Bienvenida · Welcoming

viernes, 17 de julio de 2020

Web nueva


Esta semana es distinta.

No voy a hablar de empresas, O... sí!!!

No voy a hablar de equipos, o... sí!!!

No voy a hablar de Devising Theatre, o... sí!!!

No voy a hablar de provocación creativa, o... sí!!!

No voy a hablar de Drama, o... sí!!!

No voy a hablar de Pedagogía de la Expresión, o... sí!!!



Porque esta semana solo os quiero invitar a que paséis por la nueva página web de ÑAQUE.


Nuestra empresa, esa que lleva ya 25 años dando la lata para intentar motivar a las personas a que lean teatro y a que utilicen herramientas del teatro, la expresión y la creatividad para mejorar la educación, la empresa y el arte.

Un equipo reducido pero muy comprometido, que se rodea de equipos en cada proyecto, en cada libro, en cada propuesta, para sacar de cada uno lo mejor que tiene. María, Natalia, Fernando, Adriana, Juanma, Jesús...

Libros de Devising Theatre y la propia filosofía y técnica del Devising para desarrollar proyectos como ADOLESCER.

Libros que buscan la provocación creativa como Talento Rebelde, para que sigáis mejorando en vuestra vida y vuestro trabajo.

Drama en libros, en textos, en historias, en la propia pedagogía y en un buscador que desgrana toda esta librería por géneros, colecciones, e incluso pudiendo elegir el número de personajes de las obras.

Y Pedagogía de la Expresión como buque insignia de esta editorial que sigue creyendo en la labor que hace y en que esa labor tiene un sentido y un valor por el que merece la pena seguir peleando.


Solo quería invitaros a www.naque.es

A partir de ahí, seguiremos trabajando.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.




jueves, 9 de julio de 2020

La navaja de Ockham


Este vuestro blog se nutre de vuestros comentarios, de vuestras preguntas y dudas, y de vuestras preocupaciones.

Hace unos días, andaba yo en ambiente relajado con mi hermana María José, a quien no le funciona nada mal el coco, cuando salió a relucir el principio de la navaja de Ockham que, como no tiene una redacción unificada, resumiré de la siguiente manera:
'En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta'.


Surgía esta cuestión porque yo acababa de reiterar uno de mis casi mantras: la creatividad cuesta, y el pensamiento creativo es obligar al cerebro a pensar de otra manera

A primera vista, podría parecer que son dos conceptos que se contraponen, pues uno busca la simplicidad y el otro se basa aparentemente, en huir de lo sencillo.

Si defiendes el pensamiento creativo, pareces defender la complejidad, si defiendes la navaja de Ockham, defiendes la simplicidad.

Sin embargo, la conclusión rápida a la que llegamos es que no son posiciones contrapuestas.


Es cierto que, según esta filosofía de la navaja, 'no hay que complicarse la vida para solucionar las cosas'. Y esto es aplicable a cualquier campo del pensamiento y la acción. Desde la filosofía a la ingeniería, pasando por la educación o el marketing y el business.

En el otro aparente extremo, el pensamiento creativo busca complicarle las cosas al cerebro para que no piense siempre de la misma manera, desde lugares comunes, con las respuestas ya sabidas y llegando a las mismas metas y conclusiones.


¿Pero acaso esto es incompatible? 

El principio de la navaja de Ockham también es conocido como principio de economía, parsimonia o simplicidad, y aboga por la igualdad de condiciones para elegir la solución más sencilla como la más eficiente. 


Planteemos un caso.

Ante un problema A, se nos ofrecen dos posibles soluciones. La número 1 es más complicada y necesita más esfuerzo y elementos que la 2. Elegiremos la 2 porque, normalmente, será la correcta.

Hasta aquí, el pensamiento creativo no tiene nada que decir a favor ni en contra.


Ahora imaginemos que ese mismo problema A se repite como A', al cabo de un período de tiempo suficiente como para que los elementos que necesitaba la solución 1 se hayan minorado y por tanto también el esfuerzo necesario. De repente, la evolución tecnológica o incluso la lógica, manteniendo el principio de economía, elegirá entonces la solución 1.

El pensamiento creativo sigue sin tener nada que objetar.


Por último, imaginemos que para solucionar el problema A, tras mucho tiempo A'', se siguen poniendo encima de la mesa las soluciones 1 y 2 y de repente, alguien, utilizando un mecanismo de generación de ideas a través del pensamiento creativo, logra añadir una solución 3, y una 4, y una 5, y una 6, así hasta 100 ideas posibles para solucionar el problema A''.

Es muy probable que esta vez, para el problema A'', y continuando con el principio de simplicidad, la solución más sencilla pase a ser la 37, o la 52, o la 88 o, quizás, vuelva a ser la 1.


Vemos pues que, el hecho de trabajar el pensamiento creativo para la búsqueda de soluciones, no es incompatible con Ochkam. Muy al contrario, lo que hace es abrir el abanico de opciones para que Ockham trabaje a sus anchas.

La creatividad no da LA solución. Lo que hace el pensamiento creativo es aportar diversidad de perspectivas, de principios de aproximación, de cuestionamientos, de propuestas... Expone todos y deja, a quien corresponda, la responsabilidad de elegir.

Como la imagen que ilustra este blog. Cuando pensamos en la naja de Ockham, la mayoría piensa en una navaja de barbero con mango de madera, rústica y sin más alharacas. El pensamiento creativo ayuda a verlas de colores y, por qué no, unas en un sentido y alguna que otra yendo a contracorriente de lo 'normal'.


Por eso siempre, en las formaciones de empresa, advierto que la diferencia entre la creatividad y la innovación, no es que la primera sea ya de por si innovadora. No. La creatividad ofrece al innovador multitud de posibles respuestas y quien haya de aplicar estas respuestas a la realidad, es quien debe determinar si lo que necesita es innovar, economizar, sorprender, mantener la tradición o, simplemente, seguir a pie juntillas el principio de la navaja de Ockham que, dicho sea de paso, deja claro que 'la solución más sencilla SUELE ser la correcta'... 

O... no!


Lo único en lo que me ratifico como cuestión básica es que, para tratar de ser innovador, tratar de economizar, tratar de ser sorprendente o de mantener la tradición, resulta mucho más sencillo si anteponemos un proceso de pensamiento creativo que sacuda el árbol, que es nuestro cerebro, en conexión con los árboles de nuestro equipo, para partir de un conjunto mucho más numeroso y variado de propuestas y de ideas, que evite los lugares comunes, y que obligue al cerebro a pensar de otra manera, desde otras perspectivas y cuestionamientos, sean cuáles sean nuestros propósitos.


En fin, sigamos aportando ideas desde el pensamiento creativo para que aquellos que las necesiten tengan más de donde elegir. Puede que muchas de ellas no lleguen, aparentemente, a ningún sitio. Pero y además, acabarán en nuestro archivo de ideas donde puede que, algún día, las recobremos en cualquier otro proyecto o propuesta.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

jueves, 2 de julio de 2020

¿Qué es el Teatro de Creación?


A petición de varios lectores del blog, de vez en cuando voy a bucear en la teoría y la práctica del Teatro de Creación como dinámica y forma de trabajo.
No en vano, el blog trata de eso, pero lo suelo bordear al tratar temas que el Teatro de Creación o el pensamiento creativo aplicado soslayan o abordan a veces de formas directas y otras más indirectas.

Pues bien, para empezar, nada mejor que definir lo que para mí, y muchos otros antes y después que yo, entendemos como Teatro de Creación.

Bien es cierto que hace poco más de medio año, defendí mi tesis doctoral precisamente con este tema, y no voy a exponer la tesis en el blog, aunque algunas cuestiones son esenciales y las escribiría en la tesis, en el blog, en un libro y hasta en una servilleta.

Un primer punto es explicar que estamos hablando de la corriente anglosajona conocida por Devising o Devised Theatre y que su traducción al castellano la hice por primera vez yo mismo, al traducir, colaborar y editar la versión española del libro de Chris Baldwin y Tina Bicât Devised and Collaborative Theatre. Estamos en 2002. Y es la primera vez que se escucha y se lee ese binomio Teatro de Creación.

Para definir un concepto, a menudo, no hay nada mejor que aclarar lo que no es.

Y Teatro de Creación no es teatro creativo, ni teatro colectivo, ni teatro social, ni teatro comunitario, ni siquiera teatro centrado en el ciudadano, porque en realidad puede ser todos ellos y ninguno.

Puede ser teatro creativo porque provoca y hace intervenir el pensamiento y el proceso creativos, pero puede dar como resultado una propuesta clásica o aparentemente tradicional.

Puede ser teatro colectivo porque no se basa en la creatividad de un director-dios como en el más tradicional de los teatros, pero no es colectivo en el sentido de hacer todos de todo, sino que hay una especialización clara de cometidos, funciones y aportaciones personales y creativas.

Puede ser teatro social porque muchas veces se utiliza para trabajar con colectivos o situaciones de necesaria acción social, pero no es un objetivo estructural sino más bien un ámbito de aplicación de esta metodología.

Puede ser teatro comunitario porque se tiene en cuenta el entorno social y la comunidad donde se desarrollo cada proyecto, pero ha de estar desarrollado en torno a una estructura profesional, y no exclusivamente social.

Puede ser teatro centrado en el ciudadano, porque parte de disparadores y desarrolla ideas embrión que pueden partir de la propia realidad de los habitantes de una ciudad o un área, pero de nuevo es un ámbito de aplicación, no un elemento esencial del modelo.


Puede ser muchas cosas pero y además, al igual que fui el primero que tradujo el término al castellano allá por 2002, este noviembre pasado, defendí la tesis donde por primera vez, internacionalmente, he estructurado y definido una metodología con elementos conceptuales esenciales para entenderlo, y elementos metodológicos que desarrollan una forma de crear, ya no solo teatro como pieza artística, sino un desarrollo estructural para trabajar en equipo y trabajar por proyectos en ámbitos artísticos, educativos, empresariales y sociales.


Reitero que no voy a reflejar la tesis en este blog, ni siquiera por capítulos, aunque sí dejaré caer alguna píldora.


En esta ocasión abro el melón utilizando dos conceptos que definen y soportan esta metodología: el Disparador y la Idea Embrión.

Muy resumidamente, el Disparador es el elemento provocador del acto creativo y las ideas
Es la idea inspiradora. La provocación.
En el teatro más tradicional, una puesta en escena suele tener como disparador un texto teatral. 
En el Teatro de Creación este disparador puede venir dado por un texto, pero y además, puede ser una noticia, un cuadro, una imagen, un congreso de un tema científico o cualquier elemento que nos provoque contar algo.

La Idea Embrión es la esencia que da sentido y justifica cada rincón del proyecto.
En cualquier proyecto artístico hay un mensaje o una idea que subyace en todo el proyecto, y es lo que lo solidifica y lo que lo hace de interés y calidad. Podemos partir del mismo texto teatral, del mismo disparador, y llegar a productos distintos, porque nos haya provocado desde perspectivas muy distintas.
Solo tenéis que pensar en algún montaje teatral o libro o película de la que hayáis visto varias versiones.
Cada versión se apoya en una Idea Embrión distinta. Desde un cuento de Caperucita infantil y previsible, a una película casi gore partiendo de la misma historia.

Pues el Teatro de Creación se deja provocar, parte de un disparador y, cuando el equipo decide cuál es la idea embrión, qué es lo que realmente importa en el proyecto y queremos destacar, sea educativo, artístico, empresarial o social, todo lo que desarrollemos va a tener ese tinte o tendencia. 
Si el cuento es infantil, la luz y los colores no podrán tener nada que ver con la versión gore.
En uno queremos defender la virtud de la inocencia que siempre acaba ganando, en el otro, la lucha de las fuerzas del bien y del mal que nunca están totalmente definidas.

Bueno, podría estar hablando horas y horas y dando cientos de ejemplos, pero os recomiendo tres lecturas. Dos a las que podéis acceder y una que está por llegar.

La primera, por supuesto, el libro de Baldwin y Bicât, Teatro de Creación.

La segunda, podéis bucear en mi forma de trabajo en Los límites del círculo, con capítulos específicos de Teatro de Creación aplicado. 

La tercera, os recomiendo la colección ADOLESCER, que verá la luz a comienzos del próximo curso, y que aglutina 13 obras de 13 dramaturgos españoles que han desarrollado 13 textos en 13 géneros dramáticos distintos, con la idea de ser trabajados y montados por Jóvenes Compañías. El volumen 13 no es un texto. Es una propuesta de Teatro de Creación realizada desde mi propia experiencia. 
Podéis incluso reservar la colección con precios ventajosos antes del 31 de julio.

Por último, es una promesa, quiero publicar mi propia tesis, al menos a trocitos, y esperamos que a  principios de 2021 podamos tener uno de esos primeros trocitos, en el que se describa, qué, cómo y para qué el Teatro de Creación.

Sé que es casi tirar la piedra y esconder la mano, pero tenía que empezar por algún sitio.

¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.