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viernes, 17 de julio de 2020

Web nueva


Esta semana es distinta.

No voy a hablar de empresas, O... sí!!!

No voy a hablar de equipos, o... sí!!!

No voy a hablar de Devising Theatre, o... sí!!!

No voy a hablar de provocación creativa, o... sí!!!

No voy a hablar de Drama, o... sí!!!

No voy a hablar de Pedagogía de la Expresión, o... sí!!!



Porque esta semana solo os quiero invitar a que paséis por la nueva página web de ÑAQUE.


Nuestra empresa, esa que lleva ya 25 años dando la lata para intentar motivar a las personas a que lean teatro y a que utilicen herramientas del teatro, la expresión y la creatividad para mejorar la educación, la empresa y el arte.

Un equipo reducido pero muy comprometido, que se rodea de equipos en cada proyecto, en cada libro, en cada propuesta, para sacar de cada uno lo mejor que tiene. María, Natalia, Fernando, Adriana, Juanma, Jesús...

Libros de Devising Theatre y la propia filosofía y técnica del Devising para desarrollar proyectos como ADOLESCER.

Libros que buscan la provocación creativa como Talento Rebelde, para que sigáis mejorando en vuestra vida y vuestro trabajo.

Drama en libros, en textos, en historias, en la propia pedagogía y en un buscador que desgrana toda esta librería por géneros, colecciones, e incluso pudiendo elegir el número de personajes de las obras.

Y Pedagogía de la Expresión como buque insignia de esta editorial que sigue creyendo en la labor que hace y en que esa labor tiene un sentido y un valor por el que merece la pena seguir peleando.


Solo quería invitaros a www.naque.es

A partir de ahí, seguiremos trabajando.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.




jueves, 4 de junio de 2020

¡Lo importante es hacer!



Esta es una de las últimas frases de mi primer libro publicado, 'Drama. Un estadio intermedio entre juego
y teatro.'

A priori nada tan sencillo y a la vez tan complicado. Hacer.

En el libro, esta frase trata de resumir la idea de que, por mucho que teoricemos, por mucho que nos lancemos a discusiones o razonamientos, nada acaba teniendo sus efectos si no se traduce en un hacer. Invito a dejar de leer y ponernos a hacer.

Traigo a este blog esta idea, que tiene 25 años y que aún defiendo sin ambages, a causa de un no tan nuevo disparador.

Mi 'hermano' Chris Baldwin, colgó hace un par de días en su Facebook, esta cita de Martin Luther King


“More and more I feel that the people of ill will have used time much more effectively than have the people of good will. We will have to repent in this generation not merely for the hateful words and actions of the bad people but for the appalling silence of the good people."

('Siento cada vez más que las personas de mala voluntad habrán utilizado su tiempo de forma mucho más efectiva que las de buena voluntad. Nos tendremos que arrepentir en esta generación no simplemente de las palabras y acciones de odio de la gente mala, sino del abrumador silencio de la gente buena.')

Martin Luther King.


Efectivamente, lo importante es HACER, no solo porque para llegar a un objetivo hay que subirse las mangas ('arremangarse' creo que se entiende mejor) y ponerse manos a la obra, sino porque la inacción provoca que las acciones que van en otra dirección o en dirección contraria, se magnifiquen o cobren más sentido.


Sabéis que este blog no es ni político, ni social, ni religioso, ni moral... Sin embargo sí persigue ideas importantes e interesantes para mejorar como educadores, artistas, emprendedores, trabajadores sociales...

Para ello muestro técnicas, ejercicios, juegos o reflexiones que se nutren del Teatro de Creación y otros ámbitos, con el fin de mejorar el trabajo por proyectos, el trabajo en equipo, y el desarrollo personal del individuo.


Hacer vs. Inacción.

Mejor hacer.


Esto no significa que cada uno, desde su individualidad intente cambiar el mundo.

Las técnicas del Teatro de Creación nos enseñan que cada uno debe dominar su ámbito al máximo y estar abierto a la escucha y a la colaboración con los demás.

En una producción musical, un guitarrista no tiene por qué ser el que más sepa de la mesa de sonido, pero el técnico de mesa podrá entablar diálogo con él para que, desde la perspectiva de su guitarra, la mezcla y el sonido suenen como a todo el equipo le gustaría que sonara.

En una empresa, el responsable de comunicación no tiene por qué conocer las vías de distribución y venta de un producto, pero el director comercial debe entablar un diálogo efectivo con comunicación para que los esfuerzos de ambas partes se conjuguen hacia el objetivo mayor.


Desde muy pequeño, he tenido vocaciones que, entre otras cosas, buscaban mejorar el mundo, la historia, el universo.

Luego maduré y pensé en acciones que pudieran mejorar mi país, o mi región (antes eran regiones...)

Poco a poco me di cuenta de que debía esforzarme por mejorar la educación, la universidad, la empresa...

Y finalmente la conclusión a la que he llegado tras unos decenios de madurez, es que lo importante es hacer pensando en los que tienes más cerca y en tus obligaciones más inmediatas.


Hacer para que los que tienes cercan sonrían.

Hacer para que los que dependen de ti, aprendan.

Hacer para que el entorno donde habitas siga siendo habitable.

Hacer para mejorar tu forma de ser, sentir y saber.

Hacer para Crear, Crecer y Creer.


No es que deje el resto para el 'efecto mariposa'. Pero y además, si todos mantuviéramos esas pequeñas máximas, otro gallo cantaría en una sociedad que se aprovecha de la inacción de los honrados, de los trabajadores, de los honestos, de los saludables, de los sonrientes, de los creativos, para campar a sus anchas.


Hoy, como veis, solo os pido eso.

Que dejéis de pensar y elucubrar y os dediquéis a hacer.


Y si alguno tiene alguna duda de cómo o qué hacer en este campo de la expresión y la creatividad aplicadas, que pregunte, provoque, plantee o haga algo para poder contestar en próximas entradas.

Os espero.

¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.







domingo, 24 de abril de 2016

El teatro, una herramienta educativa... O... no!!!

El teatro, una herramienta educativa... O... no!!!

¡¡¡Estas herramientas sé que son educativas!!!

Para poder afirmar que el Teatro es una herramienta educativa, deberíamos concretar primero los términos de la afirmación.

¿Qué es educativo y qué es una herramienta?
El Teatro puede llegar a ser una poderosa herramienta educativa si se utiliza como tal y con tal fin.

Hace poco, en el Curso de Pedagogía Aplicada a las Artes Escénicas que imparto en el Aula de las Artes de la Universidad Carlos III de Madrid, planteaba a mis alumnos, todos ellos responsables de grupos de jóvenes que practican las artes escénicas bajo su tutela, que seleccionaran cuáles eran sus prioridades de entre casi una veintena de palabras y que trataran de reducirlas a una, su máxima prioridad.
Como suelo plantear, no pretendo juzgar en función de las respuestas, pero sí hacer hincapié en que cada uno ha de responsabilizarse de su elección y ser consecuente.
'Lo artístico', 'Preprofesionalidad', 'Excelencia', 'Competir', estaban en el mismo grupo de palabras que 'Que se les oiga', 'Lenguajes técnicos', 'El texto', 'Claridad' o que 'Compromiso', 'Crecer', 'Educación', 'Compartir'.
Dependiendo de la prioridad de cada responsable, que a veces coincide y a veces no con la prioridad de sus jóvenes e incluso con las del entorno en el que desarrolla la actividad, estaremos ante una herramienta educativa, o estaremos ante... otra cosa.

Una herramienta no puede ser un fin en si mismo. No podemos plantearnos el teatro en educación si el único o primordial fin es hacer teatro y hacerlo de la manera más precisa a como lo haría un grupo profesional. Eso ya no es una herramienta educativa. Es un programa formativo donde, a veces con notas y a veces sin ellas, lo que se busca es la perfección en la ejecución de un arte que, los profesionales, desarrollan a lo largo de mucho más tiempo que un curso escolar.
Si el teatro es una herramienta y lo que buscamos es educar, busquemos en esta práctica lo que tiene de educativo. El compartir. El colaborar. El crecer. El mejorar las capacidades comunicativas, verbales, no verbales, escritas, el trabajo en equipo, la responsabilidad, el compromiso, la capacidad de concentración, la búsqueda de su propia personalidad, la desinhibición, el gusto por el arte y lo artístico, la capacidad crítica...
Incluso ahora que tanto se habla de la educación emocional, llevo muchos años en estos ámbitos, y no he encontrado mejor herramienta que el teatro, cuando lo usamos como herramienta y no como fin, para desarrollar, mejorar y fortalecer nuestra educación emocional. La empatía, la asertividad negativa, la creatividad, la escucha activa...

Sin embargo, la búsqueda del premio, del éxito, del aplauso por la excelencia de lo conseguido, el ensayo frustrante preprofesional, la competencia entre iguales... elementos que muchas veces se anteponen cuando el teatro se abre camino en las aulas, tienen sus propios objetivos, muy loables y definidos y perfectamente asumibles si el colectivo conoce y asume de antemano como propio ese objetivo y es consensuado por todos: responsable, grupo de jóvenes y entorno en el que se desarrolla.
Lo que sucede es que, en ese caso, el teatro, en entorno educativo, será otra cosa...
Pero ya no estaremos ante lo que creo que puede llegar a ser, sinceramente, la mejor y más potente herramienta educativa sin necesidad de TICs, ni Apps, ni medios técnicos profesionales, ni teatros con torreón de tramoya, ni cosas parecidas.

Alguna vez ya dije que el teatro es el único arte cuya materia prima es el ser humano.
En el entorno educativo, esta herramienta es dúctil, maleable, complicada, maravillosa, difícil, sorprendente... Es un joven, un adolescente, un niño...
Tan asombrosamente maleable para bien, como para mal.
Tan fácilmente motivable con el teatro, como frustrable.
Tan intensamente emocionable en lo positivo, como generador de pensamientos negativos.

Por eso, aprovechemos lo que tiene de educativo el teatro y, si alguien quiere dedicarse a ello artísticamente, que lo decida él, conociendo los peligros de la cara oculta de una actividad que puede hacer, como le ocurrió a una alumna de un taller universitario que dirigí hace ya años, que al ser calificada por su anterior profesor de teatro como alguien que 'con esa voz no vas a llegar nunca a nada en esto del teatro', no se volvió a acercar al teatro durante años, hasta que, en nuestro taller, no solo trabajó la voz sino que consiguió ser locutora de radio, aunque no actriz porque no era lo que pretendía.

Por favor, no empujemos desde voces autorizadas, instituciones y organizaciones con capacidad de llegar a estos colectivos que utilizan el teatro en entornos educativos, a destacar por la excelencia, la productividad, lo perfecto... Sino por lo humano, lo generoso, el compartir...
¡¡¡En definitiva, utilicemos el teatro como herramienta educativa para formar personas maravillosas!!!

No obstante, y a pesar de hacerme un poco largo esta vez, me gustaría centrarme en tres aspectos que me parecen relevantes y que hacen ver, de forma clara y evidente, lo positivo que tiene el uso de prácticas, experiencias y herramientas teatrales en el ámbito educativo, y no solo...

Potenciación de la creatividad y de la educación emocional.
El teatro, bien aplicado, es una potentísima herramienta en la educación creativa y emocional. Esto que tan de moda se está poniendo en la educación últimamente, -yo mismo imparto módulos de Creatividad en el programa de Educación Responsable de Fundación Botín-, lo llevan desarrollando las empresas ya desde hace años. La escucha activa, el nuevo liderazgo, la empatía, el equipo...
De hecho, cualquier artista de cualquier área que haya tenido experiencia teatral, tiene una capacidad de crítica, análisis, compromiso, colaboración... que en otras áreas no son tan sencillos de lograr.
E insisto en el uso ADECUADO del teatro.

Conciencia de Equipo, colaboración, compromiso.
En una época en la que la competitividad y el logro personal despuntan sobre cualquier otra cosa, el teatro hace hincapié en entornos educativos, pero también en empresariales, sociales y artísticos, que lo que se logra es una labor de conjunto, de equipo, basada en el compromiso, la labor de colaboración y la aportación de lo que cada uno mejor o más a gusto sabe hacer.
Incluso en ámbitos de formación profesional me gustaría poner un ejemplo de cómo el teatro y sus artes afines logran esa conciencia de equipo.
Hace poco, asistí a la muestra final del curso de larga duración del Centro de Tecnología del Espectáculo, del INAEM en Madrid.
Estuve un rato contemplando la labor de utilería, maquillaje y caracterización, vestuario, iluminación y sonido, conglomeradas en un espectáculo asombroso e incansable.
Al lado de la responsable de gestión y producción del evento, le dije. Enhorabuena, lo has hecho maravillosamente bien. Y automáticamente me contestó. No he sido yo. Ha sido el equipo. Más de 70 personas hay ahí detrás ahora mismo para que todo salga bien.
Y entonces me corregí y le di la enhorabuena a ella y a todo el equipo,

Crecer
Por último, en cualquier ámbito, el teatro te hacer crecer como persona, hacia dentro, pues se trabajan y potencian cualidades de observación, escucha, reflexión, imaginación, creatividad, fantasía... Y hacia fuera, pues cuando uno trabaja en equipo para realizar una creación, crece con todo lo que aprende y desarrolla gracias a los que le rodean.
Y no es solo la suma de lo que aporta cada uno, sino lo que aporta el grupo como grupo que, individualmente es imposible de experimentar y que tanto para una organización, como para un colectivo social como para un equipo artístico, es no ya fundamental, sino una experiencia inolvidable.

Y teniendo en cuenta todo lo anterior, me gustaría recordar dos... ¡No! No las llamaré anécdotas porque significaría que es algo inusual, puntual y llamativo por lo único.
Lo llamaré una de tantas veces en las que el teatro en educación mostró su poder.

Un alumno en 3º de la ESO podía optar por Francés, Informática o Teatro. Y éste, conocido miembro de la comunidad educativa, etiquetado como asocial, cuasi violento y por supuesto, con un futuro desdibujado y casi desechable por la comunidad educativa, eligió Informática.
En un solo trimestre, había provocado tantas incomodidades, y problemas a su profesora y entorno que se decidió 'castigarle' con cambiarle de optativa y pasarlo a Teatro. En parte por la magia de esta disciplina, en parte, mucha parte, por el buen hacer de un amigo ya retirado de la enseñanza, se convirtió en un colaborador nato, en un silencioso y ordenado organizador, en un alumno ejemplar, y en un ejemplo de lo que el teatro podía transformar.
Solo dos trimestres después, al cruzarse a su ex-profesora de informática por el pasillo, la miró, no sin el agobio natural de la profesora al ver su mirada y le dijo... '¡GRACIAS!'

En otra ocasión, un alumno nuevo en su centro, que desde el primer momento hizo ver su carácter reacio a toda actividad en grupo, con graves problemas de comunicación y con una personalidad absolutamente negativista, incluso con aspectos que, de ser diagnosticados podrían rozar el Síndrome de Asperger, asistió a la representación de sus compañeros del grupo del teatro del centro.
De nuevo, por mor de la magia del teatro y por las maravillosas manos y planteamientos de la profesora que dirige el grupo, este niño vio algo en aquello que le impulsó a lo que nunca antes había hecho. Paró a esta profesora por el pasillo y le preguntó si podría apuntarse al grupo.
En muchas otras ocasiones, el responsable del grupo habría dicho algo como que ya está el curso muy avanzado y no es el momento, o que tendríamos que verlo para el curso próximo, o cualquier excusa con tal de no tener a ese 'elemento' incrustado entre sus jóvenes artistas. Sin embargo, esta profesora a la que admiro, le miró, sonrió y le dijo... 'Pues ya estás apuntado'.
Sorprendido, acudió puntual a la siguiente cita de ensayos que, entre otras cosas, se utilizó para integrar al nuevo elemento al grupo.
Su despedida ese día, mirando al infinito como suele hablar fue: 'Me lo he pasado muy bien. Ha sido muy interesante. Y espero hacer muchas cosas aquí.'
¡¡¡Es la magia del teatro... y sobre todo, de quienes buscan en el teatro en educación las prioridades que merece el arte de Talía!!!

Por todo esto hago un llamamiento que a priori puede parecer contraproducente o engañoso.
A todos aquellos que somos consideradas voces autorizadas; a las instituciones que generan actividades que tienen que ver con teatro, su formación o su exhibición; a colectivos que pretenden, desean y se esfuerzan por darle valor educativo a este nuestro arte dramático; a profesores, padres y alumnos que han disfrutado y disfrutan del teatro como herramienta educativa...

No pidamos que el teatro sea obligatorio en educación.
Defendamos lo que todos ellos defendieron en la Inglaterra de la Dama de Hierro cuando el Drama desapareció como asignatura obligatoria en los curricula de las enseñanzas obligatorias.

Demostramos que es necesario.
Ese es el objetivo. Hacer consciente a toda la comunidad educativa de que el Teatro, el Drama en entorno educativo no es positivo, interesante, curioso, divertido, emocionante, creativo, educativo en si mismo...

¡¡¡El objetivo es hacer consciente a toda la comunidad educativa de que el teatro en entorno educativo es NECESARIO!!!

Y… ya!!!


No me canso... Sobre todo gracias a algunos que demostráis día a día que el teatro es necesario.

We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!

Os espero…

Y a algunos os seguiré persiguiendo, apoyando, alentando, aplaudiendo y agradeciendo todo lo que hacéis.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!



Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
Puedes compartir los contenidos de este post con todas las personas a las que creas que pueda interesarle. 
fbercebal@naque.es

sábado, 26 de marzo de 2016

Teatro y muchas cosas más...

Teatro y muchas cosas más...


Mi rincón de trastos de teatro y demás tontunás.

Es de bien nacidos ser agradecidos.

Y aunque los que os habéis cruzado conmigo en los últimos tiempos, incluso en los penúltimos, me habéis conocido y reconocido como un Consultor Creativo, o un Pedagogo de la Expresión y el Drama o, incluso, un experto en Devising Arts...

Yo soy un hombre de teatro y lo tengo que reconocer.
El 27 de marzo, se celebra el Día Mundial del Teatro.

Ya lo celebraba yo cuando era joven en el colegio haciendo teatro, o un poco menos joven dirigiendo y programando actividades formativas en los cinco años de vida de la Escuela Regional de Teatro de Castilla-La Mancha.

Más adelante, lo celebraba con ediciones de libros y revistas y desde hace muchos años, traduciendo para el ITI (Instituto Internacional del Teatro) y para la revista ÑAQUE, el Mensaje Internacional que cada año firma una personalidad del arte de Talía.


Lo que pasa es que todo eso pasó mucho después de que el teatro entrara en mi vida, y ya no digo como actor, director, dramaturgo o pedagogo, todas ellas funciones que he desempeñado de forma amateur y profesional en distintos momentos de mi vida. Hablo de cuando entró en mi vida para quedarse, como forma de vida.

No quiero parecer ñoño, pero el día que, con algo menos de 4 añitos, me calcé unas alpargatas hechas a tal efecto y me vestí de hermano de pulgarcito, para salir al escenario junto con otros seis hermanos más a comernos una sopa de colegio para hacer la escena totalmente realista, empezó a entrarme ese veneno que dicen tiene el teatro, y empecé a aprender muchas cosas de forma inconsciente.

Últimamente utilizo esa catalogación del gran Carlos Luna y que yo citaba con otra nomenclatura del paso de ser Inconsciente Incompetente a convertirte en Inconsciente Competente, pasando obligatoriamente por los pasos de Consciente Incompetente y Consciente Competente.

Es decir, si quieres hacer las cosas bien, has de ser consciente primero de que, inconscientemente no las estás haciendo bien, corregirlas de forma consciente y acabar haciéndolas bien de forma inconsciente.


Y yo desde los 4 años empecé a ser un Inconsciente Incompetente del teatro.

Y cada año que pasaba en el que preparaba, trabajaba, compartía y, a veces, exponía una propuesta teatral, algunas más tradicionales y otras más experimentales, me fui haciendo cada vez menos incompetente, aunque aún de forma inconsciente.

Me he pasado casi medio siglo ejercitándome para convertirme en, al menos, un semicompetente consciente.

Porque tras tantos años en los que he pasado por todos los puestos y recovecos que tiene este arte milenario, puedo decir que soy consciente, muy consciente de muchas cosas y empiezo a darme cuenta de que soy competente inconsciente aplicando el teatro como si ya no fuera mi experiencia en este arte expresivo la culpable.

Sin embargo, le debo mucho, al menos un homenaje personal, pues todo lo que hago ahora tiene mucho que ver con aquello y con todo lo que he rozado, experimentado, sentido y vivido gracias al teatro.

Sí, ahora soy consciente completo de todo ello.


Ahora me doy cuenta de que salir y comerme la sopa y hacer que me gustaba era tan importante como el personaje protagonista de Pulgarcito. De que la labor aparentemente más insignificante tiene el mismo valor que lo que parece irreemplazable.

Ahora me doy cuenta de que a cualquiera de nosotros nos podía sustituir cualquiera de nosotros en aquella mesa. Porque nadie somos enteramente imprescindibles y todos aportamos algo propio e inimitable.

Ahora me doy cuenta de que si éramos seis hermanos, los seis debíamos colaborar en que la escena saliera bien, porque era una labor de equipo, más que de grupo.

Ahora me doy cuenta de que no solo se trataba de decir un texto, sino de realizar correctamente las acciones, llevar el adecuado vestuario y atrezzo, respetar al público y atender a las indicaciones de quien sabe más que tú en cada aspecto.

Ahora me doy cuenta de que cada hermano de pulgarcito era distinto porque cada uno de nosotros lo era, andábamos distinto, decíamos distinto, comíamos distinto y hasta éramos de distinta altura, complexión, voz, maneras...

Ahora me doy cuenta de que haberme lanzado a hacer de otro me facilitó la labor de ser empático, de ponerme en el lugar de otros.

Ahora me doy cuenta de que ponerme delante de un público arropado por mis compañeros y un equipo, me hizo romper algunas barreras de mi excelsa timidez o, al menos, ser consciente de mis límites para intentar superarlos y crecer con un arduo trabajo de desinhibición.

Ahora me doy cuenta de que estar atento a lo que los demás decían en la obra y saber cuándo tenía que pasar, hacer o decir, me estaba entrenando la escucha, y una escucha muy activa, colaborando en escuchar y ser escuchado por otros.

Ahora me doy cuenta de que la señorita Mari Prado (nombre manchego donde los haya), que me colocó allí con algunos compañeros de clase de lo que se llamaba Jardín de Infancia y que ahora sería Infantil de 4 años, estaba haciendo una labor educativa que iba mucho más allá de transmitirme conocimientos o trasladarme saber. Me estaba dotando de herramientas expresivas, creativas, humanas, para hacer de mí un ser humano mejor.


No sé si soy una buena persona, pero y además, sin duda, el teatro me ha hecho mejor persona de lo que hubiera sido sin teatro.
Y añado que las personas que me he cruzado gracias al teatro también me han hecho mejor.

El Día Mundial del Teatro es para celebrar el Teatro.

Dejadme que yo celebre haberme cruzado con el teatro y haberlo integrado en mi vida, en mi forma de ser...

Y dejadme que celebre haberme cruzado con cada uno de vosotros...

Quizás, algún día, alguien celebre haberse cruzado conmigo... Y la cadena siga.


Y… ya!!!


No me canso.
We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!

Os espero…

Seguiré dando tumbos por el teatro!!!



Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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martes, 17 de febrero de 2015

Acciones físicas... No sólo un método!!!



Acciones físicas... No sólo un método!!!



Hacer para decir...

Por supuesto que no voy a explayarme aquí sobre el Método de las Acciones Físicas, pues ni es el lugar, ni tengo el conocimiento suficiente.

Algunos os preguntaréis qué es este método.
Haciendo un tosco resumen, diré que es una técnica teatral que consiste fundamentalmente en entrenar la acción y el gesto comunicativo para que, el texto que se haya de decir, por muy mínimo que sea, alcance un nivel de significación y inteligibilidad suficiente simplemente siendo testigos de las acciones que lo preceden, lo acompañan o lo suceden.

El esquema típico de un entrenamiento en este tipo de trabajo, consiste en dar una sucesión de frases o minitextos sin aparente sentido común, sin aparente conexión y, por supuesto, sin que lleven implícito el tono, intención e incluso, si apuramos, los signos ortográficos para que, desde la neutralidad de ese texto, los actores intenten darle sentido al abordarlo desde el trabajo de las acciones físicas que lo envuelvan.

El pasado domingo, en mi Seminario de Apoyo al Taller de Teatro y Expresión, en su sesión presencial, provoqué a los participantes con las siguientes frases:

Pasa

Lo tienes

No lo has visto

Que

Te lo advertí

Gracias

El trabajo lo propuse por parejas aunque no tiene por qué ser así. Eso sí, la pauta indica muy claramente que el texto debe ser el único que se diga, en ese mismo orden y que la intención, intensidad, entonación, acentuación, carácter interrogativo, aseverativo o negativo, se lo han de implementar las acciones físicas que le asociemos.

En fin, por resumir, de estas seis frases, salió una escena en una comisaría de policía donde habían arrestado a un asesino en serie que una de las policías había dado por imposible.
Salió una escena en la que una mujer le tenía preparada la maleta a su pareja por su infidelidad.
Y salió una escena en la que unos niños jugaban con chupa-chups y uno de ellos acababa comiéndose el que no le tocaba, eso sí, agradeciéndole el ‘obsequio’ al otro.


Contado así, con palabras, no es, por supuesto, lo mismo…

Las acciones físicas lo dijeron todo.

Quien no ha trabajado nunca esta técnica, al principio, cuando recibe las frases que pueden ser estas o cualquiera otras, se sorprende, se asusta, se incomoda y cree que no va a ser capaz…

Cuando después de apenas un cuarto de hora, son conscientes de haber asistido a tres buenas escenas construidas de una aparente nada, por supuesto retocables o mejorables pero ya en sí mismas, suficientemente artísticas y emocionantes, comienzan a darse cuenta de la importancia del gesto y la acción en un mundo en el que parece que lo más importante y, a veces, lo único importante, es la palabra.

Me encanta ver las caras de los participantes noveles cuando al final de la última escena les comentas:
‘Si yo os hubiera pedido tres escenas de cierta temática, con diálogo y cierta trama dramatúrgica, no habríais llegado a nada parecido en menos de dos horas. Y habéis tardado 18 minutos en poner en pie tres escenas creíbles, emocionantes, divertidas… Enhorabuena!!!’

Las caras son de sorpresa, de alegría, de satisfacción, de incredulidad, de cirto orgullo pero y además, sobre todo, de convicción sobre lo que veinte minutos antes parecía una utopía. Darle sentido a un texto sinsentido simplemente concentrándonos en las acciones físicas.


Como dije al principio, no quería escribir un manuscrito sobre ‘Los principios y finales del Método de las Acciones Físicas’ porque, entre otras cosas, va mucho más allá…

Quería hablar de la importancia de la acción, del gesto.


Cuántas veces, en un aula, podemos impartir docencia sin hablar, solo con gestos, o cuántas veces somos conscientes de la actitud e incluso de la aptitud de nuestros alumnos solo con ser observadores de sus acciones.

Cuántas veces en una empresa, en una entrevista, en una negociación, aprendemos a cuidar nuestros gestos. Algunos formales que son convenciones ineludibles, y otros que nos dan o con la que damos información relevante para nuestra comunicación.

Cuántas veces en el ámbito social o artístico, nos remueve más el estómago, nos hace volar más mariposas o sangrar los ojos con más lágrimas, una sucesión de acciones o gestos que la palabrería de un texto inacabable.

Cuántas veces, lo que nos impacta, nos atrae, nos conmueve e incluso nos enamora de una persona es una forma de hacer y no una forma de decir. Es un gesto, y no una palabra. Es todo lo que hace y pausa antes de decir las palabras que deseamos oír y que, en definitiva incluso no necesitamos oír porque ya nos las ha dicho con sus acciones físicas.


Sé que este blog, aunque añada una imagen en cada entrada, se basa en la palabra, en el texto, en lo que digo…

No sé, puede que algún día lo convierta en un blog de acciones…

Y así espero que me veáis sonreír, pensar, sopesar, llorar, preocuparme, alegrarme, deducir, aseverar, sentir…, decir…, sin decir nada…

Solo con mis acciones físicas.

Eso sí, espero que tú, que estás ahí, ahora leyéndome, me respondas con ese gesto tan tuyo que me estará diciendo TODO lo que necesito que me digas… y… Ya!!


Ponedle vosotros las comas donde deseéis ponérselas…

Espero vuestras opiniones…

Y no me canso.

We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!

Os espero…

En algún lugar, hacia alguna parte…

Con un simple gesto… SIEMPRE!!!


Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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