASKool · Un gimnasio para nuestro pensamiento creativo



Empiezo este mes cuadrado y breve, reubicando mi blog a principios de cada semana, los martes.

Y comienzo con una idea en la que sé que soy repetitivo, pero y además, de eso se trata.

La Creatividad es entrenable. Por eso, como buen seguidor del concepto de entrenamiento, repito, repito y repito hasta que consigo mejorar.


Pareciera que entrenar la creatividad sea algo etéreo y poco concreto.

Por eso hoy voy a añadir una perspectiva nueva.


Seguro que si hablamos del entrenamiento físico tenemos claro a qué nos referimos.

En seguida ubicamos el lugar apropiado. Un gimnasio, un pabellón, o un espacio abierto...

También, por poco que hayamos practicado deporte, nos sonarán los conceptos de calentamiento, series, intensidad, velocidad, resistencia, estiramientos..., incluso aeróbico y anaeróbico.

Pareciera que está totalmente sistematizado, aunque si lo intentas por tus propios medios y sin orientación profesional, puedes sufrir lesiones, te puedes aburrir, o puedes estar realizando ejercicios que no sirven para tu objetivo principal que, por cierto, suele ser anterior al inicio del entrenamiento.

Puede que busques simplemente divertirte, o perder peso, o fortalecer alguna parte concreta de tu cuerpo, o volver a la normalidad después de una lesión, o musculación, o conseguir resistencia...

¿A que por ahora nada de esto os resulta extraño...?

¿Y si os dijera que podemos hablar en los mismos términos del entrenamiento creativo?


Os pondré algunos ejemplos.

No se puede pedir a nuestra creatividad que arranque sin más a máxima potencia de genio (sprint). Debemos iniciar con provocaciones o disparadores creativos (calentamiento) e ir poco a poco incrementando el ritmo y la exigencia, para que sea útil y se consolide y evitar frustraciones (lesiones).

La creatividad se puede desarrollar con ejercicios continuados y sin excesivo esfuerzo (aeróbicos) y también se puede provocar de manera intensiva con propuestas disruptivas y más inmediatas (anaeróbicos).

Por supuesto, depende para lo que desees entrenar tu creatividad, necesitarás desarrollar una musculatura mental u otra o, al menos, de distinta manera (circuitos, series, pesas...)

No todos los ejercicios creativos sirven para cualquier objetivo, si bien hay una puesta a punto y mantenimiento que puede ser utilizada como base para perseguir todo tipo de objetivos creativos (fitness).


En definitiva, la creatividad puede y debe entrenarse, y más aún si uno busca esos objetivos en los que, estar 'engrasado' en nuestro pensamiento creativo, nos sea de gran ayuda (salud), de necesidad absoluta (profesión) o de simple divertimento (ocio).


¿Aún tienes dudas de cómo crecer en esa habilidad o herramienta que, como ser humano, puedes desarrollar?


Hace más de 25 años, cuando daba talleres de formación expresiva y Drama, los alumnos me pedían bibliografía y me preguntaban sobre dónde poder formarse en estas disciplinas.

Hace 25 años 'no tuve más remedio' que iniciar la andadura de ÑAQUE.

La formación, seguía y sigue sin estar mínimamente reglada, pero de aquellos años a estos, hemos avanzado mucho.


Hace menos años, cuando comencé a impartir talleres y formaciones para desarrollar el pensamiento creativo, los participantes volvían a preguntar por bibliografía y formación.

La bibliografía estaba ya bastante mejorada pero, la formación... Se reducía a los talleres o formaciones esporádicas que algunos locos de esto osábamos ofrecer.


Ahora, por fin, en 2021, puedo dar respuesta. ASKool es el primer gimnasio para el entrenamiento de la creatividad. Y la primera actividad de entrenamiento que vamos a ofrecer son las Tardes Creactivas.

¿Te animas?

¿Quieres saber más?

María Párraga y un servidor, te esperamos en el webinar que tendrá lugar el próximo jueves día 4 de febrero, de 19 a 20 horas.

Y si acaso no puedes, dímelo. ¡Seguro que se nos ocurre algo! 


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

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jueves, 3 de diciembre de 2020

Rutina creativa · Un aparente oxímoron

El fuego helado, el hielo abrasador, el silencio ensordecedor o la sociedad unipersonal, son ejemplos típicos de oxímoron.

Aquellas frases que relacionan conceptos irrelacionables, o que hacen coincidir dos términos que no deberían coexistir.


Retomo ahora el título de esta entrada y pregunto: ¿La rutina creativa es un oxímoron?

Es decir, ¿no parece incompatible un acto rutinario con el concepto y el intento de ser creativos?


Mi respuesta automática y categórica, no exenta de estudio previo durante años es ¡NO!


La idea peyorativa que tenemos del concepto de rutina, como algo que hastía y se repite como el día de la marmota, comparado con el intento de equiparar lo creativo con lo más nuevo, ilusionante y divertido del mundo, puede hacernos caer en la torpeza de pensar que, efectivamente, creatividad y rutina no pueden ir nunca de la mano.


Sin embargo, no solo por un motivo sino por lo menos por dos, me atrevo a asegurar que no solo no es un oxímoron, sino que mejor nos iría a todos si, de vez en cuando, uniéramos estas dos realidades.

Y claro, primero determinaremos que un acto rutinario o una rutina, es un hábito repetitivo por la práctica o una secuencia de instrucciones que se repiten invariablemente.


Ya he comentado en este nuestro blog que cuando el cerebro utiliza sus sinapsis básicas para realizar acciones rutinarias como conducir, planchar, o andar por un camino habitual, libera una gran parte de la capacidad del cerebro para pensar creativamente en soluciones, ideas, creaciones.

Este sería pues una primer motivo. La rutina o, mejor dicho, los actos rutinarios, facilitan el pensamiento creativo.

Sin embargo, esto no deja de ser una liberación involuntaria de la creatividad y, por lo tanto, no podemos hablar estrictamente de una rutina creativa, sino una rutina que provoca el pensamiento creativo.


Un segundo y evidente motivo, sobre todo si sigues este blog o has participado en alguna formación en la que yo estuviera presente, es que el mantra más repetido en este entorno es que la creatividad es entrenable.

Si es entrenable, como todo entrenamiento, necesita repetir ejercicios y secuencias para fortalecer las habilidades y capacidades.

En el propio deporte, cuando hablamos de entrenar, decimos que tenemos que realizar 'rutinas'. Sí, secuencias o conjuntos de ejercicios que desarrollan una determinada destreza corporal.

Pues bien, hay rutinas que desarrollan la destreza mental y, en muchos casos, la destreza creativa.

Sin embargo, siendo estrictos, tampoco estamos hablando de rutinas creativas, sino de rutinas que entrenan la creatividad.


Por eso hablaba yo hace unos párrafos de, al menos dos motivos, para no considerarlo un oxímoron. Porque podemos considerar una tercera cuestión que sería, siendo precisos, la auténtica rutina creativa, porque utiliza el pensamiento creativo para definir la propia rutina de otra forma. 

Recordad que es una secuencia 'invariable'... ¿Y si la variamos aunque solo sea un poquito?

Se trataría de elegir cualquier rutina que, por el hecho de ser repetitiva y recurrente puede convertirse en aburrida, y convertirla en un acto creativo per se.

Es decir. Tomemos cualquier rutina con cualquier objetivo. El más sencillo. Mantenernos limpios, por ejemplo, duchándonos diariamente. 

Sí, ya habrá habido más de uno que haya dicho... si canto en la ducha ya estoy convirtiendo en creativa la rutina de la ducha. Pues sí. Y no solo eso. Imaginad que cada día decidís probar la temperatura del agua con una parte distinta del cuerpo, o comenzar a echaros jabón por un punto distinto. 

Y tantas otras variables que podemos modificar para obligar a nuestro cerebro a que cierta rutina sea cada día distinta.

Por un lado, no deja de ser una rutina que nos es útil para el objetivo marcado pero y además, nos obliga a entrenar nuestro pensamiento creativo.


En resumen. Existe la rutina creativa y yo diría más. Es muy interesante generarse rutinas creativas.

Como escribir este blog.

No deja de ser rutinario y por supuesto, en ningún caso, pretendo que la palabra rutina se asocie peyorativamente a repetición insulsa y aburrida.

Todo lo contrario, tener la rutina creativa de escribir este blog me está poniendo 'cachas' creativamente... O... NO!!!

Vosotros diréis.


Seguiré con la rutina de recordaros que yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios... sean rutinarios o no!


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jueves, 26 de noviembre de 2020

¡¡¡Que no se me olvide!!! · Memoria y creatividad

Andaba yo preparando una sesión de creatividad dentro del Seminario de Entrenamiento Creativo y Expresivo, y se me cruzó una idea: '¡Nunca me acuerdo de hablar de la memoria!'

Vale, es un juego de palabras. Pero y además, es la pura realidad.

Tan enfrascados estamos en pensar que la creatividad trata de buscar soluciones, ideas nuevas, asociaciones inexploradas..., que se nos olvida que las ideas que genera el pensamiento creativo, normalmente, las situamos en nuestro intelecto en comparación con el resto de ideas que tenemos almacenadas. 

Ergo, memoria.


Esa denostada aptitud de la que presumíamos algunos al aprendernos todas las capitales del mundo con sus ríos y afluentes, o jugando al Natur Memory, ese juego de mesa consistente en levantar dos fichas de entre las cien colocadas boca abajo en el tablero, para hacer parejas memorizando el lugar donde antes otro había levantado su igual.


La memoria. Desterrada casi de los sistemas educativos, porque se la asocia con modelos de enseñanza aparentemente superados.


¡Qué equivocados estamos! ¡Y cuánta gente pensaría lo mismo si analizara que la memoria es un elemento esencial para el desarrollo de la creatividad!

Si tenemos en cuenta que la creatividad es la aptitud más valorada por las empresas en la era post-covid, estaremos de acuerdo en que todo lo que mejore el pensamiento creativo tendrá la misma valoración positiva.

Y si la creatividad es el esfuerzo constante por hacer que nuestro cerebro piense de otra manera, y consiste en generar cuantas más ideas mejor para poder elegir entre ellas la que nos sea útil para un para qué, tendremos que partir de un gran almacén de ideas que resulta que se consigue llenar a base de memoria.


Y creo que puedo aportar una idea de la mala fama de la memoria. 

Creo que no se es consciente de los distintos tipos de memoria que existen, y eso nos hace identificar cualquier tipo de ejercicio memorístico con la memoria semántica.

Sí. Ese tipo de memoria (existen multitud de taxonomías de memorias pero me ceñiré a la más consensuada), consiste en recordar las cosas por su nombre. Por su significado o su significante.

De hecho, cuando algún estudio científico concluye que tal animal o vegetal tiene memoria, nos resulta chocante porque pensamos directamente en la memoria semántica, y no nos acabamos de imaginar a una lechuga memorizando la lista de los reyes godos.


Hay más memorias, algunas no son objeto de esta reflexión, pero os voy a recordar otras..

Paso de puntillas por la memoria a corto y largo plazo, que se diferencian en el tiempo transcurrido entre la grabación y la recuperación de la grabación, así como en la intensidad y capacidad de perdurar de cada una.


Me voy a detener en otros tres tipos de memoria: la eidética, la episódica y la sensorial.


La primera es la llamada memoria fotográfica, cuyo nombre más erudito ha popularizado Sheldom Cooper, si es que este personaje de la serie Big Bang Theory es popular (no se nota que soy fan).

Esta memoria identifica a unos sujetos capaces de acordarse del detalle al máximo, fotográficamente. Toda esa información no es solo pura curiosidad. Esa memoria ayuda a potenciar la capacidad de pensamiento y creativa, ya que los detalles son lo que muchas veces hace diferenciar a una idea de una gran idea.


La segunda, la memoria episódica, tiene que ver con el lugar, la situación, el momento y la compañía del hecho a recordar.

Me gusta decir que los viajes los recuerdas por lo que comiste, con quién, dónde y cuándo. Sí, la memoria nos sitúa y nos hace revivir momentos que se han grabado a fuego en nuestras neuronas, y no por sus nombres o por su imagen, sino porque suponen un episodio de nuestra vida en si mismos.

La creatividad se nutre de estos momentos para plantear otros iguales, distintos, parecidos o disparatadamente absurdos, en relación a los ya experimentados.


Finalmente, cerraré este corto paseo por la memoria sensorial o sensitiva, aptitud que se suele entrenar mucho en según qué corrientes artísticas y sobre todo escénicas, para intentar reproducir al personaje a encarnar.

Pero no nos equivoquemos. Es la misma memoria que entrenan duramente los chefs o los catadores o perfumistas. Necesitan un banco inmenso de memoria sensorial para poder ser lo más creativos posible en su trabajo.

Y esta si es uno de los tipos de memoria que hace que ciertos animales y plantas desarrollen esa capacidad. Reconocen colores, sonidos, tactos, para identificar a un amigo de un enemigo o de un alimento.


Pues quien lo iba a decir, pero sí, al igual que del pensamiento convergente, y no solo el divergente, la creatividad precisa de la memoria para poder desarrollarse. Es un caldo de cultivo donde reproducir y multiplicar las propuestas creativas.


Por tanto, si somos coherentes y pensamos que la creatividad es el arma cargada de futuro, recordemos que la creatividad no se entrena siendo creativo sin más, sino desarrollando cualidades y aptitudes que la provocan y la cultivan como, entre otras, la memoria.


Os recuerdo que yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios... y recuerdos!


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#teatrodecreacion 

#devisingtheatre

jueves, 19 de noviembre de 2020

La Paradoja de Schrödinger o ser y no ser creativo a la vez

 


El disparador de la entrada de hoy en este vuestro blog, podría no tener mucha relación con el resultado final.

Una de las participantes en el Seminario de entrenamiento creativo y expresivo, me hizo llegar un texto que tenía relación a su vez con una provocación desde mi blog. 'Hacer Nada'. O como ella apuntaba, 'Nadar!'.

En el texto, había un personaje invitado. Su gato. Y la cuestión final que se planteaba era si el gato era capaz de nadar o no. ¡Aunque como no se acerca al agua, nunca lo sabremos!


Bien, aunque no lo parezca, esto me llevó directamente a pensar en la Física Cuántica y en la Paradoja de Schrödinger.

Había dos similitudes. Una, el gato. La otra, la incertidumbre o, en lenguaje cuántico, la superposición de los dos posibles estados del gato: que supiera o que no supiera nadar .

Al igual que en el caso del gato de Schrödinger, si bien en el caso del físico austríaco con mucha más parafernalia y dispositivos, no podemos saber cuál es el estado real del gato y, por tanto, podemos proponer que sabe y no sabe nadar.


La Paradoja tiene múltiples interpretaciones. Sin embargo, para la mayoría de ellas, hay un elemento común que condiciona la interpretación: el observador, o los observadores.

En el momento en el que un observador interviene en el desarrollo de la paradoja, provoca que la superposición desaparezca y se convierta, en una sola realidad, en universos paralelos o en otro tipo de paradoja.

Eso sí, solo en algunas de estas interpretaciones, se considera al propio gato como observador de la realidad, que tiene una perspectiva propia y que sabe, por propia experiencia, si está muerto o no.


En el gato que nos ocupa, el gato 'nadador', su perspectiva y la nuestra es la misma. Porque en tanto en cuanto no intente meterse en el agua, ni nosotros ni él sabrá si sabe o no sabe nadar.


Hasta aquí este, 'amododeintroducción' al que os tengo acostumbrados, para afrontar dos cuestiones.

Al igual que no sabemos si el gato de Schrödinger está muerto o no, o si nuestro gato sabe o no nadar, ¿puede que no sepamos si somos creativos o no, hasta que no lo intentemos o seamos conscientes de que lo intentamos?

Para evitar la superposición cuántica de si algo es y no es creativo a la vez, ¿es el receptor de un acto creativo el que de-termina si el acto es creativo en sí mismo?


Si os soy sincero, no tengo una respuesta clara a ninguna de las dos preguntas, aunque tengo una respuesta clara para las dos.


Para la primera, yo siempre contestaría que no es necesario abrir la caja o echar el gato a la piscina para saber la respuesta. 

¡Todos somos creativos!, hayamos sido conscientes o no de haber intentado serlo. Si la prueba del agua la hubiéramos hecho con un caimán, todos habríamos concluido antes de echarlo al agua, que sí sabe nadar porque está en su naturaleza.

Por tanto, si consideramos que la naturaleza humana es 'per se' creativa, no hay superposición posible. No podemos no ser creativos.

Sí es cierto que, para generar un acto creativo, debemos hacerlo de forma consciente.


En cuanto a la segunda pregunta, y enredándola con la Teoría de la Recepción, la intervención del receptor de una acción creativa es determinante, no tanto para tildar de creativa o no a la acción, sino para teñirla de su propio punto de vista.

De ahí que sea tan importante para el pensamiento creativo trabajar ejercicios de perspectiva y de puntos de vista y opinión, porque cada opción puede tener tantas interpretaciones o utilidades como entornos, 'para qués', o receptores tenga.


Sí, sé que esta vez, no he dejado claro casi nada.

Es más creo haber conseguido, de forma premeditada, haber abierto una discusión para la que tengo y no tengo respuestas, en función de lo que queráis que os cuente, o las circunstancias me pidan.


Podemos ser creativos o no y, para terceros, lo que hagamos, podrá ser creativo o no. Pero y además, hay tantas opciones en el mundo creativo que, lo mejor, es no quedarse en dos opciones. La auténtica creatividad radica en tener cuantas más opciones posibles mejor, y que las circunstancias, la perspectiva, el receptor y tu estado de ánimo decidan cuál elegir en cada momento.

Así, el gato de Schrödinger puede que esté vivo, muerto, herido, dormido, en coma, ausente, levitando e incluso de vacaciones, ¡todo a la vez o nada de eso!


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.


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jueves, 5 de noviembre de 2020

Talento y/o suerte


Habrá quien reconozca en la fotografía un elemento que le resulte familiar.

De la época de los que saben rebobinar una casette con un boli Bic.

Sin embargo, el famoso 'taco' se sigue editando y sigue proponiendo disparadores que provocan la reflexión, o la sonrisa.

Recojo la frase que podía leerse el pasado 28 de octubre:

Todos piensan que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte puede ser una cuestión de talento. Jacinto Benavente

Puede que haya sido cuestión de suerte haber leído la frase, y que la escribiera un dramaturgo y Premio Nobel de Literatura hace casi 100 años.

Sin embargo, he de decir que no estoy totalmente de acuerdo.

Es lo que ocurre cuando las afirmaciones son absolutas.

NADIE???

Sí, puede que haya mucha gente que piense que el talento es cuestión de suerte, pero hay algunos, entre los que me encuentro, que pensamos lo contrario: la suerte, muchas veces, es cuestión de talento.

Suerte, y esta vez no miro el diccionario de la RAE, es un concepto que implica que suceda algo, que se consiga algo, o que se den las circunstancias favorables para algo, sin aparente motivo o justificación.

Que te toque la lotería, que te den el pastel de la vitrina que estabas mirando, que se te acabe el agua justo cuando estás llegando a una fuente, que haga sol justo a la hora que sales de casa un día lluvioso...

En fin, podría enumerar tantas cosas que pueden ser resultado del azar, de la casualidad...

Cuántas veces hemos coincidido en la frase, el pensamiento o la mirada con alguien que va a nuestro lado, 'por azar'.

Cuántas otras hemos repartido elementos 'al azar' y ha resultado que cada uno ha recibido justo lo que quería...


Por supuesto, lo contrario habrá que suponer que es mala suerte.

O, como reza una frase muy manchega cuando no sucede lo que deseamos que suceda..., '¡No estaba de Dios!'


Sí, mucha gente piensa que el talento es una de esas cosas que se tiene o no se tiene y que es la suerte, el azar, la casualidad, la que hace que surja en nosotros tal o cual talento.

El musical, el literario, el deportivo, el oratorio, el artístico plástico, el culinario, el de cuidado de las plantas, la mano con los animales...


En fin que parece que, o se tiene, o no se tiene. Y cuando uno insiste en el entrenamiento o la persistencia o incluso la predisposición mental para ayudar a que las cosas sucedan, a veces, solo a veces, admiten un pequeño margen de mejora que nunca podrá igualar a los auténticos talentosos.


Pues siento discrepar y, aunque hoy no me extenderé mucho seré contundente, or que creo más en la causalidad que en la casualidad.


El talento se entrena!!!!

Puede que haya personas que partan con un poco de ventaja y otras que se topen con dificultades.

Pero y además, nunca dejaré de creer en el ser humano y en su capacidad de crear, creer y crecer, en todo aquello que se proponga.

Hay cualidades que pueden estar más o menos presentes en el ser humano, pero ese talento, sea el que sea, hay que entrenarlo.


Por muchas habilidades que uno tenga, si no las entrena, aunque sea mentalmente, acabará perdiéndolas.

Y por muy aparentemente pocas habilidades que se tengan para otra cierta cuestión, si uno se empeña, esfuerza y cree en sí mismo, podrá llegar a cotas que nunca habrían imaginado los que creen en que el talento solo se puede tener y no desarrollar.


Dejadme que ponga solo dos ejemplos muy evidentes. 

El primero, por obvio, no deja de ser clarificador. Los juegos paralímpicos son una ebullición de talentos surgidos del entrenamiento, el esfuerzo y la creencia en el ser humano. Ya no es que sean un ejemplo para otras personas con dificultades similares. Es que me gustaría ver a más de uno intentar competir a un nivel ni parecido. 

El segundo, un desarrollo muy personal. Yo mismo, de pequeño, y de joven, e incluso ya con cierta edad, era una persona con un sentido del olfato y del gusto muy poco desarrollado. Cualquiera, vistos mis 'talentos', jamás habría apostado por mí en un concurso de cocina, o, tal vez, como sabueso investigador de olores para distinguir situaciones potencialmente peligrosas. De hecho, habría podido ser el protagonista del chiste del estudiante y el amoniaco. Pero me empeñé. Probé. Entrené. Jugué. Me ejercité, y actualmente puede que siguiera sin ganar un concurso de cocina, pero os aseguro que puedo distinguir en cata a ciegas, muchos alimentos, sabores y matices que ni de lejos me hubiera imaginado hace años.


Habrá quien piense que eso es fácil. Que lo difícil es el talento para el arte, para los números, para la música, para el deporte de élite, para los negocios...

Podría poneros más de uno y más de diez ejemplos de cada ámbito en el que el talento demostrado no ha sido sino la consecución del esfuerzo y el entrenamiento.


Habréis notado que para contrarrestar una posición radical, me he colocado en el otro extremo. Es muy posible que la combinación de ambas cuestiones sea la realidad última pero, si he de decantarme sobre en quién confiar, prefiero confiar en alguien con un talento entrenado que en alguien con un talento heredado. El primero, lo pondrá mucho más en valor.

¿Probamos?

O mejor dicho, ¿queréis ponerlo a prueba?


Si estáis seguros de que el talento es tan solo cuestión de suerte, planteadme retos.

Si estáis conmigo, en que la base del talento es el esfuerzo... Ya sabéis lo que tenéis que hacer.

Entrenad!!!



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jueves, 29 de octubre de 2020

Sinestesia


Andaba yo explicando estos días a mis alumnos de arte lo que era la sinestesia, con el fin de no solo saber qué es, sino cómo utilizarla de forma consciente para poder exponer, proponer ideas, puntos de vista, sensaciones... 

Porque la sinestesia tiene que ver con las sensaciones. Como esa infusión de colores que ilustra esta entrada de vuestro blog.

Y si no, veamos lo que dice el diccionario de la RAE.

1. f. Biol. Sensación secundaria o asociada que se produce en una parte del 
cuerpo consecuencia de un estímulo aplicado en otra parte de él.
2. f. Psicol. Imagen o sensación subjetivapropia de un sentidodeterminada por 
otrsensación que afecta a un sentido diferente.
3. f. Ret. Unión de dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes 
dominios sensoriales, como en soledad sonora o en verde chillón.

Hay quien afirma que hay personas sinestésicas y otras que no lo son. Es decir, que hay personas que son capaces de captar sensaciones de un sentido concreto, con impulsos de otros sentidos.

Personas que sienten la música como sabores u olores; personas que ven en cada grafismo, letra, número..., un color concreto; personas que son capaces de oír la comida o personas que, según los olores que aprecian, reaccionan con frío, calor, estremecimiento o dolor corporal.

Bien, y ahora pregunto... ¿Cuántos de los que estáis leyendo este blog os habéis sentido identificados con alguno de los ejemplos que he enumerado? Con uno..., o con varios.

Y me voy a atrever a apostar que casi todos habréis descubierto, si es que no lo sabíais ya, que tenéis reacciones sinestésicas.


Esta sería mi primera afirmación: Todo ser humano, por el hecho de ser humano, es creativo. Y todo ser humano, capaz de realizar asociaciones imprevisibles, puede desarrollar cualidades o predisposiciones sinestésicas.


¿Qué hace que se piense que solo un 1 % de la población -Muy interesante dixit-, tiene esta cualidad o 'malfunction'? 

Y utilizo 'mal funcionamiento' porque el planteamiento que apoya esta afirmación contempla el concepto de persona sinestésica como aquella que tiene los sentidos mezclados.

Esto está dando por hecho que esta 'cualidad' es negativa, porque la persona no es capaz de reaccionar con el 'sentido adecuado' ante el impulso recibido.

Esa predisposición a pensar que muy pocos tienen esa conflictiva mezcla de sentidos, podría estar detrás de la convicción de que solo una parte pequeña de la población es creativa.


Pero, ¿y si lo miráramos desde el punto de vista positivo? Es una clave del pensamiento creativo: observar las cosas desde otros puntos de vista.

¿Y si la capacidad de reaccionar con los sentidos 'equivocados', es realmente una cualidad que nos hace apreciar las cosas de forma más holística y completa y evita prejuicios y malentendidos?


Y dando un paso más, si partimos de la base de que la creatividad es entrenable... ¿no ocurrirá lo mismo con la capacidad de reaccionar de manera sinestésica?


Propongo un ejercicio muy sencillo.

Creo que lo comprenderán más fácilmente personas de infancia preconstitucional o alumnos de entornos del estilo educativo Montesori o similar.

¿De qué color es el número 3?

Si tu respuesta ha sido verde, estás entre la gran mayoría que, además, piensa que el 5 es amarillo o rojo y que el 0 es blanco.

¿Has utilizado regletas alguna vez como las de la foto? Puede que esto te haya condicionado. O simplemente es que, el 3, es verde para la mente humana sinestésica.

Bien es cierto que cada cual tiene una percepción personal de las cosas, y por eso es muy difícil que todos coincidamos en el color de un número. Pero el simple hecho de que hayas pensado que un cierto número lo tienes relacionado de forma casi automática con un color concreto, nos da pie a pensar que todos tenemos algo de sinestésicos.

¡Cuántos olores o sabores producen reacciones corporales que tienen más que ver con el tacto!

¡Y cuántas veces nos resulta más fácil definir un sonido o una voz con adjetivos más propios de la vista, el gusto o el tacto. Y además, la referencia es un lugar común: Voces dulces, oscuras, duras, ásperas.

O, en sentido opuesto, colores chillones, sabores estruendosos o telas que no dicen nada...


En fin, tras mi 'breve' introducción, me gustaría plantearos hasta qué punto entrenar la sinestesia es algo que viene bien al entrenamiento creativo o, quizás, es que existen ya entrenamientos creativos que nos predisponen a sentir sinestesias.


Uno de los 'jueguercicios' más conocidos en el mundo de la creatividad, popularizado en la eclosión de los manuales de pensamiento divergente por Edward de Bono en su libro Creatividad: 62 ejercicios para desarrollar la mente, pero que no deja de ser el desarrollo de un juego lingüistico del libro de Gianni Rodari Gramática de la fantasía, son lo que Rodari llamó los binomios fantásticos y lo que de Bono luego presentó como asociaciones de palabras aleatorias.

Consiste simplemente en elegir dos palabras al azar, y construir una frase, un poema, un cuento o todo un tratado asociando ambos términos.

No es que sea la base del pensamiento creativo, pero es una de las herramientas más implicadas y reconocibles en la creatividad: la asociación de ideas no realizada hasta el momento.

Asociar dos palabra para un cuento, o dos ideas para una solución, o dos...

De hecho, en mis formaciones de empresa, me gusta poner como ejercicio a personas que vienen de proyectos empresariales distintos y no necesariamente del mismo ámbito, y proponerles que busquen un producto que sea la intersección, la colaboración o la asociación de sus dos proyectos. Ahora se llama sinergia. Pero no deja de ser una provocación creativa.


Si en creatividad, por tanto, nos encanta unir dos piezas que aparentemente no encajan, con pegamentos que, aparentemente no pegan, para lograr ideas inexploradas, distintas o, cuando menos, divergentes, ¿no deberíamos utilizar la sinestesia, como método de entrenamiento mental, para que nuestro cerebro esté acostumbrado a buscar uniones entre universos inconexos?

O visto desde el otro extremo, ¿a un pensamiento creativo, no le resulta más fácil y comprensible la mímesis de sensaciones de propuestas sensoriales cruzadas?


Bueno. Lo dejo para reflexionar y para practicar.

Probad a buscar esos cruces de sensaciones y posiblemente cada día lo sentiréis de forma más natural y automática.

Y lo que es mejor. Si vuestra capacidad de sinestesia está entrenada, vuestra mente creativa estará más predispuesta a ver la posibilidad de unir ideas inconexas, soluciones a problemas, y nuevas vías de escalada en paredes aparentemente inexpugnables.


¿Lo probamos?

¿Me contáis vuestras experiencias?


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.


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