Diez veces diez.
Esas son las veces que me he puesto delante del
ordenador a escribir algo que pudiera ser interesante para quien lo leyera.
Algo que hablara de creatividad, de teatro, de
trabajo en equipo, de pensamiento creativo, de Teatro de Creación, de
pedagogía, de educación, de expresión…
100 entradas o posts, o fragmentos de
blog que, en el fondo, entre las repeticiones, las vaguedades y la concisión,
tengo la sensación de que tampoco he dicho tantas cosas y que me quedan aún
muchas por decir.
El post número 100 pensé que debía ser
brillante, conmovedor, sorprendente, novedoso… ¡¡¡creativo!!!
Y he dado muchas vueltas sobre temas a tratar.
El número 100 y el sistema decimal frente a
otros sistemas como el binario o el sexagesimal.
El salto creativo vs. el giro dramático o el punto
de inflexión.
La Teoría de la Recepción como factor necesario
a la hora de hacer propuestas creativas.
Los límites del círculo, no solo como referencia
a mi propio libro, sino a la necesidad de conocer desde qué punto de cada
experiencia, estamos dispuestos a arriesgar o crecer.
La necesidad de disfrutar, pues se aprende
antes, mejor y con más profundidad, aquello de lo que se disfruta.
Las Tiras Musicales, como ejemplo de ejercicio
práctico para desarrollar y entrenar el pensamiento creativo…
En fin, que me he dado cuenta de que lo que
vengo defendiendo como base del ser creativo, que es la multiplicidad de
conocimientos, variables y posibilidades, compruebo en carne propia que es una
dificultad a la hora de tomar decisiones.
Y, en definitiva, acabo hablando de la toma de
decisiones. De la necesidad de decidir, elegir, delegar o procrastinar a
voluntad, que es quizás uno de los elementos más complicados de entrenar a la
hora de desarrollar nuestra capacidad creativa.
Cuando a uno le dan tan solo una opción, es
complicado que esa opción sea creativa. Han de coincidir factores muy diversos
para que suceda la magia.
Queremos conocer y probar muchas opciones para
poder alcanzar la más creativa de todas.
Sin embargo, ya hemos hablado más de una vez,
cuando las opciones son múltiples y las herramientas y propuestas que tenemos a
nuestro alcance son tantas y tan variadas, parece que nuestra capacidad
creativa se encoge, y le cuesta arrancar.
Alguna vez ya he dicho que hay dos elementos
claves para desarrollar la creatividad. El más y el menos. El más es el número
de veces que probemos y entrenemos. El menos, las opciones que tengamos para
elegir.
Cuantas menos opciones tengamos y más veces los
repitamos, más fácil será que demos con la clave.
Sin embargo, esto provoca una paradoja.
Si nos entrenamos para buscar soluciones con
pocos elementos. Si tratamos de ser los McGivers de la creatividad y la
solución de problemas o gestión de ideas, y lo repetimos cientos de veces, al
final volveremos a tener cientos de opciones, aunque nos den pocas herramientas
o elementos con los que trabajar.
Y ese es el objetivo. Llegar a tener siempre
cientos de opciones, por muy pocas que aparenten ser.
Y volvemos al origen de la discusión. Perfecto.
Ya tengo 100 opciones. ¿Cómo elijo? ¿Cómo decido? ¿Realmente tomaré la decisión
adecuada?
Y entonces se me abre la conclusión. En
creatividad buscamos todas las soluciones posibles.
Sin embargo, la decisión de cuál tomar no está
dentro del proceso creativo, sino que supone ir un paso más allá y dependerá
del objetivo del proceso.
El que seamos nosotros mismos u otras personas
las que decidan cuál de tantas opciones es la adecuada, va a depender de cuál
es el objetivo del proceso creativo.
Acordaos que, en la innovación, el creativo
propone opciones y es el innovador quien las aplica.
Si es la misma persona o equipo el que lo
implementa, los mecanismos y procesos varían en la fase uno de búsqueda de
propuestas creativas y, la fase dos, la aplicación de esas propuestas al
objetivo marcado.
Todas las soluciones, si parten de procesos
creativos y de elección de opciones múltiples, van a ser positivas. Puede que
atinen más o menos con el objetivo final. Es decir, podrán ser admirables,
interesantes o, simplemente útiles para el objetivo definido, pero no dejarán
de ser opciones que le ofrecemos al siguiente responsable para elegir, aunque
seamos nosotros mismos.
Y es lo que ha sucedido en este post
número 100. He elegido hablar de todo o de casi nada, porque la opción no era
una, sino la multiplicidad de todas ellas.
Y ahora se trata de trasladar, hábilmente, la
responsabilidad al siguiente… a vosotros.
Por eso os propongo un reto.
Que forméis parte activa, como lo sois, de este
blog, en esa segunda fase que consiste en el ‘para qué’ queremos este blog y
sus reflexiones.
Que seáis vosotros los que me propongáis temas
para más adelante.
Que me planteéis dudas.
Que me hagáis preguntas.
Que me afirméis lo uno y lo contrario.
Que me pongáis en un brete.
Es posible que, a no mucho tardar, lance una
propuesta similar a la que conduje durante 5 años.
Un Seminario de Entrenamiento en la Expresión, el
Pensamiento Creativo y el Teatro de Creación Aplicado, para que, entre todos, indaguemos
en el porqué de utilizar el sistema decimal; busquemos la forma de conseguir
dar saltos creativos a voluntad; analicemos la Recepción en la propuesta
creativa; busquemos nuestros límites y vayamos más allá; disfrutemos con todo
esto y realicemos, creemos, experimentemos multitud de ejercicios para practicar
esto tan necesario como es la expresión y la creatividad.
Os espero.
¡Gracias por seguir leyendo y, por supuesto, no solo se admiten,
sino que se agradecen comentarios!
Yo estoy aquí porque vosotros estáis aquí..., y viceversa.
#fbercebal
#creatividad



