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martes, 6 de abril de 2021

La diversión es importante.

No será ni la primera ni la última vez que escucho o leo algo parecido a esto:

Hay que ofrecer un contenido más serio.

Y en ese momento, mis neuronas saltarinas lingüísticas, a las que les gusta jugar con las palabras, se sorprenden al no saber qué significa 'serio'.

Porque nuestras conexiones naturales de pensamiento directo, suelen asociar 'serio' con 'sesudo', 'correcto', 'interesante', 'con valor', 'IMPORTANTE'.


El error es considerar unívocamente equivalentes 'serio' e 'importante', como si lo serio pudiera no ser nunca nimio, o lo importante no pudiera ser divertido.

Y aplicando un falso silogismo, si lo divertido es lo contrario de serio, y lo serio es importante, lo divertido solo puede ser lo contrario de importante.

Por ende, si queremos que algo divertido parezca importante, hay que 'disfrazarlo' de serio.


Qué fácil es jugar con la lógica y el razonamiento simplista para llevar a conclusiones unilaterales y, muchas veces, aparentemente ciertas pero ficticias.


Rotundamente no. 

Si lo serio es sesudo, lo divergente lo es más porque exige a nuestro cerebro un esfuerzo extra. 

Si lo serio es 'correcto', lo divertido añade a su corrección la obligación de que sea recibido con la misma diversión con la que se emite. 

Si lo serio es 'interesante', lo divertido te descubre asociaciones o elementos que no habías descubierto antes, lo que lo hace más interesante. 

Si lo serio tiene 'valor', lo divertido lo multiplica al aportar, además del conocimiento y la sabiduría equivalente a lo serio, un añadido de endorfinas en forma de risa o bienestar.

En definitiva, si lo serio es 'IMPORTANTE', lo divertido es tanto o más importante y, además, nos aporta salud y felicidad.


Por supuesto que mis neuronas saltarinas del lenguaje se han aprovechado de esta falsa dicotomía para exacerbar la negatividad de la palabra serio.


En el fondo y en la superficie, a donde yo quiero llegar e invitaros a que lleguéis, es que 'serio' y 'divertido', son antónimos, solo por una de sus acepciones o criterios. Pero y además, lo divertido es muy serio y hay que tomarlo con la importancia que merece.


Y entonces doy un nuevo giro y digo... Por eso, no aplaudo lo lúdico por lúdico como forma de comunicar, educar o experimentar. Lo divertido, lo divergente, lo ocurrente, lo lúdico, son cosas muy serias y hay que dedicarle la atención, la sistemática y la preparación necesarias para que no parezcan propuestas poco importantes por poco preparadas o reflexionadas.


La diversión es importante, ergo seamos serios con la diversión.

Solo de esta manera podremos hacer sentir a los demás que si utilizamos un nombre original o creativo, si planteamos unos objetivos lúdicos o experienciales en alguna actividad, si escribimos un texto cómico, si utilizamos el humor como herramienta de relación con nuestro equipo..., no es porque simplemente nos parezca divertido, sino precisamente, porque tienen la seriedad, preparación e importancia que requieren.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

#fbercebal

#ñaqueeditora

#creatividad

#teatrodecreacion

#devisingtheatre

#ASKool

martes, 30 de marzo de 2021

Cambiar los referentes. Entrenamiento continuo.

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Aparte de de la relación entre el boli Bic y una cinta de cassette, la EGB, o la palabra atuendo, existen muchos referentes que te relacionan con personas de tu edad o época, por las experiencias que uno va acumulando.

Cantantes o grupos de música, programas de televisión, deportistas, eventos locales e internacionales...


Uno de esos referentes suelen ser películas, que uno ha visto en cierto momento de su vida y que le han marcado de alguna manera la infancia, la adolescencia o la madurez. 

De entre todos vosotros, mis lectores, habrá quien tenga como icono a 'Indiana Jones', 'Regreso al futuro', 'Grease', 'Alien', o 'La guerra de las Galaxias' y más recientemente, 'Titanic', 'Avatar', 'Harry Potter' o 'Frozen'.

Pues bien, no era un icono pero, una importante referencia de mi niñez y de la de mis padres, fue siempre 'El Mago de Oz', con Judy Garlan, considerada como la mejor película infantil de todos los tiempos. 


Ayer volví a ver 'El Mago de Oz' después de muchísimos años. Además de no recordar buena parte del argumento o, mejor dicho, de las escenas que recorren el guion, me di cuenta de que la magia que en su día me hacía ser ferviente defensor de la producción de 1939, había desaparecido. Incluso algunos usos del lenguaje, algunas escenas y algunos personajes, me resultaban histriónicos, insulsos o innecesarios.

Sin mencionar el hecho de que, tal y como acostumbran algunos a evaluar la moralidad de antaño con los cánones actuales, no pasaría el corte ni de la igualdad de género, ni del cuidado de la infancia, ni de muchos otros paradigmas actuales que, insisto, no tiene sentido aplicar a hechos o propuestas que se crearon en otro entorno histórico y cultural. 


Todo este preámbulo para hablar de que, queramos o no y para mejorar nuestras capacidades y nuestro pensamiento, nuestros referentes, a menudo, dejan de serlo.


En pensamiento creativo y en nuestro entrenamiento expresivo, no solo no viene mal sino que, de vez en cuando, es imprescindible cambiar los referentes o, al menos, estar abiertos a nuevos elementos que nos hagan modificar nuestras percepciones, nuestros puntos de vista, nuestras opiniones e incluso nuestra forma de pensar, hacer y decir.


Y digo que a veces es imprescindible, porque alguna vez ya he dicho en este vuestro blog que hay artistas que dejan de ser creativos cuando, después de dar una salto en su creación o de conseguir un éxito reconocible, reiteran e insisten en las mismas fórmulas que sorprendieron en su momento pero que, irremediablemente, una vez repetidas, dejan de hacerlo.


Es una de esas paradojas que tiene el pensamiento creativo.

Necesitamos entrenar y, por tanto, repetir ejercicios y fórmulas que nos permitan evolucionar y crecer en nuestras capacidades creativas pero y además, necesitamos cambiar de rumbo, de estrategias, de referentes, para conseguir provocar a nuestro cerebro para que piense de otra manera.

Sí, cambiar los referentes nos ayuda a mejorar nuestra capacidad creativa y si deseamos entrenar de forma continua, debemos incluir en nuestro entrenamiento esta gestión del cambio en nuestros procesos.

Y lo afirmo aún a costa de que eso suponga que, si acaso yo fuera referente de alguno de vosotros, os estaría invitando a que buscarais otros más allá de este blog o de mis libros o pensamientos.


Si queremos soluciones distintas, hay que pensar de forma distinta.

Si queremos dar saltos creativos, hay que provocar el cambio en nuestros referentes creativos.

Es parte de nuestro entrenamiento continuo.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

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viernes, 26 de marzo de 2021

¿Te atreves a dejarte provocar?

Hoy voy a hacer una excepción.

Dos entradas en una semana!!! Qué locura!!!

Y el motivo es la Semana de retos creativos que voy a ofrecer a través de ASKool, nuestro gimnasio de pensamiento creativo.


Cuando alguien cree en lo que hace y está convencido de que es útil y positivo para todos, trata de compartirlo y de ofrecerlo.

Yo creo en el hecho de que el entrenamiento creativo mejora cualquier aspecto de nuestra vida personal y profesional. 

Desde hace muchos años, me gusta escribir; hablar y escuchar; ser docente y pedagogo; investigador y experimentador; cocinar y comer; viajar para conocer más y mejor a los otros; mirar al universo para darme cuenta de lo pequeño que soy y, al mismo tiempo, para considerar los enormes descubrimientos que nos quedan por desvelar; hacer deporte solo y con amigos; las artes en general; generar y gestionar equipos a mi alrededor; el humor, cuanto más espontáneo mejor; los puzles, los crucigramas y el ajedrez; cuidar plantas; cantar como si no hubiera un mañana; disfrutar con mi hija y mi pareja; en definitiva, vivir en un continuo afán por ser feliz y hacer felices a los que están cerca de mí.

Pues bien, soy defensor a ultranza de que para todo esto, algo que me ha ayudado a mejorar en cada una de estas facetas, ha sido mantener mi entrenamiento creativo casi a diario.

Soñar, imaginar, pensar, relacionar, cambiar de perspectiva, obligar a mi cerebro a pensar de otra manera. 

Y como persona optimistoide y generosa que soy, me hace mucha ilusión compartir un trocito de todo esto con vosotros.


En este vídeo te lo explico mejor

Os espero.


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