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martes, 29 de enero de 2013

El brillo del fulcro


El brillo del fulcro
Entrenamiento Creativo / Devising Training · Teatro de Creación / Devising Theatre · Pedagogía de la Expresión / Expression Pedagogy · Gestión de Grupos y Equipos / Group and Team Management · Gestión del Tiempo y el Espacio / Time and Space Management · Expresión y Teatro en ámbito educativo / Expression and Theatre in Education · Técnicas Creativas y Expresivas en ámbito de empresa / Devising and Expressive Technics in Bussiness · Drama / Drama


La luna llena sobre... Gijón.

Hay quien me conoce como el baúl de la Piquer, que viajaba más que la propia artista.

Hoy estoy en Gijón, colaborando con el INCYDE en los cursos de Creación y Consolidación de Empresas Culturales y Creativas.

Impartiendo un módulo sobre la realidad y el papel de la cultura hoy.

Cuando viajo, a veces, hago fotos.

Luego pocas veces las miro, porque soy de los que piensa que los recuerdos inolvidables se graban en ti y las fotos fabrican recuerdos 'olvidables'.

Pero ... y además... como me gusta ser radical en algunas afirmaciones por el simple hecho de generar cuestionamientos, me cuestiono a mí mismo si, de vez en cuando, hay fotos que no nos generan recuerdos, sino reflexiones.

Hay veces que haces una foto e incluso estás a punto de 'tirarla' porque en ese momento no te dice mucho. Sin embargo, con el tiempo, la foto pasa por tu retina de nuevo y te genera toda una reacción que no tiene por qué coincidir con lo que la motivó.

Por eso sigo haciendo fotos, por si acaso...


Luego vuelvo sobre la foto de la luna llena sobre ... Gijón... lobo-hombre en el Molinón...


¿Qué es fulcro? 10 párrafos de blog y aún no había reparado en el título que le he puesto.

Cuando explico este concepto, y ayer en la sesión conjunta del curso lo hice, comento que es un palabra que a pesar de su origen latino la aprendí antes en inglés que en castellano... 'fulcrus'... ¿Dónde? Si, de boca (pluma) de mi alter ego Chris Baldwin.

'Punto de apoyo de la palanca' (según la RAE)... Equivalente al punto de apoyo en una balanza, en un objeto en equilibrio. 

'Dadme un fulcro y moveré el mundo', debería haber sido la traducción de la famosa afirmación de Arquímedes.


En Devising Art, el Director, es el que funciona como fulcro.

Imaginad ese plano, esa balsa, esa plancha que ha de equilibrarse en un solo punto central, como el ejercicio de la balsa de Brecht. En el momento en que sentimos más peso en un extremo, hay que equilibrar el desequilibrio en la otra esquina para que no caiga.

El director pasa de la cúspide de una pirámide jerarquizada, a ocupar el puesto de fulcro como elemento equilibrador del proyecto.

Apliquemos esto a la empresa.

Si los empleados solo obedecen a sus superiores, además de no aportar su creatividad al conjunto de la empresa, mantienen el estatus y no se generan energías disruptivas que intenten mejorar, cambiar, crear.

Si los empleados se sienten valorados y saben que si tienen una idea no solo la pueden si no que la deben poner en la mesa de trabajo para generar dinámica, entonces la empresa será capaz de crear y crecer gracias a todos y cada uno de sus creatividades individuales y colectivas.

Es cierto que ser fulcro es complicado, porque es más difícil gobernar un barco con 20 tripulantes que remar en solitario delante de una hilera de embarcaciones que siguen la estela que vas marcando.

Es más complejo porque hay que escuchar y acertar valorando no sólo lo que uno piensa y ejecuta, sino lo que proponen otros que, muchas veces, no he llegado a imaginar yo.

Ser fulcro es maravillosamente eficaz e incomprendido. Es genial y deslucido. Es permanente e incómodo. Es un ejercicio exigente y desconcertante.

Quizás otro día profundicemos en esta figura y en las habilidades y capacidades a desarrollar para ser el mejor fulcro posible.

Hoy sólo quería hacer hincapié, porque ayer salió en clase que, aunque parezca que en la sociedad actual, sólo son imprescindibles los tecnólogos y los financieros, el mejor grupo tecnológico y financiero del mundo no podría trabajar, engranar bien, sin un buen fulcro que lo maneje... y esa es la labor que un buen ¿'gestor cultural'? debería ejercer para llegar a ser 'el imprescindible' en su proyecto. Sin él, la balsa se hundiría irremisiblemente entre los tiburones de los mares del sur.

Sé que no es fácil aparentemente, aunque nos sorprendería hasta dónde somos capaces de llegar.


Sí, ya voy con la foto.

Revisé las distintas fotos que tenía del viaje de la Mancha profunda hasta la Asturias costera... y... me sorprendió ésta.

Incluso lo que uno mismo hace de forma aparentemente consciente, cuando lo revisa, se da cuenta que esconde mucho más de lo que cada uno estaba poniendo en hacerlo.

A veces, creemos que aportamos poco o que no aportamos lo suficiente a una labor, a un trabajo, a una relación, a una vida...

¿Y si de vez en cuando hiciéramos una revisión de nuestras fotos?

¿Cómo ilustro yo la idea de fulcro? ¿Con un dibujo a mano?

Reviso fotos y lo que yo creía una foto lejana de una luna ya no llena sino algo pasada de fecha... se me convierte en un fulcro.

Ese maravilloso equilibrio que produce en un cielo oscuro una luna que, además, para la ocasión, se engalana con un halo, con un reflejo de auténtica supernova.

Sí, una foto de la luna de lejos no deja de ser un punto en el espacio infinito... como una persona que ejerce de fulcro y que no deja de ser un engranaje a veces aparentemente fútil.

Pero... y además... cuando damos un paso atrás y tomamos perspectiva... la luna llena sobre ... Gijón nos sorprende como ese fulcro que se hace imprescindible, sin el que ese maravilloso cielo se quedaría huérfano y no pasaría de ser una gran oscuridad.


En la vida muchas veces la gente y las situaciones que nos rodean nos hacen creer que lo que hacemos, nuestro esfuerzo, nuestras ideas tienen un valor relativo o nulo.

Nosotros las vemos interesantes hasta que alguien, a veces incluso muy cercano, nos desilusiona porque no acaba de ver 'otra más de tus tontunás'.

Menos mal que a veces, aunque solo sea a veces, hay otras gentes o las mismas  y otras circunstancias que, mirando desde otra o la misma perspectiva, descubren ese halo de supernova que siempre llevas dentro, te cogen con cuidado de los hombros desde tu espalda, te colocan en su misma posición y te susurran al oído...

'¿¡Te has dado cuenta de todo el brillo que sale de ti!?'

Y aunque a priori, si no conoces el significado te podría parecer algo 'extraño', habrá quien sea capaz de añadir...

'¡Me encantaría tenerte como fulcro! ¡Brillas maravillosamente!'


Os aseguro que basta con dar un par de pasos hacia atrás, tomar perspectiva y si nadie o nada nos lo hace advertir, seremos capaces de ver nuestro propio halo de supernova y seguir adelante con más energía aún si cabe de aquella con la que ya brillamos.


We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!


Aquí os espero

¡Hasta el próximo!

Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral

y no me canso!



martes, 22 de enero de 2013

Expres...arte...


EXPRES...ARTE...

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'Four Winds Festival'

¡Qué difícil es expresarse!

Cuántas veces hemos tenido que decir o hemos oído que nos decían… ‘¡No es eso lo que quiero decir!’
Si no es eso, ¿por qué lo decimos?


Y otras tantas en que nuestro interlocutor nos dice… ‘¡Vaya cara has puesto! Si lo sé…’
¿Qué cara hemos puesto? No queríamos importunar a nadie con un gesto descontrolado.


Y si encima escribimos y dejamos algo escrito y al cabo del tiempo (segundos) lo leemos y nos decimos… ‘¡No tenía que haber escrito eso!’
¿Tanto cuesta pensar antes de escribir?


Y pintando, y bailando, y calculando, y reflexionando…
Cuánto cuesta decir, o expresar con otros lenguajes exactamente lo que deseamos comunicar a otros.


Y es que expresar es un arte.


El próximo 9 de febrero se cumplirán 17 años (número primo que me encanta), de la presentación de mi primer libro ‘Drama. Un estadio intermedio entre el juego y el teatro.’

Las 160 páginas del libro se pueden resumir en un intento por aportar luz teórica y práctica, sobre la dificultad de expresarse y qué hacer para ayudar a los demás a que aprendan a controlar sus capacidades expresivas.

Sí, mis queridos lectores, el Drama no es más que eso. Cuando se mezcla con términos como dramatización o juego dramático, se tiende a identificarlo con un solo lenguaje, el dramático, y con el interés, desmedido a veces, de crear grupúsculos escolares, o no, que se aproximen al teatro de forma clónicamente profesional (Grupo vs. Taller).

Sin embargo, el hecho de que el Drama se sitúe entre el Juego y el Teatro, no implica que se deban dirigir sus esfuerzos única y necesariamente hacia el teatro sino que, al ser el Teatro el ámbito expresivo en el que intervienen más variedad de lenguajes, la tendencia es identificarlo.


Es una paradoja, pero habiendo empezado como he empezado esta entrega de hoy, sería capaz de firmar palabra por palabra lo que escribí hace casi 18 años.


No es que no haya hecho crecer mis límites. Lo único que lo que está escrito en ese libro forma parte de lo más profundo de mi círculo y en gran medida me ayuda a arriesgarme con seguridad hacia sus límites.


Por tanto, y para que no se me vaya el hilo argumental, en el libro planteaba que el Drama es imprescindible para un formador expresivo, como herramienta de trabajo y como propia formación…

Es muy importante para cualquier formador sea el contenido que sea el que desarrolle…

Y es más que interesante para cualquier persona en su desarrollo personal y profesional.


Y no hablo solo de lo que mejoraría en una entrevista de trabajo alguien que haya trabajado técnicas, ejercicios o juegos de Drama. Hablo de que en cualquier situación, nos comunicamos y necesitamos hacernos entender de la mejor manera posible.


Acaso un bombero, en una situación extrema, ¿no es más eficiente cuanto mejor y más comprensiblemente se exprese?

No digo más.



Que sí… que no puedo quedarme ahí. Mi coletilla…

Empecé diciendo que es muy difícil esto de expres...arte y que el Drama lo único que busca es entrenarnos en ello. Darnos herramientas para mejorar. No necesariamente para hacer teatro, aunque se tienda a ello por inercia.

En próximos escritos abordaré cuáles, cómo y qué son los distintos lenguajes expresivos de lo que tuve una conversación que me situó en mis propios límites no hace mucho…

Pero… Y además… Quiero que precisamente la dificultad que planteo no aparezca como un muro infranqueable que nos eche hacia atrás sin remedio.


Hay quien, cuando va a decir algo se ‘autovacuna’ diciendo…

‘No sé si decir lo que voy a decir…’

‘No sé si esto tiene sentido…’

‘Creo que sólo se me ocurren tontunás…’


Con el mayor de mis cariños (que todo sea dicho es muy mayor de tamaño), ¡Me encantan las tontunás!

En serio, ‘¡La única pregunta o aportación tonta (incorrecta), es la que no se hace!’

La cantidad de horas, tinta, saliva y gestos que me han provocado en positivo, los miles de ‘tontunás’ que me han propuesto alumnos, colaboradores, colegas, conocidos y desconocidos. Y es que de tontunás tenían eso… ¡ná!


Lo tienes dentro y lo quieres decir.

Un impulso te está pidiendo que des ese paso.

Los músculos de la cara son incapaces de controlar ese gesto.

El decimocuarto folio que arrugas te pide por favor que no lo arrugues a él también…


Déjate ir…

Sí, a veces, las más, la expresión fluye…

Quizás el Drama y otras técnicas sólo sirvan para estilizarla…

Quizás lo importante que tiene el Drama no es tanto enseñarte a expresarte, sino enseñarte a ser tú mismo…

Expresarte, es eso, un arte, pero uno nunca es artista si no es auténtico, sincero consigo mismo…


Abre tu mente, tu cuerpo, tu corazón…

Abre tus manos, tu boca…

Abre tus ojos y dime eso que quieres decirme…


Aunque sólo utilices una frase…

Aunque sólo sean dos palabras…

Aunque sólo sea un gesto al girarte cuando te vas…

Aunque sólo sea un inicio de sonrisa…

Aunque sólo sea una mirada…


¡Será arte!

¡Tu arte!


Y yo, el receptor de tu arte, sólo tendré que rellenar tu mensaje…


Y te aseguro que si te dejas ir…


¡Tendré mucho con lo que rellenarlo!



We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!



Aquí os espero



¡Hasta el próximo!


Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral

Ah... y no me canso!!!


Puedes compartir los contenidos de este post con todas las personas a las que creas que pueda interesarle.







lunes, 14 de enero de 2013

Riesgo... que no locura!!!


Riesgo... que no locura!!!

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Uno de los grandes autores de todos los tiempos, un tal 'Anónimo', hizo un comentario a la entrada anterior que os aconsejo que leáis. Y ya que estáis leéis también mi respuesta.
En cualquier caso, en la 'microconversación virtual', me comprometí con él, a que la siguiente aportación a este blog versaría sobre el riesgo.
A él le gustó y hoy, aquí, fiel a mis compromisos como suelo hacerlo siempre, hablaré de riesgo.

La idea embrión de este texto parte de que el empresario, que suele tener imagen pública de tiburón codicioso, es más que defendible por este otro extremo: Es el que arriesga para avanzar. Pone su esfuerzo, su economía, y su capacidad de impulso para otros, para lograr resultados que, por supuesto quiere que sean positivos para él y, si realmente es un buen empresario, quiere que sean positivos para la gente que trabaja con él (más que para él) porque así el proyecto crecerá o se consolidará entre todos, con una base mayor.
En definitiva, quiere que sea positivo para la sociedad, aunque lo veamos desde el punto de vista más egoísta posible, porque si la propia sociedad no lo considera positivo, su propio proyecto se irá a pique.

Y todo ¿de dónde arranca? De que un empresario arriesgue.

En teatro, si un productor solo busca la rentabilidad, puede que la logre por un tiempo, pero lo normal es que el equipo se le desintegre si no se siente mínimamente apoyado o valorado. Necesitaría arriesgar.

Si un director solo busca su lucimiento, y su equipo le importa... poco, puede que logre algo interesante, pero nunca algo establemente exitoso. Habrá personas que abandonarán el proyecto porque no se sentirán valoradas y, en cualquier caso, se desaprovechará potencial humano y artístico. Necesitaría arriesgar.

Vale, tanto el productor como el director han arriesgado siendo únicos responsables y valedores del proyecto, pero si no tienen una base de equipo que lo soporte, es un castillo de arena a merced de las olas. Necesitarían arriesgar confiando en el potencial de su equipo.

Perdonad que retorne a dos de mis lugares comunes. El Teatro de Creación y Los límites del círculo.

No hay que confundir arriesgar con llevar a cabo 'mi idea' sin escuchar o aprovechar a nadie más. Eso no es riesgo, es incopetencia de liderazgo.

Arriesgar es saber que no es habitual que un 'jefe' cuente con sus 'subordinados'. Arriesgar, en los tiempos que corren es contar con el trabjo de equipo aunque, con suerte, cada vez parece menos riesgo y más habitual.

En Teatro de Creación el riesgo se ve desde el otro punto de vista. La forma habitual de creación es contando con el equipo y cada una de sus creatividades especiales y profesionales.

En Teatro de Creación se arriesga cuando, llegados a un punto sin retorno, o cuando se decide volver a un punto de trabajo anterior, el responsable último, ya sea el director artístico, el director técnico o el director pedagógico, necesita tomar una decisión unilateral que desbloquee el proceso de investigación, trabajo o consolidación.

En una empresa, desde el punto de vista del Devising Theatre, debería considerarse más arriesgado tomar una decisión unilateral desde la cúpula, que una decisión consensuada u orientada por un experto en uno de los aspectos de la empresa que en ese momento precisa de ese desbloqueo o del proceso de creación.

Pero... y además... ¿Qué es realmente arriesgar?

Arriesgar no es hacer locuras... al menos no hacerlas sin red.

Cuando un empresario arriesga su dinero, sus ideas, su tiempo, trata que no sea a lo kamikaze, sino después de hacer un análisis de mercado, de cliente potencial, de posibilidades de personal ideal para su desarrollo y de un plan estratégico y económico que, al menos en el papel, funcione.

Por tanto, no estamos hablando de tirarnos del puente sin arnés, ni de lanzar a nuestra hija de diez años en parapente por primera vez sin un monitor que la lleve de la mano, que la sujete, que la conforte, que la cuide, que la abrace al llegar a tierra para descargar la tensión de haberse 'arriesgado'.

La diferencia entre arriesgar y hacer locuras es conocer los límites y controlar un arnés, un asa, una ayuda que nos sujete a nuestro círculo sin arriesgar a ciegas.

De hecho, yo os pedí y os sigo pidiendo que penséis en locuras, pero, y además, no que las hagáis sin más.
Las locuras se piensan y luego uno arriesga en dirección a la locura.

Al final, cuando uno arriesga para ampliar su círculo gracias a que alguien le ayuda, le sujeta, le anima o le apoya, de alguna manera crece y se acerca a la locura.

Cuando se consigue acceder a la locura, parece entonces que la locura no era tal.
No nos equivoquemos. La locura siempre será locura, aunque a veces tendremos la suerte de conseguir llegar a ella.

Y de hecho, ¿no es ese el fin filosófico de todo ser humano? La locura de encontrar la felicidad.

Y al final, llegamos a la conclusión de que la Felicidad no es un fin, sino que es un camino.

Ergo, la locura no consiste en alcanzarla, sino en plantearnos su conquista diariamente.

Si algún día, dentro de unas semanas, meses, años, vidas, consigues, por fin, alcanzar tu locura, no te preocupes...

Te unirás a tu locura, la abrazarás como no abrazaste a nadie ni a nada nunca y, de nuevo, buscaréis una nueva locura que alcanzar juntos.

Si quieres, probamos juntos. Sí, tú. El día que alcancemos la locura, habrá tiempo de pensar en una locura común. 



¡Y no me canso!

We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!!

Aquí os espero.


¡Hasta el próximo!


Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
http://www.momentodc.es/