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domingo, 2 de agosto de 2015

VOLVER A APRENDER



VOLVER A APRENDER




Un semillero aparentemente seco, ¡¡¡siempre guarda sorpresas!!!

Julio.
Podría considerarlo ‘mi mes’.
No en vano es el mes en que nací y un mes donde me han sucedido hechos importantes que no viene al caso relatar.
Quizás si pensara en otros meses como enero, marzo, septiembre… cualquier otro, tal vez encontraría motivos para pensar que es ‘mi mes’ pero y además, no encajaría con lo que tengo que contar hoy.

Julio de 2015 ha sido especial por varios motivos aunque por uno principalmente:
He vuelto a aprender.

En seguida a más de uno se le ocurrirá, y si me conoce un poco o me ha leído, con más razón, que ‘nunca se deja de aprender’ y que, de hecho, una de las claves de la pedagogía es, precisamente, no creer que está todo aprendido y aprender de tus alumnos.

Lo que sucede es que la frase ‘he vuelto a aprender’, esconde algo más importante.
He vuelto a sentirme alumno y a situarme, con todas sus consecuencias, ‘al otro lado’.

Por un lado, he participado en un programa de formación en Creatividad de la Fundación Botín, de cara a formar parte de un proyecto, ‘Educación responsable’, del que seguro hablaré en este vuestro blog más de una vez, de aquí en adelante. Admirando, aprendiendo a sistematizar un poco más, sonriendo por dentro cada vez que coincidía con la propuesta y el pensamiento del ‘profe’, dándome cuenta de aquellas cosas que uno hace intuitivamente y que llega alguien y va y te las coloca… Gracias Carlos Luna!!!

Por otro, siendo alumno de una alumna en un curso de emociones. Esa situación al principio incómoda, sobre todo para ella, de que aparezca como alumno alguien que puede pretender juzgarla como su profesor, hasta que se da cuenta, nos damos cuenta, de que nada más lejos de la realidad y de que lo mejor es dejarse llevar cada uno por su papel y aprender algo de todo aquello que tú no le has enseñado a tu alumna y que ella es capaz de enseñarte a ti… Gracias, Laura Rubio Galletero!!!

Y me he redescubierto en esa faceta de escucha, no para enseñar, sino para aprender.
Escucha activa no para mejorar los contenidos y las formas con las que enseñas, motivas, provocas… Sino esa escucha activa para CRECER con mayúsculas gracias a quien tienes delante.

Y entonces es cuando caigo en la cuenta de que nunca he dejado de ser alumno.
Porque…
Cuando veo a alguien hacer algo que le he enseñado yo, pero y además, de otra manera…
Cuando veo a alguien saltar por una ventana cerca de la puerta que yo le he abierto…
Cuando veo a alguien asombrarse porque yo me asombre de lo que hace…
Cuando veo a alguien lanzarme un ‘gracias’, o un ‘piropo’, siendo esa persona la que realmente está haciendo cosas de agradecer o que deben ser piropeadas…
Cuando veo, oigo, siento, noto, descubro, disfruto, anhelo, admiro… a alguien que me demuestra desde su humildad lo grande que es, a pesar de que no quiera, o no sepa a veces, admitirlo…

Es entonces cuando recupero la conciencia, el papel, de alumno y… VUELVO A APRENDER!!!
Y no hay mejor formación para un formador, un pedagogo, un entrenador, un provocador que darse cuenta de que nunca, nunca, nunca, ha dejado de aprender si está atento y se deja inundar por todo y todos los que le rodean.

Gracias a los que me seguís haciendo crecer día a día, mes a mes, año a año, vida a vida.
Seáis conscientes o no de que me estáis enseñando.
Creáis o no creáis que lo que hacéis es algo cotidiano que no tiene aparente trascendencia.
Lo hagáis pensando en mí o en personas como yo, o lo hagáis por el simple hecho de que estáis convencidos de que hay que hacerlo.
Sintáis que para hacerlo necesitáis ayuda o que sois capaces de hacerlo solos.

Gracias por abrirme ventanas donde yo a veces, solo veo puertas…
Y es que, a veces, cuando uno enseña, provoca, motiva, se aferra a las puertas cuyo pomo controla y sabe qué estancias abre…
Y cuando enseñas, provocas, motivas a un alumno, le estás pidiendo que salte por ventanas donde ya no se pueden apoyar los pies y a través de las cuales se lanzan a espacios nuevos…

Gracias por hacerme volar!!!
Estoy convencido de que es la única manera de descubrir nuevas flores en ese semillero que creíamos seco.

Y… ya!!!
No me canso. 
We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!

Os espero…

Para dejarme sorprender, y seguir volando …




Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
Puedes compartir los contenidos de este post con todas las personas a las que creas que pueda interesarle. 
fbercebal@naque.es

jueves, 2 de julio de 2015

EL POTENCIAL DE UN BINOMIO



EL POTENCIAL DE UN BINOMIO

Binomios perfectos!!!

Hoy acabaré pronto.
Tan pronto como un científico demuestra algún teorema cuya fórmula se da por sentada y demostrada.
Siento este comienzo tan aparentemente científico para quienes estéis alejados de las matemáticas pero y además, como es un principio básico, creo que es entendible para todos.

Dice la propiedad distributiva que el producto de la suma es igual a la suma de los productos.
Expresado matemáticamente, (A+B) x C = A x C + B x C.
Más claro aún, (2 + 3) x 5 = 2 x 5 + 3 x 5… 5 x 5 = 10 + 15… 25 = 25

Traduzcamos. Si A es un individuo y B otro, y C su potencial creativo y expresivo, ¿se podría aplicar la propiedad distributiva?
¿Podríamos afirmar que la capacidad creativa de los dos unidos, es la misma que la suma de las capacidades creativas de cada uno?
Rotundamente NO.

Al final os explicaré de dónde viene este arrebato pseudocientífico…

Y como bien dije al principio, acabaré pronto.

Intuyo que no es la primera vez que lo afirmo. Existe la capacidad creativa y expresiva del grupo que no se reduce a la conjunción de las capacidades de ambos individuos.
Hay una potencialidad que surge de la unión de esos dos individuos y que es distinta en calidad, cantidad, proyección… de la que surge si se unen otras dos personas distintas.
Cuando trabajan a la vez pero no juntos, cada uno aporta lo que cada uno tiene para aportar.
Cuando trabajan juntos, el binomio aporta algo que no pueden aportar ninguno de los dos por separado.

BINOMIO!!!
Esa es la clave.


Y antes de explicar la clave, añadiré un ‘porcierto’… Al trabajar juntos, que no a la vez, el potencial de cada uno, de forma individual, también crece, de tal manera que lo que podría aportar cada uno de ellos al proyecto de forma individual, se ve potenciado, provocado, motivado, multiplicado por la presencia y la creatividad y expresión de la otra persona.

Vuelvo por un momento a las matemáticas.
El cuadrado de un binomio, de una suma, no es la suma de sus cuadrados o el binomio de sus cuadrados. Tiene un plus, que es el doble del producto de ambos elementos.
Traduzco. (A + B)2 = A2 + B2 + 2AB

Esto se parece más a la realidad creativa y expresiva.
La potencialidad de la creatividad y expresividad de un binomio es la suma de la potencialidad de cada uno de ellos, aumentada no ya solo por la creatividad del conjunto de ambos, sino por el doble de este valor al aumentar la potencialidad de cada uno.

Espero no haber hecho un lío.
Y esto con un binomio… Imaginaos esto con un grupo creativo o expresivo bien conjuntado!!!


Y, finalmente, os explico de dónde surge. Cuál fue mi disparador. Y como más de uno habrá intuido por mis habituales referencias a la astronomía, se debe a la preciosa conjunción visual de Venus y Júpiter de la pasada noche.
Ambos cuerpos celestes brillan de forma intensa estos días pero y además, la noche en que la percepción visual los hizo coincidir, no brillaban como la suma de sus brillos, sino muchísimo más!!!

Cuando en tus proyectos coincides con una persona o un grupo con el que tu trabajo fluye, aumenta tu propio brillo y el de cada uno y, sobre todo, aumenta el brillo del grupo.

Si en la vida te cruzas con una persona a la que puedes considerar tu binomio perfecto, el brillo de ambos juntos hace que cada uno brille con tal intensidad que no se querrá buscar ningún otro brillo en el firmamento para lograr una conjunción perfecta.


Yo, confieso, no pude ver el fenómeno. Para quienes apreciamos estas cosas, es duro saber de la existencia de un binomio perfecto y ser consciente de que no vas a poder disfrutarlo.

No obstante esto no me arredra (cómo me gustan estas palabras!!!).
Constantemente me animo y os animo a que sigáis buscando a vuestro binomio o polinomio perfecto y, cuando lo encontréis, no digo que os peguéis a él como una lapa pero y además, al menos, lo tengáis de referencia, por si algún día, en ese inmenso azul que es la vida, podéis lograr la más maravillosa de las conjunciones planetarias…


Binomio Perfecto…

El potencial de un binomio!!!


Y… ya!!!
No me canso.
We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!
Os espero…

Para seguir buscando nuestro binomio creativo y expresivo perfecto… o polinomio…




Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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domingo, 14 de junio de 2015

VALOR AÑADIDO



VALOR AÑADIDO


Va por vosotros… Mis queridos árboles!!!

Los que nunca se han dedicado a la enseñanza o formación, o los que la practican pero y además, nunca se han DEDICADO a ella, desconocen uno de los mayores valores añadidos que puede tener una profesión:
            LOS ALUMNOS.

Últimamente, cuando trabajo en el ámbito empresarial, hago mucho hincapié en la escucha activa hacia el cliente. Y en el ámbito artístico, cada vez se da más importancia al retorno que pueden darte tus públicos.
Saber escuchar se está convirtiendo en imprescindible, si bien sigue habiendo mucha gente que sigue vendiendo o ejerciendo su profesión sin escuchar a sus clientes, y muchos artistas que ignoran ‘motu propio’, lo que sus públicos le retornan, y continúan produciendo su arte desde su posición unidireccional.
¿Esto les genera crisis o les reduce sus ventas o su producción artística? En muchas ocasiones no, o al menos no parece notarse. Aunque yo os aseguro que si se sensibilizaran en la escucha crecerían más, mejor y más rápido.

En educación, sea el tipo de formación que sea, niños, jóvenes, adultos, reglada, de ocio, formativa, profesional…, la figura de tu cliente, de tu público, está ahí, delante de ti o al otro lado de la red. Y es inevitable contar con su respuesta.
Desgraciadamente, hay muchísimo ‘profesional’ de la educación e, insisto, de cualquier ámbito y nivel, que no solo no escucha a su clientela, a sus alumnos, sino que se debate en una constante queja ante la desidia, desmotivación y todas las negatividades que puedas pensar de parte de alguien que, en principio, está ahí para aprender, para desarrollarse, para buscar alternativas o, ‘simplemente’, para crecer como persona.

Y en ese bosque, algo enmarañado, aparecen árboles preciosos.
Árboles en forma de maestras y maestros, profesores, docentes, orientadores, directivos, entrenadores, consultores, pedagogos…
Árboles que no solo tienen en cuenta a sus alumnos… Sino que se dan cuenta de que son su VALOR AÑADIDO.

De nuevo vuelvo al entorno empresarial donde el binomio ‘valor añadido’ no deja de pronunciarse para identificar aquello que nos distingue de la competencia o que nos hace mejores sin necesidad de invertir en ello pero y además, que repercute en el valor de nuestro producto y por ende, en nuestros beneficios.
Suele ser un intangible, como la singularidad, la originalidad, la ubicación, un rasgo peculiar, la formación previa, la adecuación a nuestro producto por nuestro perfil personal…

En educación, de nuevo se comienza a contemplar este binomio, pensando en el propio docente…
Sin embargo, los docentes a los que me he referido como árboles, no miran hacia dentro, sino hacia fuera…
Y ven, tan claro como el agua de mayo que, el mayor valor añadido que más les interesa y que más les va a hacer crecer como docentes, que va a repercutir en el valor de su producto, en la consideración positiva de cómo y qué enseñan, son sus alumnos.


Si no están motivados, tratan de motivarlos.
Si les cuesta entender, buscan otras formas de explicar.
Si los contenidos a transmitir son áridos, los riegan.
Si son débiles, los fortalecen.
Si son repetitivos, los transforman para que sean cada día, nuevos.

Y… ¿Por qué empeñarse en esforzarse por unos alumnos que, muchas veces están ahí porque están obligados a estar, para pasar de curso, para que les convaliden los trienios, para que les promocionen en la empresa o para que les des una subvención?

Porque el buen docente sabe que… Ellos son más y, al final, el docente aprende más de sus alumnos que ellos de él.
Porque le hacen sacar lo mejor que lleva dentro y exprimirlo.
Porque son su entrenamiento diario.
Porque le ponen en bretes de los que, sí o sí hay que salir.
Porque sacan a flote las deficiencias a mejorar, las dudas no resueltas o las estructuras más consolidadas.
Porque le muestran y demuestran al docente por dónde caminar con un pie dentro de nuestro círculo y otro fuera.
Porque, en definitiva, si ellos no existieran, nosotros no serviríamos para nada…

Hoy, 14 de junio de 2015, cuando la mayoría de los centros educativos están ya acabando su labor docente. Cuando acabo de clausurar tres cursos de tres meses, dos para docentes y uno para empresas. Cuando el verano se acerca y parece que la merecida vacación del docente abruma a aquellos que parecen envidiar su descanso…

Hoy quiero hacer un homenaje a mi valor añadido.
A mis alumnos que a la vez son docentes de las D’s de la Educación.
A los profesores y alumnos que han participado en Tu propio Quijote.
A los alumnos que han asistido al Curso Superior de Community Management.
A los alumnos que han sido y serán, porque todos sois mi VALOR AÑADIDO.

Pero y además, me gustaría dejar un rincón especial a unos alumnos especiales.
Ya he dicho que considerar algo ‘valor añadido’ implica también un incremente del valor del producto que ofertas… ¡Que ganas más, por lo mismo, vamos!!!
En educación esto no suele ser así, y ganas lo mismo hagas lo que hagas o, simplemente, tampoco existe una oferta/demanda que haga fluctuar mucho el precio.
Por eso, cuando esos ‘árboles’ siguen en pie, les admiro aún más.
Y cuando tus alumnos, esos que te hacen ser árbol, son robles milenarios, encinas de cien ovejas, pinos pinaster de los que ya no quedan, alamedas enormes de las del Duero o secuoyas que pueden dejar pasar multitudes bajo su tronco, no tienes más remedio que brindar un sentido homenaje, saludar con reverencia y decir… GRACIAS!!! GRACIAS!!! GRACIAS!!!

Me estoy refiriendo a mis alumnos del Seminario de Apoyo al taller de Teatro y Expresión.
Aquí mi frase ya manida de que aprendo yo más que ellos, se convierte en puritita realidad.
Su experiencia, que me transmiten preguntando y contestando.
Su carácter, inquisitivo, cuestionándolo todo.
Su aparente inseguridad que les provoca la duda, para cuya respuesta tienen infinidad de caminos a cual más impresionante.
Su fe nada ciega en mí que, sin embargo parece decir que irían a cualquier rincón del mundo con tal de seguir trabajando en lo que les propongo… y si no hasta el fin del mundo, hasta… Cabezuela…

En fin, no es su dinero, que bien se puede conseguir mucho más por otros medios y en otros entornos.
No es su caché profesional, porque ninguno presume de su puesto de trabajo y por tanto yo tampoco de estar llevando un seminario para eminencias.
Ni siquiera su amistad entrañable, que, si bien en algún caso empieza a ser ya consolidada, no fuimos compañeros de curso, ni de carrera, ni siquiera de equipo deportivo…

El valor añadido que me aportan es obligarme a ser mejor cada día, a intentar sorprender a personas que ya son difíciles de sorprender, a conseguir como premio sus asentimientos con la cabeza, sus miradas cómplices, sus sonrisas, sus ‘Gracias!!!’.
El valor añadido son, ni más ni menos que, ellos mismos, y la generosidad con que me permiten hacerles creer que tengo algo que enseñarles.

Entonces caigo en la cuenta de que yo, realmente, no enseño… Solo provoco.
Solo tiro de hilos para que ellos los rompan y muevan sus propias extremidades.
Solo genero dudas para que busquen respuestas.
Solo… abro puertas para que ‘ellos se tiren por sus propias ventanas’.

GRACIAS, ESPECIALMENTE A VOSOTROS, ‘SEMINARISTAS’, pero y además, a todos aquellos que con vuestra presencia en mi vida de formador me habéis hecho mejor.
Gracias por no permitirme apoltronarme.
Gracias por obligarme a crecer, crear y creer en lo que hago.

Yo animo a todo docente a que busque el VALOR AÑADIDO de su docencia, de su perfil, de su persona, en sus propios alumnos.

Y… ya!!!
No me canso.
We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!
Os espero…

Para seguir creciendo en valor, gracias a vosotros…



Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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