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viernes, 26 de marzo de 2021

¿Te atreves a dejarte provocar?

Hoy voy a hacer una excepción.

Dos entradas en una semana!!! Qué locura!!!

Y el motivo es la Semana de retos creativos que voy a ofrecer a través de ASKool, nuestro gimnasio de pensamiento creativo.


Cuando alguien cree en lo que hace y está convencido de que es útil y positivo para todos, trata de compartirlo y de ofrecerlo.

Yo creo en el hecho de que el entrenamiento creativo mejora cualquier aspecto de nuestra vida personal y profesional. 

Desde hace muchos años, me gusta escribir; hablar y escuchar; ser docente y pedagogo; investigador y experimentador; cocinar y comer; viajar para conocer más y mejor a los otros; mirar al universo para darme cuenta de lo pequeño que soy y, al mismo tiempo, para considerar los enormes descubrimientos que nos quedan por desvelar; hacer deporte solo y con amigos; las artes en general; generar y gestionar equipos a mi alrededor; el humor, cuanto más espontáneo mejor; los puzles, los crucigramas y el ajedrez; cuidar plantas; cantar como si no hubiera un mañana; disfrutar con mi hija y mi pareja; en definitiva, vivir en un continuo afán por ser feliz y hacer felices a los que están cerca de mí.

Pues bien, soy defensor a ultranza de que para todo esto, algo que me ha ayudado a mejorar en cada una de estas facetas, ha sido mantener mi entrenamiento creativo casi a diario.

Soñar, imaginar, pensar, relacionar, cambiar de perspectiva, obligar a mi cerebro a pensar de otra manera. 

Y como persona optimistoide y generosa que soy, me hace mucha ilusión compartir un trocito de todo esto con vosotros.


En este vídeo te lo explico mejor

Os espero.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

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martes, 23 de marzo de 2021

Pareja inseparable: Convergente y divergente.


Vale, sé que la imagen es ya antigua. He retrocedido en redes hasta 2017, lo que para un milenial viene a ser hace siglos, y sigo sin saber su origen, ni si está realmente impresa en alguna esquina o columna. Agradecería, por cierto, esa información.

En cualquier caso, ya sabéis que asocio ideas, imágenes y provocaciones, como quien bebe agua.

Y hoy se me han cruzado dos a cual más interesante.


Por un lado, preparando la Semana de Retos creativos a la que, de paso, os invito, (apúntate aquí), insisto en la idea de que tu pensamiento divergente no genera creatividad sin más. La creatividad surge del adecuado uso combinado de provocaciones convergentes y divergentes, para conseguir distanciarnos de los lugares comunes y hacer que nuestro cerebro piense de otra forma.


Por otro lado, he estado hablando en una clase con ilustradores y fotógrafos, la dificultad que tienen las profesiones artísticas para ser consideradas auténticas profesiones y, por qué no decirlo, para ser valoradas adecuadamente, es decir, dignamente.


Y de repente me aparece esta imagen en mi papelera del móvil según estaba generando espacio para poder grabar más videos.

Y como siempre, barriendo para casa. Es decir, pensando en creatividad y en creación. Y con mi primer disparador, veo en esa columna serigrafiada, la viva imagen de lo que es la creatividad para unos y otros.


La parte izquierda representa lo que suscribirían aquellos que piensan que la creatividad es un invento moderno que no sirve para mucho. Dedicarte a la creatividad, o a cualquier trabajo que la utilice como medio esencial de vida, es poco menos que inútil. El mensaje es demoledor y deprimente, si a los que nos dedicamos a esto nos pudieran deprimir fácilmente. 

Pero y además, la parte derecha sin la izquierda deja mensajes a veces entusiastas o impactantes y otras incoherentes e inconexos. Este lado, representa a aquellos que creen que la creatividad es un don sin necesidad de entrenamiento, y que basta con ponerse a ello de forma visceral para que todo fluya. A veces el resultado será brillante. Pero muchas otras, sin método o sistemática, los resultados, simplemente, no existen.


Por eso necesitamos de las dos caras, de los dos hemisferios (aunque ya está demostrado que no están tan desconectados), de las dos formas de vivir la creatividad, de los dos tipos de pensamiento y funcionamiento cerebral.

Lo brillante, y el esfuerzo.

El pensamiento directo y el diferido.

Lo visceral, y lo sistemático.

Trabajar y dejarse sorprender siempre.

Lo convergente y lo divergente...

O... No!!!


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

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martes, 16 de marzo de 2021

Repetir para mejorar.


Repito imagen y explico por qué:

Cuando uno se dedica a la docencia, sea del nivel y especialidad que sea, corre un riesgo real de apoltronarse o de dejarse llevar.

Había un dicho en el mundo de la pedagogía que decía que un maestro que empieza, enseña más de lo que sabe, alguien con algo de experiencia, enseña lo que sabe, y un auténtico maestro enseña siempre menos de lo que sabe.

Por supuesto, no es por el miedo a que los alumnos sepan más que tú, sino porque has de tener un amplio margen de maniobra a la hora de 'impartir' tu docencia.

Y pongo entre comillas 'impartir', porque es un verbo que no acaba de cuadrarme. Las clases magistrales deberían estar reservadas a conferencias o charlas, y no al diario ejercicio de la educación.


Me centro. Que empiezo hablando de una cosa y acabo en la otra punta.

La idea de que un docente, con margen de maniobra por sus amplios conocimientos, puede dar clases 'con la gorra', hace posible el riesgo con el que comenzaba esta entrada de vuestro blog. 

Si uno se acomoda, si uno no se arriesga y trata de mantenerse con margen suficiente como para que sus alumnos no le generen ningún problema, puede suceder que los alumnos de 10 cursos después, sigan viendo al mismo profesor con folios amarillos (y no precisamente por que fuera su color original, sino por la edad del papel), repitiendo constantemente los mismos lugares comunes.


Bien. Ante esta exposición, pareciera que repetir las cosas no es positivo.

Y ahora que vengo haciendo hincapié en la necesidad del entrenamiento, de la reiteración, de hacer una y otra vez jueguercicios similares para desarrollar habilidades creativas, ¿cómo podemos ahora denostar la repetición como un riesgo de 'deseducación?


Pues, como podréis comprender, es bien fácil.

Toda idea, todo invento humano, toda forma de ser, puede ser positiva o negativa en función de su objetivo o su desarrollo.


Ser jovial es intrínsecamente bueno, pero no cuadra en ciertos ambientes en los que la seriedad debe prevalecer. 

El transporte aéreo es el más seguro de todos, pero cuando sufre un desastre es precisamente eso, un desastre.


Pero y además, si repetir puede caer en desidia, desgana y folios amarillos, ¿cómo podemos verle el lado positivo?


Fácil. Hay que repetir para mejorar.

Los alumnos a los que se plantea una docencia, son siempre distintos, con lo que sus reacciones y sus propuestas y respuestas nunca van a ser las mismas.

Si en algún momento, lo que propones parece tener puntos débiles, no podrías comprobar si es algo puntual o general si no lo repitieras.

Si cada clase fuera totalmente distinta, no podrías valorar si los contenidos o habilidades que tratas de desarrollar se han implementado mejor o peor que la vez anterior, porque 

Si tu objetivo cuando repites tu docencia es aprovechar la experiencia y la casuística de lo ya realizado para perfilar, estilizar, mejorar o conseguís mejores o mayores objetivos... ¡Bienvenida la repetición!


Hoy martes he comenzado con el segundo grupo del Taller de Teatro de Creación dentro de las jornadas de Nuevas Dramaturgias de Marzo a Escena de la ESAD de Córdoba. 

Ni los alumnos son los mismos, ni las propuestas coincidentes, ni el ritmo, ni el proceso mimético.

Coincide la estructura, la sistemática, los objetivos, la temporalización.

Los alumnos de los distintos grupos no podrán comparar si el uno o el otro han sido más o menos eficaces o positivos.

Sin embargo yo, el que repite, aprovecho la experiencia del primer grupo para jugar más en el segundo, para arriesgar más en el segundo, para mejorar en el segundo.

Repetir para mejorar.


En menos de 15 días, desde ASKool, os vamos a proponer una serie de provocaciones a lo largo de Semana Santa, para entrenar nuestro pensamiento creativo.

La clave será conseguir, a base de repetir la esencia, que no los ejercicios, que la capacidad divergente de los participantes crezca.

Repetir para mejorar.


Espero que no sintáis que me repito mucho, pero y además, en todo caso, si me repito, espero haber mejorado a vuestros ojos.


¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten, sino que se agradecen comentarios!

Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.

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